Ruth Álvarez (activista antirracista pro-refugiados): “Hay que cambiar el paternalismo por el empoderamiento, la caridad por justicia”

Esta activista integrante de grupo de ayuda a refugiados en Zaragoza nos ofrece algunas de las claves para conocer más sobre el racismo y la incitación al odio desde lo internacional a lo local

Ruth
Ruth Álvarez a la izquierda.

Para conocer más sobre racismo y la incitación al odio en España, más concretamente en Zaragoza, vamos a hablar con Ruth Álvarez, muy activa en grupos de ayuda refugiados en Zaragoza.

¿Puedes contarnos un poco quién eres y qué haces aquí en Zaragoza?

Bueno, yo nací en Oviedo, en Asturias. Con cuatro años vine a Zaragoza, he vivido en un pueblo de las Cinco Villas (Pinsoro) hasta los 20 años, de donde por tema de trabajo emigre a la capital. Al principio es raro, pero luego te adaptas y al final vas estableciendo redes, haciendo amistades un poco afines a las inquietudes que tienes, he sido madre aquí lo que hace también echar raíces.

¿Cómo contribuyes a ayudar a los refugiados en el grupo que ayuda los refugiados aquí en Zaragoza?

No somos profesionales, apoyamos de una manera voluntaria según nuestra disponibilidad, nuestra capacidad. Nos vamos informando y formando un poco, para poder conocer a estas personas cuando llegan, la situación que tienen, el protocolo de acogida, etc. Es un proceso un poco vivo, Me ha hecho cambiar la perspectiva que tenía con la realidad que es, de pensar lo que necesitan a lo que estas personas quieren de verdad. Ahí intentamos aprender para no caer en el paternalismo o la dependencia. Por eso la labor del grupo ha ido cambiando en el tiempo según se van desarrollando los acontecimientos.

¿Por qué has elegido trabajar en este sector?

Siempre he intentado cambiar las cosas, desde mi capacidad. En mi pueblo hay un gran tejido asociativo, crecí rodeada de gente luchadora y trabajadora. Además tenemos el polígono de Tiro de las Bardenas, a pocos kilómetros. Allí ensayan para la guerra, recuerdo siempre, cuando iba a octavo con trece años que estalló la guerra de los Balcanes. Sabíamos que los mismos aviones que hacían las maniobras a nuestro lado, estaban bombardeando ciudades y matando a la gente que veíamos en las noticias. Eso ha sido algo que siempre me ha marcado, que me ha posicionado en contra de las guerras y sobretodo del lado de la población civil que siempre es la víctima.

Viendo el éxodo masivo de personas refugiadas que estaban llegando a Europa, abandonadas a su suerte, y la foto de Aylan Kurdi, que recorrió el mundo, se creó un grupo de Facebook para intentar hacer justicia y ayudar a las personas a las que los gobiernos europeos estaban dejando morir y a merced de las mafias. Fue cuando me uní para colaborar. En dos días estábamos quinientas personas agregadas, en una semana éramos 2.000 y nos reunimos en una asamblea ahí es donde empezó el grupo.

¿Según tu experiencia, qué servicios ofrece la ciudad de Zaragoza para las personas migrantes?

Bueno, este es un tema controvertido, hay mucha gente trabajando en muchos ámbitos, habrá tantas opiniones como personas usuarias, pero desde mi experiencia y creo hablar también por la del grupo, no están enfocados desde el punto de vista de que estas personas se empoderen, puedan ser ciudadanas de pleno de derecho, hay que darles no solo recursos, sino herramientas para que puedan salir adelante por sí mismas teniendo en cuenta también la carga psicológica que llevan a sus espaldas.

Hay muchísimas trabas para solicitar las ayudas, son escasas y no están aseguradas, lo que crea incertidumbre, no entienden los servicios sociales y a eso muchas veces hay que añadir una gran barrera con el idioma, son cosas que apenas se tienen en cuenta. Los primeros seis meses no les está permitido trabajar, después, encontrar trabajo y casa es una odisea, no les convalidan el carné de conducir y eso es un gran inconveniente para una posible movilidad laboral, tampoco les convalidan los estudios, así que los años de estudio o las titulaciones quienes las tuvieran, no les sirven para nada, eso es muy duro para alguien que además ha perdido su estatus económico y está completamente desarraigado. Están a expensas de si les renuevan el permiso de trabajo y residencia cada cierto tiempo, siempre con la incertidumbre de que les echen. Necesitan una buena atención, calma, seguridad, información, medios y  recursos pero la realidad muestra otra cosa. Y esto no solo con las personas refugiadas, sino con las personas migrantes en general, ya que poner etiquetas por el motivo que ha obligado a esa persona a migrar es un poco espeluznante.

