En el barrio se ha estancado una nube negra que nos envuelve y castiga sin parar desde hace un tiempo.
La chapuza del Parque de Atracciones encendió la alarma por los Pinares de Venecia y una chispa reivindicativa que nos ha llevado a mantener dos contenciosos administrativos; a solicitar la protección del Pinar al Ayuntamiento y al Gobierno de Aragón (arboleda de interés social y arboleda singular, respectivamente) sin que den respuesta alguna; a solicitar una inversión anual para el mantenimiento y regeneración del Pinar, también sin respuesta. Mantenemos que de este chandrío han de responsabilizarse la alcaldesa, el concejal Lorén y el señor Ruiz de Temiño, para los cuales exigimos su dimisión. Se han cargado el Parque de Atracciones y a unas 80 personas trabajadoras las han dejado en la calle.
Hay una vía razonable, que la señora Chueca pare todo el proceso y comencemos de cero y, con participación ciudadana, construyamos un parque de atracciones nuevo, sin ampliar el actual, moderno, sostenible, modélico con el medio ambiente, de carácter familiar y que no destruya Pinar.
¿Señora Chueca, nos sentamos a hablar?
El señor Azcón, presidente de Aragón, saca pecho pregonando los miles de millones de inversión con los centros de datos. Nos ha dicho, todo orgulloso, que este asunto traerá miles de puestos de trabajo de calidad... Para gestionar esto han echado mano de la fórmula PIGA y de algo extraordinariamente arbitrario, el concepto de “interés general”. La confidencialidad oscurece todo, la ciudadanía no dispone de información, se cierran caminos, se hacen tomas nuevas de agua, se mueven toneladas de tierra (en Torrero un terreno que tenemos la sospecha de estar contaminado con amianto), se privatizan caminos (pues quedan dentro del recinto vallado). Nadie dice nada, los informes de los técnicos municipales no se dan a conocer, las afecciones al medio ambiente, al territorio y a la salud no se aclaran a la opinión pública. Tampoco las necesidades de agua, caminos de fibra óptica, carreteras, conductos de agua, tendido de cables y estaciones de corriente eléctrica, etcétera. ¡No sabemos nada! Y mucho nos tememos que ni habrá tantos puestos de trabajo ni serán de calidad, ni habrá un departamento de I+D. Solo recursos de los aragoneses para engordar los beneficios económicos de multinacionales que emplearán el rendimiento de estos centros para desarrollar IA en todos los ámbitos posibles, incluido el militar y el control de la ciudadanía.
A eso se llama DEMOCRACIA. ¡Queremos información, que se nos digan las cosas!
Desde el Ayuntamiento, la alcaldesa manipula sin disimular y amenaza con el desalojo del CSO Kike Mur. Dice que el edificio se convertirá en un centro de mayores y asevera que es necesario en el barrio, que no había ninguno. Pues no, no es necesario y actualmente funcionan dos. Lo que sí necesitamos es dinámica democrática, participación ciudadana, una mesa donde hablar de necesidades del barrio y, en ese ámbito, sin imponer decisiones, se puede hablar de todo. Y si el Ayuntamiento quiere hablar de la antigua cárcel, pues también, pero invitando a participar a la Kike.
Un 20 de noviembre, ¡qué casualidad!, casi se trata de un acto de chulería y burla, el recién nombrado presidente Azcón adelantó que iban a derogar la Ley de Memoria Democrática de Aragón y lo hizo efectivo dos o tres meses después. Recordamos esto porque en Torrero (con el incondicional y cómplice apoyo de ARMHA) hemos avanzado muchísimo en esta materia; incluso, por iniciativa vecinal se elaboró un informe de memoria y conseguimos el reconocimiento de la ruta “Torrero, espacio de memoria”. Con la derogación de la ley, todo ha quedado en suspenso legalmente, pero nosotros seguimos recorriendo la ruta, informando a la ciudadanía, recordando y homenajeando los lugares y los protagonistas de la historia. Esa historia que la derecha siempre quiere olvidar en aras de una concordia que solo llegará cuando las instituciones, incluidos el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza, apliquen justicia, memoria y reparación a quienes sufrieron la derrota, la represión y el exilio..., a las personas olvidadas.
