Un total de 243 trabajadores y trabajadoras de distintos departamentos han respaldado un escrito dirigido a la dirección del centro y al Salud de la DGA en el que reclaman medidas urgentes para mejorar la seguridad, abordar la saturación crónica del servicio y dar una respuesta adecuada a los pacientes de salud mental.
La iniciativa llega tras meses de sobrecarga asistencial y pocos días después de que se hiciera pública una nueva agresión a personal sanitario en las Urgencias del Servet, un episodio que ha vuelto a poner en primer plano la fragilidad del sistema sanitario aragonés y el desgaste de quienes sostienen la atención hospitalaria en primera línea.
Saturación estructural y sobrecarga constante
En el documento, los y las profesionales describen un escenario marcado por el aumento continuado del número de pacientes, la insuficiencia de recursos humanos y materiales y la imposibilidad de garantizar, en muchos casos, una atención “óptima y digna”.
La saturación se traduce en largos tiempos de espera para los pacientes y enfermas, estancias prolongadas en Urgencias de personas que precisan ingreso hospitalario y una presión asistencial constante sobre las plantillas.
El escrito subraya que esta situación no es un hecho puntual, sino el resultado de problemas estructurales: carencias en Atención Primaria, falta de camas de hospitalización y ausencia de circuitos ágiles para derivar a los pacientes al recurso sanitario más adecuado. Todo ello acaba confluyendo en Urgencias, que actúa como “válvula de escape” de un sistema sanitario tensionado.
Salud mental: una atención que no llega en condiciones adecuadas
Uno de los puntos más sensibles del comunicado es la atención a pacientes con problemas de salud mental. Los profesionales alertan de que estas personas no están siendo atendidas “en las condiciones más óptimas posibles”, ni para ellas ni para el personal, lo que incrementa la tensión, el riesgo de incidentes y la sensación de abandono institucional, pese a la propaganda del consejero Bancalero y el presidente en funciones Jorge Azcón.
La ausencia de recursos específicos, espacios adecuados y protocolos suficientemente dotados acaba generando situaciones de alto estrés, tanto para los pacientes como para quienes los atienden.
Un clima de tensión que deriva en agresiones
El documento es claro: la combinación de saturación, cansancio acumulado y falta de medios está creando un clima cada vez más tenso, en el que “es más presente la posibilidad de sufrir agresiones físicas, psíquicas y sexuales”, enfatizan las más de 240 profesionales firmantes.
Una advertencia que cobra especial relevancia tras la reciente agresión sufrida por un sanitario en las Urgencias del Servet, un episodio que los propios profesionales consideran “evitable” si existiera una política decidida de prevención, seguridad y refuerzo de recursos, que el Gobierno de Aragón no atiende mientras desvía fondos públicos a las cuentas de resultados de Ribera Salud y Quirón Salud.
El desgaste no es solo laboral, sino también físico y emocional. El escrito habla de un “continuo estado de desgaste psíquico” que se agrava día tras día, sin que se perciban soluciones a corto o medio plazo.
Demandas concretas y responsabilidades claras
Lejos de quedarse en la denuncia, el personal de Urgencias plantea una batería de medidas concretas: Refuerzo real de la seguridad, con personal suficiente para que los profesionales se sientan protegidos. Posibilidad de que todo el personal registre incidencias en los sistemas internos, sin exclusiones. Pantallas informativas visibles para personal, pacientes y acompañantes con tiempos estimados de espera.
También exigen protección del puesto de triaje, garantizando que nunca quede una persona sola. Soluciones específicas para los pacientes de salud mental, con recursos y circuitos adecuados. Campañas de sensibilización sobre el uso correcto de las urgencias hospitalarias. Difusión efectiva de los protocolos contra agresiones, con facilidades para que el personal pueda formarse.
Asimismo, que “la institución se persone como acusación” en caso de agresiones, respaldando explícitamente a sus trabajadores. Derivación de pacientes al recurso sanitario más adecuado y no siempre a Urgencias.
Y, de forma transversal, que se escuche a los profesionales antes de tomar decisiones que afectan directamente a su trabajo, algo que —denuncian— no siempre ocurre, como ejemplifican con recientes obras que no se ajustan a las necesidades reales del servicio.
El escrito concluye con una advertencia explícita: si no se adoptan medidas, “alguien tendrá que asumir responsabilidades” por los incidentes que puedan derivarse de esta situación.
Un problema del sistema, no de casos aislados
Las recientes informaciones sobre agresiones y la preocupación expresada por el personal del Servet dibujan un mismo diagnóstico: la saturación de las urgencias no es coyuntural, sino el síntoma visible de un modelo sanitario tensionado, con déficits acumulados y respuestas políticas insuficientes. La ‘ideología sanitaria’ del PP en el Gobierno de Aragón ha acentuado todos estos problemas, con su estrategia de favorecer la sanidad privada en detrimento de la sanidad pública aragonesa.
Para quienes trabajan a pie de camilla, el mensaje es claro: no se puede seguir normalizando el colapso, ni asumir como parte del trabajo la inseguridad, el desgaste extremo o el riesgo de agresión. La pelota, advierten, está en el tejado del Gobierno de Aragón, y del candidato a presidente de la DGA, Jorge Azcón.


