Este viernes los sindicatos CUT de Galiza, LAB de Euskal Herria, Intersindical Catalana y la IAC de Catalunya, CUT Aragón, COS Països Catalans, CSI de Asturies, e Intersindical Valenciana, miembros de la Coordinadora de los Pueblos de la Federación Sindical Mundial, junto con la participación a modo de observador de ESK de Euskal Herria, han emitido un manifiesto conjunto.
En el mismo se reafirman como "sindicatos de clase de naciones sin estado, y esto supone que compartimos una manera de entender el mundo, desde la cosmovisión de los pueblos, y desde la visión que tenemos de liderar desde la clase trabajadora procesos populares de cambios políticos y sociales"
"Es evidente que la crisis ecológica atraviesa todos los conflictos políticos, sindicales y sociales. En este sentido proponemos una transición eco-social justa y feminista que ponga la vida en el centro", sostienen. El manifiesto señala que "las políticas de la Unión Europea van en la dirección totalmente contraria. Las élites económicas y políticas europeas no hablan de una transición eco-social justa y de un reparto equitativo de la riqueza, sino que pretenden rearmar Europa, transfiriendo una ingente cantidad de dinero público para financiar una economía de guerra; unas políticas de guerra que vendrán acompañadas de recortes en políticas públicas y derechos sociales".
"La Unión Europea liderada por Ursula von der Leyen junto con la socialdemocracia y la extrema derecha nos quiere llevar a la guerra y por ello rechazamos de plano el plan ReaArm Europe. Conocemos de sobra las consecuencias de las guerras y los conflictos promovidos por el capital y los grandes bloques dominantes. El ejemplo más salvaje de estas guerras es el genocidio que sufre Palestina, que sufre un genocidio desde el pasado 7 de octubre del 2023 y que vive bajo un régimen de ocupación, colonización y apartheid desde 1948", añaden.
Consideran que "la misma deshumanización que padece la población palestina, también la sufren las personas migrantes en el marco de esta Europa fortaleza. Discriminación interna y reforzamiento de las necropolíticas de fronteras que son dos elementos que auspician el crecimiento de la extrema derecha. Denunciamos el nuevo pacto sobre migración y asilo de la Unión que viene a fortalecer estas graves vulneraciones de los derechos humanos".
Para las centrales sindicales firmantes, "estas políticas de militarización y autoritarismo son gasolina para el reforzamiento de una extrema derecha que, no nos equivoquemos es la opción B del capital en caso de que el plan A no le sea suficiente. Nos comprometemos a combatir en todos los ámbitos la militarización y la autoritarismo que está promoviendo el capital".
"Queremos construir un nuevo paradigma que construya culturas de paz para que se promueva el diálogo y la negociación como herramientas principales para la resolución de los conflictos políticos. Queremos construir un nuevo mundo desde la base de la solidaridad, y la convivencia, para que los todos los derechos de todos los pueblos y todas las personas sean respetados. En este sentido demandamos la disolución de la OTAN y todas las alianzas militares debido que son una amenaza la real para la mantenimiento de la vida en el planeta", defienden.
El manifiesto termina reivindicando la "soberanía y capacidad de decisión para nuestros pueblos, para poder existir en el mundo con los mismos derechos que el resto de los pueblos, y para que nadie tome decisiones en nuestro nombre. La soberanía de nuestros pueblos es necesaria para tener voz propia en este orden internacional construida sobre la lógica de los estados".

