"El Quiosco" abrirá la puerta para conocer quien manda en Zaragoza

Instalado en la Plaza San Felipe, en la primera quincena de diciembre, será la primera actividad de un proyecto que pretende arrojar luz en las relaciones que unen a los poderes económico, político y mediático

Los Premios Heraldo suelen ser una pasarela del poder en Zaragoza.

El Quiosco, Mapas del poder en Zaragoza se enmarca dentro del programa de acciones culturales y sociales de un grupo de investigación constituido, a iniciativa del colectivo A Zofra, para determinar y divulgar quién manda en Zaragoza.

La propuesta está en la estela de Quién Manda, de la Fundación Ciudadana Civio: un proyecto de periodismo de datos cuyo objetivo es mostrar los vínculos entre políticos y empresarios, determinar, en definitiva, quiénes son las más personas más influyentes y las relaciones que hay entre ellas.

El proyecto pivota sobre dos hipótesis: por un lado, parte de que existe una red informal de poder en la ciudad, que viene de generaciones, y que usa a los poderes públicos para perpetuarse y ampliar su poder económico; por otro, que las instituciones públicas están, en muchos casos, al servicio de los intereses privados de esta red.

Los impulsores de este proyecto, entienden que bajo la filosofía general de "lo que es bueno para los negocios es bueno para la ciudad" se esconde un desvío de fondos públicos hacia esta red de poder, sin importar las consecuencias en la calidad de los servicios prestados a la ciudadanía.

En Zaragoza se habla de "las 50 familias" pero poca gente les pone nombres. Se sabe que han estudiado en Marianistas y Jesuitas, o que tienen sus propios clubs deportivos como El Tenis o La Peñaza. Sin embargo, parece no haber más que una mala gestión pública en el desarrollo de un despropósito como Arcosur —al que se ha mandado a vivir a la nada a 2.000 familias zaragozanas- y nadie habla de la propiedad de los suelos o de quién se ha enriquecido con esta operación urbanística, en definitiva, de quién y cómo ha conseguido anteponer los intereses privados de unos pocos al bien común de la ciudad.

El poder y sus relaciones se manifiestan en los vínculos entre los sectores de la construcción, el sistema financiero, la sanidad privada, los dirigentes políticos o los técnicos institucionales; los grandes medios de comunicación son el mecanismo mediante el que intentan socializar las ideas de estos lobbies (sirva como ejemplo la portada del Heraldo de Aragón del 25 de enero de 2016, donde se acusa al gobierno de Zaragoza en Común de "paralizar la ciudad" por detener cuatro proyectos sólo del interés de algunas de esas "50 familias").

Con el fin de visibilizar quien detenta el poder en Zaragoza, quienes impulsan este proyecto instalarán un quiosco de prensa en la Plaza San Felipe, para la primera quincena de diciembre, donde se difundirán gratuitamente materiales gráficos elaborados colaborativamente por artistas, activistas e investigadores. Estos documentos siguen la pauta editorial de formatos conocidos: publicaciones periódicas (prensa, revistas del corazón o semanarios), mapas y guías urbanos, carteles publicitarios o fanzines.

"El quiosco simboliza el desembarco de la información del poder en las calles. El uso de éste artefacto de distribución nos permite mostrar cómo los media hegemónicos enmascaran la información y construyen opinión. La reactivación de este popular elemento urbano en creciente desuso se propone, asimismo, como punto de intercambio destinado a la construcción de vecindad", aseguran desde el grupo impulsor del proyecto .

Recalcan que la mera presencia en la vía pública lo convierte en un nodo susceptible de activar la reproducción social, sea a partir del encuentro casual entre ciudadanos y ciudadanas, sea mediante la participación en las actividades que tendrán lugar. "Este dispositivo, por otro lado, nos permite sacar el arte del cubo blanco y situarlo en la calle, en la esfera de cotidiano, convirtiéndolo en otro vector posible entre las iniciativas que promueven el cambio y la transformación social".

El Quiosco será un dispositivo en el espacio público que formará parte de una serie de actividades que se desplegarán en el tiempo. Coordinado por Julia Montilla y con la participación de gente de los movimientos sociales como Adolfo Allué y la propia A Zofra, la infraestructura se plantea como un espacio expositivo, pero también como una obra específica de creación colectiva en la que se cruzarán artistas como José Luis Cano, Efrén Álvarez, Leónidas Martín/Oriana Eliçade o la gente de Mala Vida, con estudiantes de la Escuela Superior de Diseño, y medios como Zero Grados o activistas como Perico Arrojo y Gonzalo Póstigo, así como con estudiantes de la Facultad de periodismo.