Río Aragón pide, para abordar el conflicto de Yesa, "menos defensas fundamentalistas" y "más análisis" de viabilidad técnica, ambiental, económica y social

“Existen alternativas más sostenibles para un recrecimiento cuyas obras han demostrado, hasta la saciedad, que es peligroso, caro e ineficiente”, recuerdan desde la Asociación

Yesa
Obras de recrecimiento de Yesa. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo).

La Asociación Río Aragón, a través de su presidente y varios vocales, estuvo presente en la comparecencia del presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, para dar explicaciones sobre "su propuesta de una mesa de diálogo del agua para alcanzar un nuevo acuerdo y lo que ello supone para el desarrollo y cumplimiento del Pacto del Agua suscrito en 1992".

"Por boca del presidente, Sr. Lambán, oímos que piensa defender el recrecimiento de Yesa 'con uñas y dientes'. En otros momentos de su intervención manifestó que ningún embalse es una obra con valor en sí mismo, sino en función de las necesidades que debe satisfacer, asumiendo la viabilidad ambiental, económica y social. Nos parece evidente que defender con rigor esto segundo, que compartimos plenamente, choca frontalmente con lo primero", explican desde la Asociación.

Asimismo, se muestra "expectante" para conocer en qué términos se materializará "una propuesta tan genérica" como la que se expuso en el debate. "Toda nuestra disposición a participar en procesos serios de debate, donde no existan líneas rojas de partida y dónde la profundidad y rigor de las cuestiones a tratar no dependan del capricho de la parte política que comande los foros para el debate. Esta triste realidad, que se dio en algunos de los conflictos abordados en el 2006, conllevó el fracaso para resolver Yesa o Biscarrués, a diferencia de Santaliestra o Matarraña. Son más de 13 años perdidos".

"Mantener -añaden-, como pudimos oír en el debate, que el Pacto del Agua aprobado en 1992 fue un éxito es seguir sin asumir que fue una propuesta fracasada porque, entre otras cosas, sólo contó con los deseos de regantes e hidroeléctricos, pero ignoró a los afectados y las zonas de montaña cedentes del recurso. La mejor prueba de ello es que muy poco de lo planteado se ha podido ejecutar y mucho de lo ejecutado ni se contempló entonces. Además, el fracaso y despilfarro que a fecha de hoy han supuesto los Lechago, El Val, Montearagón o La Loteta, allí contemplados, es más que evidente. La revisión del 2006 tuvo algunos éxitos, pero fue una oportunidad perdida para dar carpetazo a una política hidráulica más propia del siglo XIX que del XXI", subrayan.

Para Río Aragón, "en un debate donde predominó, especialmente por parte del PP y VOX, un rancio discurso sobre cómo gestionar los ríos y quien ha de ser su esquilmador prioritario, hemos de resaltar como positiva la entrada de nuevos aires inexistentes en el año 1992. Tanto Podemos como CHA e IU apuntaron nuevos mensajes y pidieron una revisión total sobre principios más acordes con las nuevas directrices europeas para la gestión de las masas de agua", concluyen.

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