¡Que vienen los rojos!

La entrada del nuevo año está dejando momentos delirantes por no decir esperpénticos. Durante las sesiones de investidura hemos asistido perplejos a demostraciones inéditas de papanatismo político mezclado con ordinariez y aderezado de violenta chulería.

Las intervenciones de la derecha han sugerido una proclama nacional-católica de nuevo cuño que nos retrotrae al guión de la infame película Raza. El guionista del film era tan mediocre escribiendo como dirigiendo un país, la única diferencia entre ambas actividades fue que en sus escritos los muertos eran ficticios y en su vida real llenó España de fosas comunes.

No podían esperar más los agradecidos estómagos monárquicos para saltar en la defensa  de la figura del Jefe del Estado. La excusa para los vítores fueron supuestas e inexistentes agresiones a la figura del "Preparado". En realidad lo que buscan es lamerse las heridas y aplacar los picores que les produce no ser los nominados por el Borbón.

Si fueran consecuentes con sus ideas pedirían cuentas al rey por haber designado a Pedro Sánchez candidato a la investidura de Presidente del Gobierno. Con lo "preparao" que está Felipe es incomprensible que no se diera cuenta que Sánchez es un "Caballo de Troya" del comunismo-separatismo-populismo-sedicioso-traidor.

Sabemos que la ley contempla la ausencia de responsabilidad real. Es decir el rey es irresponsable, lo que le convierte en inimputable. Desconocíamos que también es "no-criticable", si bien lo que verdaderamente nos gustaría es que fuera insobornable e incorruptible.

Por cierto que el tiempo ha llegado para poner a cada cual en su sitio. Durante la fiesta de la Pascua Militar, Felipe VI aprovechó la ocasión para recordar a todo el mundo su condición de Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas y la misión que la Constitución de la "Modélica Transacción" marca a los ejércitos: la defensa de la indivisible unidad de la patria. Un aviso.

El Jefe del Estado con su uniforme de Capitán General del Ejército del Aire interpretó el papel de enseñante de la Constitución y exhibió la fuerza que le otorga la Carta Magna. Otro aviso.

Podía haber sido más didáctico con los cafres ultramontanos recitándoles el Art). 1 de la Constitución… La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, o el Art). 6… Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política.

Con estos puntos queda claro que el nombramiento que realiza la cámara de representación elegida por los españoles es absolutamente legítimo, aunque la carcunda casposa y sus comunicadores se empeñen en deslegitimar las elecciones que no ganan. En breve comenzará el bombardeo para inculcar en el subconsciente colectivo la idea de ilegitimidad aunque el Gobierno haya salido de las urnas.

Los Abascal, Arrimadas, Borbón y Casado cumplen sobradamente con todos los parámetros de las peores esencias patrias.

Mientras unos se desgañitan gritando vivas al rey, el otro lanza a la cara de toda la población su condición de dueño y señor de la finca. No olvidemos que en las fincas se hacen las labores tal y como el patrón manda.

Avisados estamos. Vienen unos tiempos de bronca y crispación como nunca hasta ahora habíamos tenido ¿Seguro?

Recordad la primera legislatura de Zapatero, todavía siguen las secuelas de la infame teoría de la conspiración, aún se oyen los insultos que recibió por parte del "moderadísimo Rajoy" y permanece en el ambiente la ilegitima llegada a la Moncloa del que llamaron "amigo de los terroristas".

El déficit democrático de este país es preocupante. Formaciones políticas que amenazan con la eliminación sistemática de derechos alcanzados - derechos que ellos mismos utilizan de forma habitual – están soliviantados porque son incapaces de aceptar las consecuencias de la voluntad de los votantes ¡Solo cuando no les favorece esa elección!

El chorrón pierde-votos, el máster de HarvAraca y el chupa sangres del Estado utilizan la Constitución como escudo y la defensa del monarca como ariete.

El "Campechano" convertido en "emérito" entendió rápidamente que su padrino había muerto y el franquismo tendía a debilitarse. Con presteza se mimetizó de demócrata y consiguió convencer a muchos que le debían la democracia. Fue uno de los pocos Borbones que hemos sufrido que -aunque no pensara en el bienestar del pueblo- por lo menos no se dedicaba a esclavizarle como hacían su abuelo Alfonso XIII y sus generales. Según su amiga Corina se entretuvo con trapicheos que debieron calmarle las tentaciones absolutistas.

El verdadero riesgo que corre el "Preparao" le viene por el lado de los amigos que quieren acompañarle. Su mensaje el día 3 de octubre de 2017 posicionando a la Corona al lado de la torpeza del Gobierno de Rajoy ya resultó sobradamente esclarecedor.

Si sigue metiendo la pata pronto aparecerá en Colon al lado del trío reaccionario gritando ¡Que vienen los rojos!

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