El pasado 19 de noviembre en Barcelona la hapkidoka logró este reconocimiento, junto con dos de sus compañeros de la misma escuela zaragozana. Fue examinada por el Gran Maestro Lee Chang Soo, líder mundial de la escuela (modalidad de Hapkido) Jin Jung Kwan.
Para Cristina esto ha sido "un sueño hecho realidad", para el que ha trabajado muy duro durante cinco años en diferentes gimnasios de artes marciales de Zaragoza. Con 28 años la zaragozana se convierte en la primera mujer aragonesa en conseguir este rango pero espera no ser la última. "Para mí era un objetivo personal conseguirlo. Me siento muy orgullosa de haber sido la primera pero lo importante es que pronto muchas de mis compañeras también lo conseguirán", dice Sancho.
El Hapkido (término coreano que quiere decir "camino de unión con la energía") es un arte marcial de origen coreano que desde su nacimiento a mediados del siglo pasado se ha convertido en uno de los artes marciales más exigentes a nivel técnico y físico que se practican. Surgido como un desarrollo de diferentes técnicas de arte marcial tradicional coreano, japonés y chino, se trata de una forma de lucha basada en la autodefensa y la ética grupal. Este carácter defensivo lo hace especialmente interesante para quienes buscan aprender técnicas para su propia seguridad.
Sin embargo, pese a la ausencia de combate y competición, el entrenamiento es bastante duro y el aprendizaje de las técnicas defensivas requiere una cierta tolerancia al dolor. En el Hapkido se entrenan todo tipo de técnicas de defensa, desde patadas y bloqueos hasta inmovilizaciones, desvíos, proyecciones y luxaciones o defensa contra armas en los cinturones más altos.
En Zaragoza el Hapkido lleva presente desde el 2010 cuando el instructor Nacho Luengo (3 Dan de Hapkido y 3 Dan de Taekwondo) comenzó a dar clases en el Gimnasio Kumgan y Gimnasio Seúl, ambos gimnasios tradicionales de Taekwondo y con los que además unía gran amistad. Apostaron por promover este arte marcial coreano que, aunque en otros territorios como Madrid, Catalunya, Andalucía o València llevaba años practicándose, en Aragón no había tenido recorrido.
"En estos momentos la escuela está en plena expansión siendo los primeros años los más complicados ya que es un arte marcial poco conocido en esta ciudad y con la gran cantidad de estilos y deportes de contacto existentes es complicado crecer", asegura el maestro Luengo. Sin embargo, actualmente la escuela ya cuenta con un buen número de alumnos "que quieren crecer en este estilo de defensa personal, el Hapkido Jin Jung Kwan", asegura.
Lo que hizo que Cristina se decidiera por el Hapkido en lugar de cualquier otro arte marcial fue su carácter defensivo. "Yo buscaba algún método o entrenamiento para aprender a defenderme", nos dice. "Una no siempre se siente segura por la calle y siempre viene bien aprender este tipo de técnicas. Yo me había interesado en alguna ocasión por algún curso de defensa personal pero lo cierto es que como el Hapkido no creo que haya nada por su enfoque defensivo" relata Sancho.
Sin embargo, la zaragozana advierte que por mucho que uno practique, la realidad siempre es más complicada: "Una cosa es entrenarse y hacer las técnicas en un tatami y otra distinta tener que vérselas en un contexto no deportivo. Nosotros aprendemos a defendernos pero hacemos mucho énfasis en el carácter deportivo del arte marcial y que fuera del tatami lo que prima tiene que ser el sentido común y la prudencia".
Con todo, para Cristina el camino no ha hecho más que comenzar. El cinturón negro en el Hapkido es un "campo base" desde el que siempre se puede seguir avanzando, ya que después hay diferentes "Danes" que se suman al cinturón y con los que se van perfeccionando muchas de las técnicas aprendidas. Es por ello que en la escuela Jin Jung Kwan de Zaragoza se sienten muy satisfechos del elevado número y la calidad de los discípulos así como del gran número de cinturones negros conseguidos en los últimos años.
Sobre la dureza de este arte marcial todavía poco conocido en Aragón, Nacho Luengo afirma que "dado la gran abundancia de técnicas que tiene los principios son duros ya que cuesta quedarse con las técnicas, las posiciones y demás, pero una vez sobrepasas este umbral el aprendizaje es rápido y consigues darte cuenta de la contundencia de las técnicas".
A esas palabras se suma Cristina, que nos transmite los valores de compañerismo y amistad que abundan en su escuela. "La escuela en Zaragoza sigue siendo pequeña pero eso hace que al final seamos como una familia. Nos apoyamos, aprendemos mutuamente y nos ayudamos y practicamos para avanzar juntos", afirma. De hecho, señala Sancho, "en el grupo hay mucha gente joven así que el futuro del Hapkido en Aragón está asegurado".



