¿Qué papel jugará Podemos en la ciudad de Zaragoza?

[Carta de Maru Díaz, candidata a la Secretaria General de Podemos Zaragoza] Estos últimos días me acecha la misma pregunta en calles, plazas y demás lugares donde me encuentro con la gente de Zaragoza. Cada uno la formula a su manera, pero en el fondo siempre está el mismo interrogante

Maru Díaz, en el centro, secretaria general de Podemos Zaragoza.
Maru Díaz junto a parte del equipo Claro que Podemos.
Maru Díaz junto a parte del equipo Claro que Podemos.

Estos últimos días me acecha la misma pregunta en calles, plazas y demás lugares donde me encuentro con la gente de Zaragoza. Cada uno la formula a su manera, pero en el fondo siempre está el mismo interrogante: ¿Qué papel jugará Podemos en la ciudad de Zaragoza? Pues bien, intentaré responderos honestamente y dar lo que yo creo que son las claves centrales para adaptar la apuesta de Podemos a lo local, en un intento por mostrar que el cambio político estatal también necesita de un una transformación municipal.

Cuando Podemos arrancó su andadura, hace tan sólo unos meses, nos propusimos llevar adelante el germen de un cambio de marco político que se gestaba en las calles desde el 15M. Un cambio que implicaba dejar atrás el mal trecho y agotado régimen del 78 y que apostaba porque una sociedad madura necesitaba una mayoría de edad legal y administrativa nueva. Como si de un laboratorio se tratase, quisimos probar el apoyo que tendría una iniciativa de este tipo en una primera recogida de firmas para el manifiesto “Mover ficha”. El resultado: 50.000 firmas en un día. En unas semanas 15.000 avales para presentarnos a las Europeas, y cómo no, más de un millón doscientos mil apoyos en las urnas. La hipótesis de que hacía falta liderar un cambio quedó probada, pero ¿debe este cambio darse también en lo local? ¿Quién puede o debe llevarlo a cabo?

Desde Podemos hemos entendido que lo local es un espacio clave y que actualmente necesita estrategias distintas a las que se producen en marcos más amplios como los autonómicos o estatales si quiere ser exitoso. Lo local es lo más cercano, es el lugar donde la gente conoce sus instituciones y la urgente necesidad de su regeneración, pero es también en lo local donde se da un escenario en el que las lógicas de la “gran” política pueden subvertirse en nombre del reconocimiento y de la capacidad de trabajo cercano y conjunto de la gente. En este marco, la apuesta municipalista de Podemos pasa por poner todo su capital humano, todas sus fuerzas al servicio de una plataforma de desborde ciudadano. Trabajando con y para esos agentes sociales que conocen la ciudad mejor que nadie y desean cambiarla más que ninguno.

Eso sí, en la línea de lo que desde Podemos entendemos como “mecanismos reales de escucha al deseo ciudadano”, cualquier tipo de plataforma ciudadana que se haga llamar ciudadana, y quiera contar con el apoyo de Podemos, habrá de dar un pequeño paso hacia atrás, poniendo entre paréntesis el viejo lema de la “responsabilidad” del activista en su propuesta de cambio, e incentivar a la gente a dar muchos pasos hacia adelante. El cambio lo lidera la gente y ha de ser esa gente la que determine si una plataforma se adecúa a su deseo lo suficiente como para encargarse de liderarlo. No debemos tener miedo a preguntar a la ciudadanía, ella misma, con sus voces, dudas, e incluso con sus firmas debe legitimar nuestra iniciativa, es decir, debe determinar si nuestra hipótesis de trabajo es o no la acertada y debe decirnos si están o no con nosotros y nosotras.

Otra de las claves para aplicar el espíritu Podemos al municipalismo pasa por formular la plataforma ciudadana como una herramienta para iniciar un proceso constituyente. Estamos en un momento de incredulidad y deslegitimación generalizada hacia el estado vigente de las instituciones y sus lógicas. El pacto social caducó y con él los términos en los que sus interlocutores entablaban relación. Esto no implica que la gente que ha trabajado larga y arduamente todo este tiempo haya perdido su tiempo, tampoco significa que estemos asistiendo a una proliferación de "traidores" que reniegan de los conceptos clásicos de la lucha por los derechos y la democracia. Simplemente sucede que habitamos un nuevo momento histórico y ante las nuevas preguntas inauguradas, hace falta la osadía de crear nuevas respuestas: en vez de amarrarnos a las identidades tradicionales desde las que se ha venido desarrollando la batalla política, queremos y necesitamos reinventarlas porque queremos y necesitamos ganar.

El proceso constituyente desde el municipalismo tiene la responsabilidad de llamar a ese pueblo que falta. A todas esas personas anónimas que son tantas que no caben en el lado izquierdo del tablero. Principalmente porque este 99% puede superar justo esa lógica bipartidista que ya no consigue representar a todos esos “nosotros y nosotras” que queremos participar en la constitución de un nuevo pueblo de mayorías sociales donde sí sentirnos representados. El desborde debe ser el motor y la tendencia de este tipo de iniciativas políticas en lo local. Un desborde de mayorías y no un reconocimiento de identidades inoperantes. No queremos ser sólo la izquierda, porque somos mucho más, porque somos la gente haciendo política para la gente. Y es desde estas miras desde las que acontece el desborde y la reconstrucción de nuestro país desde nuevas bases más sólidas y sobre instituciones más solidarias y transparentes. Porque sólo desde ahí somos capaces de catalizar el cambio, de hacer justicia a la novedad que exige la coyuntura actual y de ganar las instituciones para recuperar la ciudad de Zaragoza.

Maru Díaz, candidata a la Secretaria General de Podemos Zaragoza | Para AraInfo

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