¿Qué crisis es esta? ¿Fin del capitalismo? (parte I)

Movilizarse, relexionar, crear y explorar alternativas son las vías de actuación que ha ido desarrollando el movimiento del 15 de mayo. El segundo de esos caminos abordamos ahora a través de una serie de textos que constituyen la base de una conferencia impartida por Pedro Arrojo, profesor de Análisis Económico y premio Goldman de Medio Ambiente, dentro del ciclo la ‘Universidad de la plaza’ del movimiento 15M oscense, hace unos meses. Este profesor de la Universidad de Zaragoza analizó en ella la crisis, la opacidad de los sistemas financieros y de el papel de los paraísos fiscales, junto a algunas posibilidades de la …

Movilizarse, relexionar, crear y explorar alternativas son las vías de actuación que ha ido desarrollando el movimiento del 15 de mayo. El segundo de esos caminos abordamos ahora a través de una serie de textos que constituyen la base de una conferencia impartida por Pedro Arrojo, profesor de Análisis Económico y premio Goldman de Medio Ambiente, dentro del ciclo la ‘Universidad de la plaza’ del movimiento 15M oscense, hace unos meses.

Este profesor de la Universidad de Zaragoza analizó en ella la crisis, la opacidad de los sistemas financieros y de el papel de los paraísos fiscales, junto a algunas posibilidades de la sociedad civil para intervenir frente a estos espacios que usan bancos, empresas y corporaciones financieras para eludir el pago de sus impuestos, y donde se blanquean capitales de origen dudoso.

Arrojo, considera que el núcleo central de esta crisis es el sistema financiero, en el que, en medio de una gran opacidad, arraiga una economía especulativa, que amenaza con colapsar el sistema económico al tiempo que degrada la democracia al imponerse a sus instituciones. Los paraísos fiscales, son “una de las expresiones más impúdicas de esa opacidad”, cuyo fin debería estar entre las prioridades sociales y políticas en la actualidad. Pero poco a poco, en sucesivos artículos, iremos desentrañando su discurso, como una aportación al debate. En esta entrada abrimos con la introducción: ¿Qué crisis es esta?.

[Con Firma] Acabar con la opacidad del sistema financiero y con los paraísos fiscales. ¡Piensa global y actúa local y globalmente! (1ª parte) | ¿A qué crisis nos enfrentamos? | Por Pedro Arrojo Agudo, profesor del Dpto. de Análisis Económico de la Universidad de Zaragoza. El autor recuerda que éste es un texto en elaboración y por tanto agradecerá críticas y todo tipo de aportaciones que se pueden dirigir al correo arrojo@unizar.es.

1.- ¿Qué tipo de crisis confrontamos?

En la crisis de 1929, desde la izquierda se dio por evidente el hundimiento del capitalismo, desdeñándose analizar siquiera si existiría otra alternativa que la de la revolución. Este exceso de confianza, no sólo se vio confrontado a la barbarie fascista, sino a una reacción del propio sistema, tras la Guerra Mundial, que algunos identifican como una refundación del capitalismo, bajo la inspiración de Keynes. De hecho, tras la Gran Depresión, el capitalismo no sólo sobrevivió, sino que protagonizó lo que se ha denominado su “época dorada”, con un crecimiento de la productividad y del consumo de masas sin precedentes.

Algunos pensadores de izquierdas en la época, no obstante, vislumbraron con antelación, la posibilidad de esa “refundación del capitalismo” tras la Gran Depresión. El más clarividente en este sentido fue Michal Kalecki, conocido por algunos como el “Keynes marxista”.

En lo que se refiere al diagnóstico que Keynes hizo de la Gran Depresión se hizo famosa su expresión: «el motor de la economía está en perfectas condiciones y puede rodar aún muchos kilómetros... nos falla el alternador». Entre sus propuestas, la clave estuvo en que el Estado asumiera una función reguladora de los ciclos de la economía capitalista a través de adecuadas políticas fiscales y monetarias.

La envergadura de la actual crisis hizo plantearse al principio a muchos líderes empresariales y políticos la pregunta de si no sería cuestión, una vez más, de “refundar el capitalismo”, modificando o reparando las piezas que fuera preciso (como argumentaba Keynes con el alternador), sin renunciar al papel esencial del mercado como “motor del crecimiento”.

