Qué celebro en navidad

Incluso la noche más oscura terminará y el sol saldrá, decía Víctor Hugo. Y decía bien.

Hay tantos motivos por los que estar enfadada, tanto que temer, tantas por quienes llorar, que he decidido sobrevivir a las tristezas y dar las gracias a quienes siguen rescatando animales, a quienes siguen cuidando de los árboles, a quienes acogen a quien tiene hambre, que parece algo muy navideño pero es, de hecho, algo muy necesario e intemporal. Quiero dar las gracias a quienes crean y a quienes construyen. Hace falta algo más que grúas excavadoras y bolas de derribo para vivir en un mundo mejor.

Hay tantos motivos por los que sentirse asqueada, que decido ver luz y oler la esperanza en forma de sudor de quienes trabajan por ese mundo mejor. No sé si este es el mejor mundo posible, no me siento muy cercana a Leibniz, pero es nuestro mundo, y lo quiero sereno y calmado, acogedor y dialogante. Este mundo anhelado, aunque solamente sea por la presión social de las celebraciones de fin de año, recobra fuerza cuando queda poco para dar la bienvenida a un año nuevo.

Espero que seamos todas fuertes y amables a la vez para crear un mundo del que la increíble Edmonia Lewis se sintiera orgullosa.

Edmonia fue escultora mestiza de padre africano y madre india americana nacida en 1844. Fácil no lo tuvo, desde luego.

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