Zaragoza en Común propone el nombramiento del CEIP Ramiro Soláns como Hijo Predilecto de Zaragoza, en reconocimiento a más de dos décadas de transformación educativa, social y comunitaria desde el barrio Oliver.
La propuesta llega en vísperas de las Fiestas del Pilar, cuando el Ayuntamiento concede sus principales distinciones. Este año, la alcaldesa Natalia Chueca ya ha anunciado la Medalla de Oro de Zaragoza para Ibercaja, mientras ZeC apuesta por reconocer a la comunidad educativa de un colegio público que consiguió revertir una situación marcada por el absentismo, el fracaso escolar y la estigmatización.
“Proponemos al Ramiro Soláns como Hijo Predilecto porque queremos reconocer a una comunidad educativa que durante más de veinte años se ha negado a aceptar que el origen social de un niño o el barrio en el que nace puedan marcar su futuro”, afirma Elena Tomás, portavoz de Zaragoza en Común.
“El Ramiro Soláns demuestra que la educación pública cambia vidas y que, cuando cambia la vida de las personas, también cambia la ciudad. Es una historia de esfuerzo, de compromiso y de esperanza que merece el máximo reconocimiento de Zaragoza”, añade.
De un colegio estigmatizado a un referente educativo
El CEIP Ramiro Soláns abrió sus puertas durante el curso 1977-1978, inicialmente para atender a la población obrera del barrio Oliver. Con el paso de los años sufrió una fuerte pérdida de matrícula y una creciente estigmatización social, hasta llegar a ser considerado un centro “gueto”.
A comienzos de los años 2000, el colegio contaba con 125 alumnos y alumnas, entre un 40% y un 45% presentaba absentismo y el éxito escolar se situaba en apenas el 5%. La conflictividad y la escasa vinculación entre las familias y el centro se sumaban a las dificultades.
En el curso 2002-2003, un grupo de docentes decidió afrontar la situación desde otro planteamiento, trabajando para recuperar la confianza de las familias y utilizar la educación como herramienta para romper las brechas sociales.
De aquel proceso nació “Vive tu escuela, atrévete a cambiar”, un proyecto basado en la justicia social, el humanismo, la ética, la inclusión y la participación de toda la comunidad educativa.
“Hace veinte años hubo quien vio al Ramiro Soláns como un problema. Hoy tenemos que verlo como un orgullo de Zaragoza”, sostiene Tomás. “Su historia demuestra que ningún barrio está condenado, que ningún niño está condenado y que ninguna familia debe asumir que su origen determina sus oportunidades. Eso es exactamente lo que significa defender una educación pública de calidad”.
Del 5% al 70-80% de éxito escolar
Dos décadas después, los indicadores del centro son muy diferentes. Según los datos aportados por ZeC, el absentismo ha pasado del 40% en 2004 al 4% actual, mientras que el éxito educativo ha aumentado desde el 5% hasta situarse entre el 70% y el 80%. También se ha reducido significativamente la conflictividad.
Actualmente, el colegio cuenta con alumnado de 25 nacionalidades, con una importante presencia de alumnado migrante y gitano, y trabaja para convertir esa diversidad social y cultural en una herramienta de aprendizaje y convivencia.
Para Zaragoza en Común, la evolución del Ramiro Soláns muestra que la igualdad de oportunidades puede construirse desde “las aulas, los barrios y los servicios públicos”.
Una escuela abierta al barrio
Una de las claves de su modelo ha sido precisamente sacar la escuela de los límites del aula. El proyecto incorpora la participación del alumnado, las familias y diferentes agentes sociales e institucionales del barrio, buscando convertir a la propia comunidad en protagonista de los procesos educativos.
El colegio desarrolla proyectos relacionados con la participación, la igualdad, el medioambiente, la salud y el bienestar, además de iniciativas vinculadas a la innovación tecnológica y las metodologías STEAM.
Entre ellas se encuentra Radio Ramiro, coordinada por el alumnado para fomentar la participación, el espíritu crítico y la ciudadanía activa y conectar la escuela con el barrio.
El centro trabaja también en robótica, programación y competencias digitales, prestando especial atención a reducir la brecha de género en el acceso a las vocaciones tecnológicas.
“El Ramiro Soláns entendió que para transformar una escuela había que abrir sus puertas y contar con las familias, con el barrio y con toda la comunidad. Esa forma de entender la educación es profundamente transformadora y es también una forma de construir ciudad”, señala Tomás.
Una trayectoria reconocida dentro y fuera de Zaragoza
La propuesta de ZeC llega después de varios reconocimientos al proyecto educativo. En 2023 recibió el Primer Premio Exducere del Ayuntamiento de Zaragoza por “Una escuela participativa y abierta a la esperanza”.
En 2020 recibió el Premio Nacional de Aprendizaje-Servicio a la Equidad de Género y fue finalista del Premio Europeo de Innovación para la Inclusión.
A ellos se sumó el Premio Princesa de Girona Escuela 2024, cuyo jurado destacó su “sólido proyecto transformador” y su capacidad para impulsar un cambio sistémico en un contexto caracterizado por una elevada diversidad social y cultural.
“Zaragoza debe reconocer a quienes hacen ciudad cada día”
Para Zaragoza en Común, la distinción debería servir también para reivindicar el papel de la educación pública y los barrios en la construcción de la ciudad.
“En una ciudad que muchas veces pone el foco en los grandes proyectos, las grandes obras o los grandes eventos, nosotros queremos poner el foco en quienes hacen ciudad todos los días. Y el Ramiro Soláns lleva más de veinte años haciéndolo”, afirma Elena Tomás.
ZeC plantea que el reconocimiento alcance a toda la comunidad educativa: alumnado, familias, profesorado, equipos directivos, personal del centro y las entidades y personas que han participado en el proyecto.
“Queremos reconocerlo porque nunca tiró la toalla. Porque cuando las dificultades eran enormes decidió apostar por la educación, por las familias, por la inclusión y por el futuro de su alumnado”, sostiene Tomás.
“Nombrar al Ramiro Soláns Hijo Predilecto es decir qué ciudad queremos ser: una Zaragoza que cree en sus barrios, que defiende la educación pública, que combate las desigualdades y que no da por perdido a ningún niño ni a ninguna niña”, concluye.
La Junta de Portavoces del Ayuntamiento de Zaragoza también ha acordado este miércoles distinguir este año como Hijo Adoptivo al empresario y presidente del Grupo Integra, Carlos Pascual, y como Hijos Predilectos a la iniciativa cultural “Libros que importan” y a la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Lucía Ruiz. Las propuestas de los grupos municipales serán aprobadas en el pleno municipal y las distinciones se entregarán antes de las Fiestas del Pilar.