¿Entonces es un poco el destino de los y las migrantes el que afecta?

En el caso de las personas refugiadas, llegadas con el programa de acogida (que es también muy deficiente en la práctica) una vez que se termina el tiempo establecido, algunas pueden acceder a unas pocas ayudas que llegan a cuentagotas. Hay muchos casos de personas refugiadas que han sido desahuciadas, otras a las que se les está proporcionando comida y ropa por parte del grupo, haciendo curriculums, buscando trabajo y vivienda, cursos, etc., y eso lo que señala es que algo está fallando, las ayudas sino van acompañadas de nada más, son pan para hoy y hambre para mañana, con las consiguientes secuelas psicológicas añadidas.

Como tú sabes en general en Europa y en el mundo ha habido un cambio político muy grande, ahora tenemos movimientos nacionalistas racistas en países que han sido siempre garantes de la democracia. Ahora parece un poco cambiar, ¿qué opinas de este cambio político?

Garante de la democracia de frontera hacia adentro y con reservas, porque hacia afuera desde siempre Europa se ha mantenido fuerte con un sistema invasor y colonial, es decir una cuestión  económica y de territorio. Hubo un momento antes de la crisis donde había una economía más fuerte, entonces Europa ha tenido dinero para pagar a los terceros y cuartos países para que ellos retengan ahí a su población, creando campos de retención, que en realidad son campos de concentración, sin ningún tipo de condición higiénico sanitaria, ni digna donde los derechos humanos no existen.

Primero el pago a los países de origen para que contengan a su población, si saltan la primera barrera y pasan a los terceros países que también reciben dinero a cambio de retener a millones de personas que malviven en condiciones inhumanas son maltratadas en estos campos. Cuando los países son limítrofes a nuestras fronteras, tienen que llegar además a acuerdos políticos como por ejemplo pasa con Marruecos, Turquía, etc., para intentar frenar algo inevitable a base violencia. Por último son las políticas migratorias establecidas dentro del territorio, de su aplicación vemos todos los días como mueren personas intentando cruzar el estrecho, como se confinan a las personas en CIEs, cárceles donde se les despoja de sus derechos, las pocas que alcanzan a entrar en la península son perseguidas y maltratadas por la justicia, incluso las “visibles” las que han conseguido papeles sufren un gran racismo por parte de las instituciones y de gran parte de la población, usándolas laboralmente como simple material desechable, siendo explotadas, invisibilizadas, juzgadas socialmente y discriminadas.

En el momento en que Europa tras una crisis no ha podido mantener este sistema, ha cerrado las fronteras dentro de su propio territorio, ha endurecido su política migratoria más si cabe lanzando un mensaje de miedo a la población y reteniendo a estas personas en países como Grecia de manera ilegal e infrahumana. Europa tiene una garantía democrática bastante moldeable.

¿Piensas que hay una falta de información sobre los medios entonces qué tenemos? La sociedad tiene miedo, pero por falta de información?

Vivimos en la era de la información, en 2020 hablar de desinformación es una broma macabra, quien realmente se quiere informar puede hacerlo, pero hay una gran manipulación mediática, una sociedad poco crítica y con una mirada muy corta. Se mira solo lo cercano nunca en global eso es muy peligroso, el viejo discurso de que los de fuera nos vienen a robar sigue calando, cuando realmente aportan mucha riqueza, y no todo tiene que medirse en términos económicos hablo de riqueza cultural, personal, del compartir y aprender de la memoria de otros lugares del mundo.

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Ruth Álvarez junto con otras compañeras y compañeros de los grupos pro-refugiados.

Hablando concretamente de Zaragoza, ¿tú crees que hay racismo en esta ciudad?

Zaragoza como el resto del estado no va a ser una excepción, hay mucho racismo, tanto en las instituciones como en la calle, pero también va ligado a la pobreza creo. Porque no es un racismo a personas de cualquier país, sino con las personas que menos recursos tienen. Racismo y machismo que se ceba con las personas más vulnerables.

