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RabalArt, un proyecto de fotografía para transformar el culto del ego en amor por el barrio

En este proyecto, Daniela Cardillo convierte al teléfono móvil en un gran aliado para devolver a los barrios el ocio, la cultura y el arte. Una forma más de artivismo para que los y las más jóvenes descubran cómo utilizar la cultura de la imagen para revalorizar su barrio.
| 7 septiembre, 2019 07.09
RabalArt, un proyecto de fotografía para transformar el culto del ego en amor por el barrio
Creadora del proyecto Daniela Cardillo. Foto: RabalArt.

Las redes sociales y la constante transición tecnológica han cambiado radicalmente la manera en la que nos relacionamos no solo con las personas, sino también con el entorno y el espacio público que ocupamos. Además, los tiempos de cambio cada vez se aceleran más y la brecha digital ya no es competencia exclusiva de la ‘tercera edad’. Probablemente la generación ‘millenial’ ya está empezando a notar los estragos de la economía digital. Por ello, transformar estas nuevas herramientas en unas aliadas de la lucha por la revalorización del patrimonio de los barrios, es para Daniela Cardillo, el “elemento clave” para no perder las raíces. Esta artista visual es la creadora de RabalArt, un proyecto M.I.E (mediación, innovación y emprendimiento) que pretende potenciar el vínculo entre la juventud del distrito del Rabal y el espacio público, el patrimonio y las entidades del entorno a través de la fotografía.

Junto con el vídeo, esta disciplina artística se ha convertido en la reina de las redes sociales y como dice Cardillo, “la juventud experimenta todos los días con la cámara de sus móviles, pero desde un enfoque bastante egocéntrico. Hay que reconocer que la interacción con este medio está todavía en fase beta y que no ha habido una educación previa que nos haya proporcionado herramientas útiles para este avance. La fotografía tiene la capacidad de trabajar este empoderamiento con sencillez y sobretodo con inmediatez”.

Lejos de considerar estas herramientas como el enemigo, Daniela Cardillo considera que el teléfono móvil debe convertirse en un aliado y de esta forma recuerda que “este aparato está cambiando nuestro ocio, nuestra forma de relacionarnos y también de ocupar el espacio público. Nos facilita el día a día y nos permite hacerlo todo desde casa” y añade, “por este motivo nos parece importante crear estos nuevos vínculos con el patrimonio, con el espacio público y con las comunidades. Sabemos y vemos que esto va a cambiar y yo personalmente quiero estar ahí en este proceso, acompañando”.

Este proyecto no apto para puristas del arte es para su creadora una forma más “artivismo” y asegura que el móvil tiene un potencial enorme porque no tiene prácticamente barreras, “el arte, la creatividad son herramientas muy propicias para la reflexión y el cambio”.

El taller de RabalArt en el espacio de Zaragoza Activa situado en la Azucarera de la ciudad. Foto: RabalArt.

 Un proyecto con “Menos selfies y más distrito”

El lema de este proyecto tiene mucho que ver con este cambio de mirada, del paso de las imágenes del ego del neoliberalismo a las instantáneas de lo comunitario, del barrio y su patrimonio. “Documentar y retratar lo que nos rodea, interactuar y descubrir el entorno a través de la experimentación artística, facilita enormemente la creación de nuevos lazos con el espacio y con las comunidades del distrito”, explica Daniela Cardillo.

Este proyecto comenzó en junio con 13 jóvenes que recorrieron las calles del Rabal y el espacio de la Azucarera, “ha sido muy interesante fomentar la cohesión grupal y visibilizar nuestro patrimonio. Muy a menudo damos por hecho que las nuevas generaciones van a apreciar lo mismo y a relacionarse con el patrimonio de la misma forma que se ha hecho hasta ahora, y es no es cierto. A lo largo de estos meses de duro trabajo estoy más convencida que nunca de ello”.

“Cada barrio, cada distrito tiene magníficos espacios que necesitan ser valorizados porque nuestro patrimonio no sólo se encuentra en el centro histórico. Si no se conoce y no se crea un vínculo identitario, este patrimonio con el tiempo estará destinado a desaparecer”, apunta la creadora del proyecto.

Uno de los objetivos de estos talleres era revalorizar aquellos espacios que desde la óptica institucional o económica acaban cayendo en el olvido, por ello, Cardillo advierte de que “solemos mostrar más compromiso con la conservación del patrimonio material, pero no todo el mundo ve la importancia de conservar y de valorizar el patrimonio inmaterial, el industrial o el patrimonio documental. RabalArt facilita este primer acercamiento, esta reflexión”.

Jóvenes participantes del taller en el Archivo fotográfico, Foto: RabalArt.

¿Quién quiere ir al museo?

