
Ayer por la tarde se llevó a cabo un registro a la salida del Eroski, de la calle Asalto en Zaragoza, de una persona extranjera sin ningún tipo de justificación y ante los abucheos contra el vigilante del supermercado de algunas personas que se encontraban comprando en el establecimiento.
El ciudadano de origen senegalés, tras realizar una compra de menos de cinco minutos y pagar en caja, fue interceptado en la puerta por el vigilante quien le registró la bolsa, y no encontrando nada le pidió que se quitara la camiseta. Tras la negativa, el vigilante llamó a la policía que se presentó a los pocos minutos con sirenas y luces parando en mitad de la calle como si de una redada se tratara. El ciudadano fue llevado a parte donde se le volvió a registrar y se le solicitó su documentación para comprobar que no tenía antecedentes.
Tras comprobar que todo "estaba en orden" le dejaron marchar. Esta actuación arbitraria, y amparada en la ley, no es un hecho aislado, a este ciudadano, y a otros como a él, les paran, registran y piden documentación de forma habitual con excusas peregrinas pero por un solo motivo: su color, y con un solo objetivo: recordarle que este no es su territorio.
Eva P. Salas | Para AraInfo





