Reflexiones sobre la España vaciada

No me propongo hablar de porqué hemos llegado a una sociedad tan diferenciada entre una rural y otra urbana. No enjuicio temas históricos, no enjuicio a nadie. Requiero un esfuerzo común y solidario. Estamos donde estamos y animo a que todos, sociedad española, nos planteemos qué hacer a partir de ahora. Continuar sin hacer nada, me parece suicida por parte de unos, e insolidario por parte de otros. Debe ser, por tanto, un cambio de inercia comúnmente aceptado. El futuro, ya sabemos, ni puede ni debe estar anclado al ayer. Bienvenido sea el nuevo Ministerio para la Transición y Reto …

No me propongo hablar de porqué hemos llegado a una sociedad tan diferenciada entre una rural y otra urbana. No enjuicio temas históricos, no enjuicio a nadie. Requiero un esfuerzo común y solidario.

Estamos donde estamos y animo a que todos, sociedad española, nos planteemos qué hacer a partir de ahora. Continuar sin hacer nada, me parece suicida por parte de unos, e insolidario por parte de otros. Debe ser, por tanto, un cambio de inercia comúnmente aceptado. El futuro, ya sabemos, ni puede ni debe estar anclado al ayer.

Bienvenido sea el nuevo Ministerio para la Transición y Reto demográfico al que todos deberemos ayudar sin trabas y exigir rapidez y exactitud en sus medidas que, sin duda, vendrán y lo harán porque es acuciante e imperioso que así sea.

La pobreza, dice A. Sen, no sólo es tener unos bajos niveles de renta, hoy en día también lo es la carencia de las oportunidades necesarias para que cada individuo, cada sociedad, pueda adquirir sus capacidades.

Centrémonos, todos, en dotar de las mismas oportunidades a los miembros de una sociedad que quiere avanzar y se rebela a claudicar en un abandono estructural que demasiado ha durado. Es inaceptable el diferencial de inversiones habidas en comunicaciones de todo tipo a favor de unos en detrimento de otros.

Entiendo y apoyo la idea de dotar a esta España Vaciada o, mejor, despoblada de una estructura fiscal diferenciada que ayude a una redistribución de recursos, oportunidades y capacidades legítimas y constitucionales y no continúe condenando al ostracismo a esta parte de la sociedad.

En mi opinión pudiéramos entender la despoblación como un hecho diferencial que identifica a un gran colectivo social, de la misma forma que el hecho de la insularidad o la aplicación de derechos forales caracteriza, a efectos fiscales, a otros. Reconozcamos la realidad de esta España despoblada y marginada pero viva y palpitante y pongamos en valor el potencial político transversal que, sin duda, tiene. Pongamos en valor el poder sustentar un bien común superior.

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