Una mujer musulmana, por ejemplo, recibe ataques por llevar velo, porque se dice que está sometida, etc, pero nadie quiere abrir un debate, nadie les pregunta por qué lo llevan, muchas lo hacen libremente, pero no hay respeto, siempre una imposición de la opinión, pero cuando es un Jeque el que sale en la televisión o sale en las noticias por ejemplo, nadie se mete con su vestimenta ni su turbante, solo se mira el maletín de dinero, ese no está sometido entonces, hay mucha maldad, ignorancia e hipocresía en quienes lanzan estos ataques y este es un mínimo ejemplo. De todos modos, es como si la migración fuese algo nuevo, y es algo que es intrínseco al ser humano, llevamos cohabitando con personas de múltiples nacionalidades desde siempre y todavía no hemos aprendido a convivir, no sabemos convivir y eso es muy triste y doloroso, sobretodo para quienes tienen que padecer las consecuencias de ello, incluso con su vida.

Es que, ¿hay un rango de edad que es más racista?

Yo creo que es muy importante la educación en los valores. Cuando hemos hecho sensibilización en colegios vemos mucha desinformación en los niños pero a la vez tienen razonamientos más lógicos, humanos y racionales que las personas mayores, porque todavía no están tan contaminados con los prejuicios, pero al final los patrones se repiten independientemente de la edad, es cuestión de tiempo.

¿Has conocido experiencias de chicos o chicas que han sufrido racismo? ¿Has conocido experiencias de chicos chicas que han sufrido un discurso de odio en Zaragoza?

Sí, al grupo nos han escrito alguna vez amenazando sobre todo con el tema de la guerra de Siria. En una charla pegaron a uno de los refugiados, a otros compañeros los echaron de una charla. Nosotros no nos hemos posicionado políticamente, queremos que se acabe esa guerra y todas, hay muchos puntos calientes en el planeta, y no todas las guerras son necesariamente con bombardeos, hay guerras silenciadas, sutiles, guerras hechas por gobiernos, por multinacionales etc., a nosotras, nos importan las víctimas, por lo que queremos que deje de haberlas.

Vemos casos de racismo a diario, cuando ofrecen empleo sin contrato, cuando les para la Policía varias veces a la semana sin motivo alguno, cuando son insultados o recriminados por la calle, incluso queriendo ayudar desde la caridad, desde sentirlos inferiores o sentirnos superiores, desde jactarse de esa ayuda, de sentirse importante por darles nuestras sobras, eso también es racismo.

Nosotras queremos justicia, nuestra contradicción es que para poder ayudar desde aquí sabemos que vienen a un país donde van a sufrir violencia y racismo, pero desde aquí vamos a luchar juntas por cambiar ese futuro que han preparado para ellas, desde el apoyo mutuo, tejiendo redes de solidaridad entre las personas para intentar cambiar las cosas al menos en lo cercano.

¿Has sufrido alguna vez tú misma una experiencia de racismo?

No, yo no he sufrido racismo, he sufrido algún comentario despectivo por ser voluntaria y apoyar a estas personas, pero jamás sería comparable con la ultraviolencia que ellos sufren por diferentes lados.

¿Cómo ves la gestión de los y las migrantes de aquí a diez años, eres positiva o negativa? ¿Algo va a cambiar?

Tengo poca fé en que esto cambie, las personas refugiadas y migrantes son un negocio para los estados, son para ellos como he dicho antes, simple material desechable, en campañas determinadas abren el grifo porque se necesita mano de obra barata, pero en cuanto no hacen falta se vuelve a aplicar las mismas políticas racistas discriminatorias. Las fronteras se cierran cada vez más, la violencia aumenta como aumenta el mensaje de odio. Pero no todo es negativo, también hay muchas redes de apoyo autoorganizadas, y muchas personas racializadas luchando y son de ellas de quienes tenemos mucho que aprender para poder transformar la sociedad de una manera real.

¿Qué harías tú misma para integrar más a los migrantes aquí en Zaragoza?

Lo primero es escuchar, ceder espacios, y hacerles realmente partícipes de sus reivindicaciones, estamos hartas de ver actos que se hacen en nombre de estos colectivos sin que participen estos colectivos, entender que no tienen por qué organizarse a nuestro modo, respetar sus costumbres, eso no nos hace daño, somos muy cerrados en torno a eso.

Hay quienes no quieren estar aquí. España es la mayoría de las veces un país de paso. Muchas personas tienen familia, tienen proyectos en otros países a los que quieren ir, no se les deja. Entonces ya están en un sitio en el que no están bien y luego no se lo están poniendo fácil. Creo que hay que ofrecer cosas reales que les ayuden a avanzar, eso requiere un cambio de ciento ochenta grados en la política migratoria y los servicios sociales y laborales en general. Yo puedo aportar un lado humano, sobretodo cuando acaban de llegar, que sepan que hay alguien a quien acudir cuando todo lo tienen en contra, pero cuando pasa el tiempo el objetivo no es otro que como con el resto de personas que conocemos, que cada uno podamos llevar nuestra vida y quedar como amigos o no, quien sabe, no tenemos ni porque caer bien. Sencillamente que puedan vivir como personas de pleno derecho.

