Zaragoza en Común (ZEC) ha planteado en la Comisión de Medio Ambiente y Movilidad de la capital del país “la puesta en marcha de un plan de choque para reforzar la inspección del arbolado de la ciudad”, comenzando por los ejemplares considerados de mayor riesgo y utilizando, cuando sea necesario, tecnologías como el ‘tree radar’, que permiten analizar “el estado de las raíces y detectar problemas que no son visibles desde la superficie”.
La portavoz de Zaragoza en Común, Elena Tomás, ha explicado que los últimos episodios de caída de arbolado “han puesto de manifiesto las limitaciones de las inspecciones exclusivamente visuales”.
“El problema no es que no se inspeccione. El problema es que sabemos que hay patologías que una inspección en superficie no puede detectar. Si sabemos que hay riesgos que no se ven desde la superficie, tenemos que empezar a mirar también debajo de la tierra”, ha subrayado la concejal Tomás.
Asimismo, ZEC recuerda que los pinos concentran “una parte importante de los episodios de caída de arbolado” y que determinadas alteraciones de las raíces “pueden permanecer ocultas hasta que el ejemplar pierde estabilidad”.
El grupo municipal considera por ello necesario que el Ayuntamiento de Zaragoza utilice las conclusiones del estudio de riesgo que está elaborando “para establecer un orden de prioridad y someter a inspecciones avanzadas a los ejemplares más vulnerables”.
“Lo que proponemos es sencillo: empezar por los árboles que presentan mayor riesgo y utilizar todos los medios técnicos disponibles antes de que se produzca un accidente”, ha explicado Tomás.
En ese sentido, Zaragoza en Común ha señalado además que el propio protocolo municipal de evaluación del riesgo establece diferentes niveles de análisis, desde una evaluación visual básica hasta evaluaciones avanzadas y estudios especiales. ZEC considera que estas últimas fases “deberían extenderse de forma prioritaria a los pinos de mayor antigüedad o a aquellos situados en zonas especialmente sensibles”.
“Una revisión visual puede decirnos mucho sobre un árbol, pero no siempre nos dice qué está pasando bajo tierra. Y en determinados ejemplares esa diferencia puede ser fundamental”, ha añadido la portavoz.
ZEC también ha reclamado que, una vez concluido el inventario de riesgo que está elaborando el Ayuntamiento de Zaragoza, se facilite “a los grupos municipales, el censo de ejemplares evaluados y su clasificación por niveles de riesgo”, así como el calendario previsto para las inspecciones avanzadas.
La formación ha insistido en que reforzar las inspecciones debe servir también “para evitar que la respuesta ante cualquier duda sobre la seguridad del arbolado sea automáticamente la tala”.
“El objetivo tiene que ser proteger a las personas y proteger también los árboles. La tala debe producirse cuando existe un riesgo que no puede mitigarse de otra manera, pero antes hay que disponer de herramientas suficientes para conocer realmente el estado del ejemplar”, ha afirmado Tomás. “La alternativa a una inspección insuficiente no puede ser siempre la motosierra: hay tecnología para conocer mejor el estado de los árboles antes de decidir”, recalca.
Por todo ello, Zaragoza en Común ha reclamado además que “el nuevo sistema de gestión de riesgos incorporado a los contratos de conservación sea fiscalizado directamente por los servicios municipales”.
“Los protocolos y la tecnología son útiles, pero necesitan detrás medios humanos y control público. No podemos limitar la gestión del arbolado a que una empresa privada controle el trabajo de otra empresa privada”, ha concluido Elena Tomás.




