Los regantes del Galligo se han levantado este martes con nuevas restricciones en su concesión de agua. La histórica acequia de Camarera o de Candeclaus, que abastece a todos los términos municipales al sur de Ontinar del Salz, ve mermada su concesión al 35%. Ya es la segunda restricción este verano, después de que el 3 de agosto se restringiera la concesión al 60%, por lo que 4.500 hectáreas de cultivos se verán afectadas y nadie recuerda restricciones previas tan elevadas.
Mientras tanto, ¿qué restricciones se han impuesto al centro de datos de Villanueva de Galligo? ¿Cuáles aplicarán a su ampliación, ya en construcción, y que multiplicará por cuatro su tamaño? ¿Y a los proyectados en San Mateo de Galligo (AWS), La Puebla de Alfindén (ACS), y Villamayor de Galligo (Microsoft y Azora), todos ellos en la cuenca del río Galligo?
Centros de datos: máxima prioridad en abastecimiento de agua
Los centros de datos están conectados a las redes municipales de agua. Así, según los principios de prioridad en los usos, los centros de datos quedan ‘englobados’ como pequeños consumos industriales conjuntamente con el abastecimiento humano (artículo 60 de la Ley de Aguas), es decir, como primera prioridad por encima del sector agrícola y ganadero.
“Sorprende esta consideración de ‘pequeños consumos’, pues un solo centro de datos puede duplicar el consumo de agua de los municipios, como ocurre en La Puebla de Alfindén. Allí, el ayuntamiento denuncia que no se ha previsto cómo serán capaces de abastecer semejante consumo con su dotación actual, y que esto degradará la calidad del agua para consumo humano”, recuerdan desde el colectivo No Centros de Datos en Aragón.
También en Zaragoza los técnicos municipales alertan “del enorme consumo hídrico, en concreto sólo el centro de Amazon en La Cartuja podría alcanzar los 11.103 m3 diarios, el equivalente al abastecimiento de una ciudad como Teruel. Una bestialidad”, enfatizan desde el colectivo mientras los técnicos municipales muestran dudas sobre las posibles afecciones sobre el futuro desarrollo del barrio de La Cartuja y sobre la disponibilidad de recursos.
Mientras tanto, Azcón en el Tech4Water de Amazon
A juicio del colectivo ciudadano “sorprende la desfachatez con la que las grandes tecnológicas afirman que serán Water Positive en 2030, ‘compensando’ su enorme consumo de agua con tecnología de detección de fugas en tuberías y demás artimañas de greenwashing. No hace falta auditar esos proyectos para darse cuenta de la desproporción entre el consumo neto de 36.461 m3/año sólo en el Burgo de Ebro (dato provisto por Amazon) y estas mejoras marginales”.
Con el fin de extender la idea de responsabilidad hídrica, Amazon ha organizado en Zaragoza el Tech4Water, que Azcón ha inaugurado este mismo martes. También otras tecnológicas intentan promover la narrativa de su consumo nulo de agua gracias a su “circuito cerrado” de refrigeración.
De hecho, en su estrategia de propaganda y greenwashing, en la apertura del Tech4Water AWS asegura que “Amazon ya repone más agua de la que utilizan sus centros de datos en Aragón y lanza un nuevo proyecto junto con el Canal Imperial de Aragón para reponer más de 10.000 millones de litros de agua anuales una vez completado”.
“Es cierto que otros sistemas de refrigeración consumen menos agua, pero no son para nada la solución. Consumen mucha más energía, lo que implica un consumo indirecto de agua mucho mayor debido a su uso en plantas de gas o nuclear. Además, generan más efecto isla de calor y emiten más ruido. Y, en cualquier caso, son un consumo más, prioritario, y en un contexto de estrés hídrico”, recalca el colectivo.
Exigen que se regule el acceso al agua en el Real Decreto de centros de datos
El colectivo ‘No es sequía, es saqueo’ recuerda que el Real Decreto de centros de datos promovido por el Gobierno del Estado español se enfoca en la saturación de la red eléctrica, y también abarca medidas estéticas en otros tres ámbitos: soberanía digital, sostenibilidad y transparencia. “Estos últimos presentan carencias graves”.
“En sostenibilidad, se exige a los centros de datos altos estándares de eficiencia energética e hídrica, pero no se restringe su tamaño ni se les impone restricciones en escenarios de escasez. La paradoja de Jevons nos dice que aumentar la eficiencia no soluciona el problema de consumo voraz, sino que lo agrava”, aseguran.
En cuanto a la transparencia “se exige que reporten datos de sus consumos, pero no se contrasta su veracidad ni se analizan para la toma de decisiones. El diario el País ya destapó que Amazon estaba consumiendo el doble de lo que declaró en su informe de impacto ambiental, así que ya podemos imaginar la fiabilidad de esos datos”, subraya la entidad ciudadana.
Es decir “no se pone coto al acceso prioritario al agua de un consumidor voraz en un contexto de estrés hídrico. Las Naciones Unidas en su informe ‘El Nexo entre el Agua y la Energía’ reclaman a los gobiernos que promuevan regulaciones específicas que limiten el acceso al agua de estos centros de datos. Esto mismo es lo que se debería hacer en el Real Decreto si queremos seguir produciendo alimentos ¿o decretarán una norma sobre soberanía alimentaria cuando ya sea demasiado tarde?”, se cuestionan desde el colectivo.

El poder popular contra las todopoderosas tecnológicas
Hace unos meses vimos cómo el lobby tecnológico consiguió introducir una cláusula de confidencialidad en la normativa europea, copiando párrafo por párrafo el texto propuesto por las tecnológicas. “Ahora vemos cómo SpainDC, Amazon y el Gobierno de Aragón presionan para rebajar el Real Decreto que regula los centros de datos. El Gobierno del Estado español ya se ha abierto a revisar el texto”, recalcan desde ‘No es sequía, es saqueo’.
Sin embargo, numerosas organizaciones de la sociedad civil aragonesa “hemos presentado alegaciones a este real decreto con el objetivo de ampliar su alcance y elevar sus exigencias”. Entre ellas, ‘No es sequía, es saqueo’, Ecologistas en Acción Aragón, Plataforma 13M, ANSAR, Asociación Vecinal Torrero-Venecia, FCQ o Fundación Nueva Cultura del Agua. “Estas alegaciones vienen respaldadas por un movimiento popular mucho mayor, que se palpa cada día en los comentarios de redes sociales o cafeterías y se evidencia cada vez que se organiza alguna charla, como sucedió en Botorrita o en el Cine Venecia”.
Por todo ello, exigen al Gobierno de Aragón “que atienda las demandas de la ciudadanía y deje de actuar como el relaciones públicas de Amazon. También al Gobierno del Estado español que no ceda ante las presiones de los oligarcas y que amplíe el alcance del real decreto para restringir su acceso al agua. Los ciudadanos de Aragón estaremos vigilantes”, concluyen.






