Decenas de personas se concentraron este sábado junto al Centro Cívico Sánchez Punter, en la plaza Mayor del barrio de San José de Zaragoza, para exigir al Gobierno municipal medidas "más ambiciosas" frente a las olas de calor que ya afectan a la ciudad. Convocada por la Alianza Emergencia Climática en Aragón y la Asociación Vecinal de San José, con el apoyo de la Federación de Barrios de Zaragoza, la movilización denunció la insuficiencia de la red de refugios climáticos y reclamó una transformación urbana que permita proteger la salud de la población ante el aumento de las temperaturas.
Las entidades convocantes escogieron este espacio por formar parte, según el Ayuntamiento, de la red municipal de 60 refugios climáticos. Sin embargo, denunciaron que "todos los fines de semana y festivos de julio y agosto permanecen cerrados". "Estamos aquí delante de este Centro Cívico que según el Ayuntamiento de Zaragoza forma parte de la red de 60 refugios climáticos de la ciudad que sin embargo todos los fines de semana y festivos de julio y agosto permanecen cerrados", señalaron durante la lectura del manifiesto.
La concentración tuvo lugar en plena segunda ola de calor del verano. En el manifiesto, bajo el título "Zaragoza arde y necesita un plan de adaptación climática más ambicioso", las organizaciones recordaron que la capital aragonesa ha registrado temperaturas superiores a los 42 grados durante el día y noches en las que "los termómetros no bajan de los 20 o 25 grados y es difícil conciliar el sueño".
Las entidades alertaron de que el calor extremo constituye "un grave riesgo para la salud" y recordaron que, según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, desde el inicio del verano se han estimado 48 fallecimientos por las altas temperaturas en Aragón y 1.028 en el conjunto del Estado. Además, incidieron en que estos episodios afectan con mayor intensidad a personas con enfermedades crónicas, embarazadas, niños y niñas, personas mayores y a quienes viven en barrios con menor renta, viviendas mal aisladas y calles dominadas por el asfalto y el cemento.
Las organizaciones denunciaron que la red municipal de refugios climáticos "es totalmente insuficiente". A su juicio, estos espacios "funcionan como el resto del año" y "ni se ha ampliado el personal, ni los horarios, ni está previsto programas específicos para esos días en los mismos". También cuestionaron su distribución por los barrios y recordaron que, según la Red Española de Ciudades por el Clima, un refugio climático debería encontrarse a entre cinco y diez minutos a pie de cualquier domicilio para proteger especialmente a la población más vulnerable.
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En este sentido, criticaron que barrios como San José, con cerca de 67.000 habitantes, o Delicias, con más de 100.000, dispongan únicamente de un centro cívico como refugio climático. Frente a ello, citaron el caso de Barcelona, donde, según expusieron, existen 500 refugios climáticos que permiten que el 99% de la población tenga uno a menos de diez minutos andando desde su casa.
Durante la lectura del manifiesto también reclamaron un "Plan Urgente para adaptar la ciudad a las altas temperaturas", con un mayor presupuesto para la rehabilitación de viviendas, especialmente en los barrios más necesitados; la eliminación de superficies de cemento allí donde sea posible o su sustitución por materiales que absorban menos calor; y la protección del arbolado existente.
"Hay también que aumentar el arbolado, los arbustos, es decir una ciudad más verde que nos proteja a la vez que genera biodiversidad", defendieron, al tiempo que lamentaron la tala de ejemplares consolidados que, aseguraron, son sustituidos por árboles de menor porte y especies que tardarán años en proporcionar sombra.
Las organizaciones convocantes reclamaron además que el Ayuntamiento reserve una partida específica en los presupuestos de 2027 para adaptar la ciudad al aumento de las temperaturas. "Zaragoza arde", afirmaron, recordando que el propio Plan Municipal de Adaptación al Cambio Climático identifica el calor extremo como la principal amenaza para la capital aragonesa.
El manifiesto concluyó vinculando la adaptación de las ciudades con la necesidad de actuar sobre las causas de la crisis climática. "No podemos olvidar que este verano será de los más frescos que vivamos mientras no disminuyamos la emisión de gases de efecto invernadero", advirtieron. "Es urgente disminuir estas emisiones; de lo contrario cada vez las altas temperaturas, los incendios y los fenómenos meteorológicos extremos serán mayores", concluyeron.