En esta ocasión, la actitud de la izquierda no es, ni de lejos, tan rotunda como lo fue ante la Gran Depresión. Lo cierto es que el relanzamiento del crecimiento capitalista con la segunda revolución industrial, de la mano de la sociedad de consumo, a lo largo de varias décadas, desde los 50 a los 70/80, supuso un desarme moral y político de la izquierda, rematado a finales de los 80 con la caída estrepitosa del “socialismo real”. En este contexto, lanzarse a un nuevo diagnóstico “terminal” del sistema capitalista es, cuando menos, arriesgado.

En cualquier caso, hoy resulta evidente que, lo que en principio se diagnosticó como una crisis puramente financiera, consecuencia de ciertos “excesos” generadores de diversas burbujas, ha comportado finalmente una crisis económica y social en toda regla. Por otro lado, esta crisis financiera y económica estalla en un contexto cada vez más evidente de crisis ecológica o de sostenibilidad que hace aflorar contradicciones profundas del propio modelo de desarrollo. En suma, nos encontramos ante distintas crisis simultáneas que, aún teniendo causas, dinámicas y ritmos distintos, están vinculadas y generan o pueden generar impactos sinérgicos de consecuencias difíciles de prever.

La crisis financiera, como los fenómenos financieros en general, se mueve con periodos más cortos. Especialmente en los primeros compases de la crisis, los gobiernos e instituciones internacionales se movieron en esos juegos de corto plazo, ofreciendo gestos en pos de “recuperar la confianza de los mercados financieros”, como si de un problema de psicología colectiva se tratara. Todos recordamos, ya en plena crisis, los famosos “brotes verdes”…

Hoy, pasado ya el tiempo de esos regates cortos, se impone la evidencia de esos ciclos económicos del capitalismo que creíamos bajo control, que son de mayor plazo. Aún hoy, resulta difícil elaborar un diagnóstico sobre las profundas heridas y contradicciones que ha dejado y dejará, en la economía real, esta crisis financiero-inmobiliaria. En todo caso, ya resulta evidente que los problemas van mucho más allá de esos “problemas de confianza”. Pero por otro lado, el objetivo de reactivar “la senda del crecimiento”, emulando la historia vivida entre los años 50 y 80, tras la Gran Depresión, se perfila, no sólo plagado de riesgos e incertidumbres, sino como inviable, bajo las restricciones de sostenibilidad vigentes.

Por otro lado, este cambio de ciclo, con el papel de las grandes economías emergentes, y el nuevo liderazgo de China, con su alianza envenenada con EEUU en torno al dólar y sus graves contradicciones internas, abre incógnitas irresolubles de momento, con múltiples factores de inestabilidad y vulnerabilidad.

Por otro lado, los descomunales agujeros creados por la liberalización global del sistema financiero, sin más guía que la codicia, y la decisión de blindar a toda costa a los grandes bancos, para salvar el sistema, en lugar de volcar las capacidades públicas en reactivar la economía real, hacen cada vez más difícil generar incentivos de reactivación keynesianos.

En Europa, la debilidad política del Euro, junto a la política de asumir desde las arcas públicas agujeros y activos tóxicos privados, ha llevado a cargar la crisis sobre la deuda pública de los estados. De esta forma, se volteado el problema, y sobre todo la visión social y política de que de él se tiene. Del descomunal y nunca clarificado agujero financiero privado, se ha pasado a un problema de deuda soberana de los estados, transformando la crisis del sistema financiero en una crisis de viabilidad del estado del bienestar e incluso del sistema democrático.

A diferencia de la crisis del 29, en esta ocasión nos vemos confrontados a dinámicas de un sistema globalizado, pero sin herramientas fiables de gobernanza global, y sobre la base de un sistema financiero infiable que marca las reglas del juego.

Por último, como fondo de esta crisis financiero-económica, emerge de forma cada vez más clara el carácter limitado y vulnerable de la biosfera que nos devuelve claras señales de crisis de sostenibilidad con el cambio climático, la crisis alimentaria, la crisis global del agua, la crisis de biodiversidad, etc...

En resumen: más allá de la duda sobre si asistimos a una crisis general que estalla en diversos frentes, o a crisis independientes que se solapan en el tiempo, entiendo que existen fuertes vinculaciones entre ellas, lo que produce, y producirá más aún en el futuro, fenómenos de realimentación sinérgica de unas sobre otras, haciendo muy difícil, si no imposible, la solución independiente de cada una de ellas.

Fuente: Asamblea 15M Uesca

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