¡También es un cambio de mentalidad en la gente!

Pero esto no es algo nuevo, no es que la migración sea un fenómeno insólito. Estamos conviviendo ya con miles de personas migrantes desde siempre, hay personas españolas de origen extranjero y todavía se les considera extranjeras, de tercera o cuarta generación y eso dice muy poco de nuestra sociedad, que nos parezca extraño que alguien con rasgos orientales hable perfectamente castellano, que alguien negro ocupe un puesto de trabajo cualificado, se ve como algo novedoso, curioso y a estas alturas del siglo XXI me parece que como sociedad dejamos mucho que desear.

¿Te parece que en España la gente es más abierta sobre el tema de las personas migrantes y refugiadas?

Yo creo que depende de la zona, el momento. En los momentos de bonanza donde no estamos ahogados por nuestros problemas de primer mundo somos aparentemente más abiertos mentalmente, pero aun así aceptamos u obviamos la violencia que siguen sufriendo estas personas. Cuando hay crisis les echamos la culpa de los problemas, no somos capaces reconocer que el problema viene de nuestros propios gobiernos corruptos y racistas.

No tienen tampoco una ayuda material...

La ayuda material es necesaria al principio, pero sino va acompañada de nada más está vacía,  ¿y luego qué?

Siempre está funcionando así. En África también sin ayuda, como nosotros sin materiales. Pero la solidaridad entre nosotros somos lo que tienen que ayudar ya sabes. Sin hablar con ellos…

La situación de los refugiados nos ha cambiado, ha cambiado nuestra visión de las cosas, hay que cambiar el paternalismo por el empoderamiento, la caridad por justicia. Eso es muy difícil pero esto ha sacado a luz las deficiencias y el negocio que hay montado en torno a la pobreza y la miseria humana. Hay que acabar con la forma de decidir nosotros lo que creemos que es mejor para ellos sin contar con ellos, sin tener en cuenta sus necesidades reales, su cultura, sus expectativas, etc.

Pero, ¿conoces proyectos que han tenido buen éxito en general?

En el grupo hay gente que ha viajado a Grecia y en Serbia por ejemplo, pero también hemos conocido muchísimos proyectos independientes. Saliendo adelante por el apoyo social, de manera totalmente voluntaria y altruista, Otros que no tienen grandes infraestructuras que mantener donde se diluye gran parte del dinero, ni intereses políticos, los que no son organizaciones que viven de estas personas a base de subvenciones que escasamente repercuten en ellas, o que se utilizan para no pagar impuestos, etc., Hay muchas organizaciones que sufren el acoso de otras más grandes, porque hay un entramado que vive a costa de la miseria humana que supera nuestra imaginación, y estas muestras de solidaridad y cambio real les supone una amenaza y los dejan en evidencia.

¡Esto es interesante!

En Zaragoza se ha tenido la oportunidad de ayudar de manera importante y eficaz a personas refugiadas que han llegado a la ciudad y también a las que están en campos de refugiados en Grecia o Serbia. Al final se ha hecho lo mínimo, sin contar con estas personas, malgastando mucho dinero en cosas secundarias, la verdad que es una pena.

Ha sido muy interesante. ¿Has tenido una experiencia que quieres compartir, que te ha tocado compartir?

Sí, quiero recalcar que el grupo nos hemos mantenido siempre políticamente independientes, nuestro lema es que donde no llegan unos llegan otras, estoy muy orgullosa de mis compañeros y compañeras porque nos organizamos desde la confianza, el cariño el respeto, aquí no hay intereses personales, además muchas de las personas refugiadas que han llegado a Zaragoza colaboran y están en contacto con el grupo, no hablamos por ellas, ni decidimos por ellas, esto me parece fundamental.

Creo que esos movimientos independientes pueden ser una manera de cambiar algo

Yo creo que sí, se han creado muchas redes de solidaridad, tanto en Zaragoza como dentro y fuera del estado donde colaboramos de forma desinteresada unas con otras, creo que ese es el camino del cambio.

¡Más humana!

Eso es, un tipo de sociedad basada en otros valores, donde las personas están por encima de los intereses económicos, nadie dice que sea fácil, pero tampoco imposible.

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