Señor Azcón, vuelva sobre sus pasos, vuelva a dejar vigente la Ley de Memoria Democrática que usted y su gobierno derogaron.
Y hablando de memoria democrática, se ha solicitado reunión con el concejal Lorén, el responsable municipal en esta materia, para hablar de la tapia del cementerio donde se fusilaba a los antifranquistas y del camino por donde se efectuaban las evasiones.
El día que tengan a bien recibirnos, ya están tardando mucho, les plantearemos la dignificación de la tapia del Cementerio, hoy guardada por vallas, y también la señalización del camino de evasiones. Se da la circunstancia de que la tapia, lugar de asesinato, lugar de muerte, era reconocida como Lugar de Memoria por la ley que derogó Azcón. El camino de las evasiones era el que recorrían anarquistas, socialistas y republicanos en general, que salían de Zaragoza salvándose de una represión segura, incluso de la muerte, andando hasta Fuendetodos a través del Monte de Torrero. Eran guiados y protegidos por un reducido grupo de milicianos anarquistas, de la CNT, que venían a realizar labores de espionaje y sabotaje, para volver a Fuendetodos con una columna de hombres, mujeres y niños. Esto se repitió varias veces y constituye una gesta digna de recordarse.
Bien, el Ayuntamiento del PP permanece callado, inmune a nuestras convocatorias, despreciando las solicitudes. En otras comunidades este episodio histórico lo recordarían las propias instituciones, aquí nada.
Torrero no ha entrado en ningún plan para rehabilitación de viviendas, un aspecto tan necesario como la propia construcción de vivienda nueva y socialmente asequible. En estos momentos es fundamental acometer la mejora de edificios en el aislamiento del calor, del frío y del ruido..., también en la instalación de ascensores que faciliten la movilidad de la gente mayor o con dificultades motoras.
Una oficina permanente donde informar y asesorar, un fondo económico para dar cobertura a quien la necesite. En estos pisos antiguos vive gente mayor y gente con pocos recursos económicos, entre ellos un alto número de personas migrantes.
¿Para cuándo un plan de rehabilitación en Torrero?
Llega el calor y de repente percibimos que la política urbanística y medioambiental no parece tener la suficiente sensibilidad con el problema del cambio climático. El exceso de cemento aumenta la sensación de calor. Estos primeros días de verano rondamos, incluso pasamos, de los 40 grados, un infierno. Muchos asociamos calor con piscina y mira por dónde, prácticamente el día de apertura, no se abre al público y, aún encima, se comunica por el Ayuntamiento que no se abrirá esta temporada hasta mitad de julio. En el barrio no se entiende. Nos dicen que es una avería vieja, todavía más incredulidad. Un colectivo del barrio, con buen criterio, aporta una idea, la de indemnizar de alguna manera a quienes han sacado el abono. Bien, vale. Pero, a mi juicio, se debe añadir la exigencia de responsabilidades. ¿Por qué no se han acometido las obras de reparación previendo su puesta en marcha antes de la llegada del calor? ¿Quién es el responsable?
Quizá la apuesta por los refugios climáticos, como unas zonas verdes protegidas, mejoradas y mantenidas, como parques, el Pinar, las riberas de los ríos y el Canal... Y el arbolado urbano.
¿Y si en determinados puntos del barrio se instalaran chorros de agua para remojar a los chavales? ¿Tan difícil o caro es?
En fin, podríamos continuar. Por ejemplo, la alcaldesa prometió poner un garito, un bar, en el parque de La Paz. Lo hizo después de una reunión entre vecinos y Ayuntamiento en la que se dijo que no se pusiera el garito. Ella, al rato, aseguraba lo contrario...
¡No lo ponga!
Etcétera, etcétera. Falta de diálogo, imposición, una mal entendida dinámica democrática... ¡Así no!