En este sentido y rompiendo con ese ideal de que el arte solo es para ciertas clases sociales, Daniela Cardillo propone darle la vuelta y reflexionar sobre cómo se organizan los circuitos artísticos para que solo sean accesibles por aquellas personas que han nacido y crecido en entornos artísticos: “No podemos planificar las actividades o peor aún, los objetivos, sin considerar que cada persona tiene un bagaje diferente y ha tenido mayores o menores posibilidades. Hay que considerar con qué privilegios nacemos para poder comprender las opresiones de otras personas: esto nos conciencia, pero sobretodo nos permite entender por qué son siempre el mismo tipo de personas las que acuden a los museos o al teatro, por ejemplo”.

Por ello, este proyecto ha transformado su metodología en todas sus fases, incluso en la inscripción que se produjo de una forma participativa y seleccionando personas con diferentes perfiles: “Porque si hubiésemos planteado un sistema de inscripción sin más, hubiesen acudido los y las hijas de aquellas familias que tiene ya una conciencia cultural y un espíritu proactivo y esto hubiese sido discriminatorio. La cultura, en mí opinión, tiene que encontrar las metodologías adecuadas para alcanzar todas las comunidades y los sectores sociales de la población, no sólo uno”.

A lo largo de los últimos años ha dirigido proyectos como “Su Cara me Suena” o “San José Intercultural” junto con Tatiana Prada Ansó o “Memoria femenina” en colaboración con estudiantes de Trabajo Social. En todos ellos y en los diferentes talleres que ha realizado ha visto “imprescindible crear un mensaje ágil, que alcance e interactúe con todos los agentes implicados. Al final, si nuestro discurso no se adapta a la ciudadanía, a su diversidad y a sus necesidades, se acaba desarrollando un proyecto estéril, vacío”.

Aunque este año el proyecto se ha centrado en el distrito del Rabal, el objetivo de esta creadora y artista visual es que trascienda las fronteras del barrio de la margen izquierda y llegue a otras zonas de la ciudad. Al menos, de momento, ha saltado el gran charco para participar en el XII Foro Académico de Conservación del Patrimonio, Vinculación Social y Comunidades de Ciudad de México.

Tres participantes del taller durante una actividad en el Parque del Tio Jorge. Foto: RabalArt.

¿Qué hacer en el barrio?

La respuesta de Cardillo es clara, “conectar” con el entorno. Los talleres han durado dos semanas y las personas seleccionadas han podido realizar transferencias fotográficas con las Olsen Projects, conocer la fotografía a 360º con Iván Morte o tener la oportunidad de trabajar en la creación de varios collages con la artista Susana Blasco, los cuales están actualmente expuestos en el edificio Betancourt de la Universidad de Zaragoza.

“La idea era facilitar la creación de nuevas conexiones con el entorno. En una época de grandes cambios, dónde las tecnologías modifican las interacciones entre las personas, pero sobretodo con el espacio público, he querido estar ahí y facilitar la creación de nuevos vínculos con el entorno”, señala la creadora del proyecto.

Y, por supuesto, hacerlo de una forma lúdica y divertida alejándose de los planes urbanísticos y empresariales que señalan el modelo de centro comercial como la gran fábrica de la felicidad. Para Daniela Cardillo, “diversificar el ocio nos permite potenciar el concepto de ‘calles vivas’, impulsando además, la creación de múltiples espacios de diversión. Asociar el ocio al consumismo es muy peligroso (a parte de dañino), porque se asienta la idea de que lo intelectual no tiene relación con la diversión, y esto o se trabaja a 360º o nos estaremos perdiendo una posibilidad importantísima de crecimiento comunitario”, y añade, “hay proyectos muy interesantes en la ciudad de Zaragoza, pero en mi opinión, se parecen más a unas estrellas fugaces que a un universo de posibilidades”.

Actividad sobre la realidad virtual. Foto: RabalArt.

Hasta el momento los talleres han contado con la participación de diferentes entidades del distrito, estudiantes de la Facultad de Trabajo Social o la Asociación Parkinson Aragón. Una experiencia única para Daniela Cardillo, “en este último caso, poder crear una actividad que fuese un reto para el grupo RabalArt, que les ilusionara y que tuviera que ver con la visibilidad de las personas diagnosticadas de Parkinson fue muy motivador para mí”.

“A veces – concluye – crear conexiones novedosas es mucho más sencillo de lo que parece y además estas propuestas suelen tener una fuerza enorme. Creo que la innovación social debería basarse siempre en esto: en potenciar el surgir de estas conexiones para que la población sea la protagonista de los procesos, pudiendo de este modo explorar y crear fórmulas novedosas”.

7 septiembre, 2019

Autor/Autora

Redactora y realizadora. Integrante del Consello d’AraInfo. @Rocio_Duran_


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