Reflexiones de un trabajador

24 mayo, 2013. 08:10

ferroviarioDesde hace ya bastante tiempo, con todo lo que esta ocurriendo en el estado, parte de la ciudadanía y las luchadoras y luchadores sindicalistas y sociales de siempre se preguntan: ¿Por qué no hay una respuesta clara y contundente de la clase trabajadora en el Estado español?

Para contestar a esta pregunta deberíamos hacer un repaso a los últimos 30 años del movimiento obrero en el estado. Siendo autocríticos y reconociendo los errores, las carencias y las traiciones que durante todo este tiempo se han producido.

Podríamos empezar por la ideología: ¿Somos una sociedad mayoritariamente de izquierdas?

La respuesta se la tiene que dar cada persona, entendiendo que no se es de izquierdas por votar cada cuatro años a un supuesto partido que es o se dice de izquierdas y menos si después nos despreocupamos de participar en el día a día de la vida política y social, al menos de nuestro entorno. La crítica es necesaria y tiene que ser siempre constructiva, además de realizarse en los foros adecuados, no “en el bar con los y las compañeras o amigos y amigas”.

Ser de izquierdas tiene una serie de connotaciones y valores que parten del individuo y alcanzan su máxima expresión en el plano colectivo. De entre otras podríamos destacar la solidaridad, el apoyo mutuo, la ética y la objetividad, todas ellas unidas posibilitan la consecución del máximo objetivo que debemos tener como seres humanos que es lograr ser felices, por supuesto en una sociedad justa y equitativa.

¿Que ha ocurrido y todavía sigue ocurriendo con los partidos políticos y las organizaciones sindicales mayoritarias? Sin lugar a dudas que han estado y siguen todavía más preocupados por sus problemas internos y el mantenimiento de sus estructuras subvencionadas, casi siempre a cargo del erario público, que de gobernar para todos y todas cuando se les ha dado esa responsabilidad o defender y luchar por los derechos de las trabajadoras y trabajadores cuando por representación tenían esta obligación ineludible. Unos y otros han contribuido a propiciar un sistema que en estos momentos esta podrido hasta sus raíces y aun hoy no quieren darse cuenta que ya no hay vuelta atrás. Su máxima sigue siendo la de salvarlo en espera de unas promesas de tiempos mejores que actualmente casi nadie ya se cree.

Sería muy conveniente que todas las personas, que de una manera u otra han participado tanto en la política como el sindicalismo en los últimos tiempos, dieran un paso atrás demostrándonos aquello que tantas veces les hemos escuchado, “estamos aquí por el bien común, no para lucrarnos de nuestros puestos”. No se puede hacer de la política o el sindicalismo una profesión, y algunos llevan prácticamente toda su vida laboral dedicados a eso.

¿Y los trabajadores, trabajadoras y ciudadanía qué repaso debemos hacer también de nuestros comportamientos? Nosotros y nosotras hemos permitido por acción u omisión que se permitieran todo tipo de corruptelas, algunas de las cuales ahora criticamos y nos llevamos las manos a la cabeza. En lo laboral, hemos permitido que los sindicatos pactaran verdaderas aberraciones para la clase trabajadora, no contentos con ello hemos prostituido las normas y los acuerdos alcanzados y ahora unos y otros creemos que con las actuales legislaciones laborales todo el poder ha quedado en manos de la patronal o el gobierno. ¿Acaso hemos olvidado los millones de horas extras que hemos trabajado, los descansos y las vacaciones?

Sin embargo no hemos sido capaces de luchar y reivindicar un salario justo, más puestos de trabajo o el derecho a un descanso u ocio razonable. Hemos consentido discriminaciones de todo tipo a mujeres, inmigrantes y compañeros y compañeras represaliadas. Colocaciones a dedo o con el mal argumento de idoneidad, ascensos y promociones con trasfondos de partidismos de uno u otro signo. Conculcaciones en materia de seguridad y salud que han costado demasiadas vidas y desastres físicos y psicológicos a demasiados trabajadores y trabajadoras. Se ha permitido trabajar sin cotizar a la Seguridad Social, comprar bienes y servicios con dinero negro o sin pago de IVA. En definitiva, también nosotros tenemos muchas cosa que hacernos mirar. Si no haremos bueno el argumento de aquellos que dicen que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, aquellos que por no saber no saben ni lo que es madrugar para ir a trabajar, en muchos casos a un infierno de trabajo.

Creo que no debo extenderme más en mis reflexiones, las cuales no quisiera que fueran vistas como algo inquisitorial. Simplemente mi pretensión como dije al principio es la autocrítica, que espero que acompañada de una buena reflexión nos permita cambiar, subsanando errores anteriores y nos ayude a buscar mejores soluciones para el futuro. Un futuro que tenemos que construir entre todos y todas en el que tengamos cabida todos y todas sin excepción, porque nos jugamos tanto como pasar por la vida y no ser felices.

Miguel Martínez, ferroviario | Para AraInfo

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