Primavera sombría

Las estrategias de desarticulación social con que el tardo-franquismo busca la transformación del imaginario colectivo hacia su modelo de regresión, son muy variadas y desgraciadamente, no carecen de aceptación en buena parte de la sociedad. De lo más próximo a lo más lejano hay un largo recorrido de falsedades y manipulaciones de trastienda política que iluminan esta manifestación. En la mismísima Zaragoza, la destrucción de un proyecto ciudadano ampliamente arraigado en su barrio, como el Centro Social Comunitario Luis Buñuel, ha sido un ejemplo de cómo algunos grupos sociales retrógrados se ponen al servicio de las oligarquías que, como ya …

Las estrategias de desarticulación social con que el tardo-franquismo busca la transformación del imaginario colectivo hacia su modelo de regresión, son muy variadas y desgraciadamente, no carecen de aceptación en buena parte de la sociedad.

De lo más próximo a lo más lejano hay un largo recorrido de falsedades y manipulaciones de trastienda política que iluminan esta manifestación. En la mismísima Zaragoza, la destrucción de un proyecto ciudadano ampliamente arraigado en su barrio, como el Centro Social Comunitario Luis Buñuel, ha sido un ejemplo de cómo algunos grupos sociales retrógrados se ponen al servicio de las oligarquías que, como ya ha ocurrido en tiempos pasados, recompensarán en su momento, a estos colectivos fantasma de forma que, una hábil apariencia de transparencia oculte el manejo interesado.

En clave estatal y mucho más conocido, tenemos el acoso y derribo a que ha estado sometida desde 2017 por la extrema derecha, Mónica Oltra, la que fuera vicepresidenta de la Comunidad Valenciana y que hace poco ha sido resuelto en los juzgados de Valencia a favor de la imputada. Las falsas acusaciones han resultado desenmascaradas, sin embargo la operación fascista ha sido un éxito y ahora gobierna a orilla del mediterráneo, imponiendo al Partido Popular todo el catálogo de las añoranzas del pasado imperial y desmantelamiento de cualquier resto de progreso.

Primavera sombría
Entre las sombras | Pilar Iturralde 2022

Podríamos extendernos con más ejemplos, pero como dicen que como muestra vale un botón y ya tenemos dos, es suficiente para abrochar este breve análisis en el que no queremos fijar la atención en los primeros actores de esta comedia, ya sobradamente conocidos. Es preciso, para valorar el conjunto y el alcance de este experimento social, fijarnos en el público consumidor que acepta el relato de retroceso social y se siente cómodo en la creencia de la bondad de esta naturalización del autoritarismo.

Tan perversos como los cabezas de cartel de esta liturgia de la mentira es la cada vez mayor nómina de convencidos, los nuevos equidistantes de todas las edades, especialmente jóvenes, que parecen optar por el regreso a un falso pasado como camino de futuro.

No es raro escuchar frases como: "todos son iguales" y tras este eslogan, que no pensamiento, se esconde la falta de discernimiento y la capacidad de valorar otras visiones o actitudes y deviene una cómoda inacción. Curiosamente este reduccionismo solo se aplica a políticos o representantes públicos, no así a futbolistas u otros especímenes del vodevil mediático-deportivo que pueden forrarse en los emiratos árabes sin causar ningún quebranto en la ética equidistante. La Real Federación Española de Futbol ha podido tener todos sus presidentes metidos hasta las orejas en la corrupción y sin embargo los hooligans seguirán pagando el espectáculo, cuando no apoyando tácitamente esta red mafiosa que a cambio, les permite lucir impunemente su fascio-hooliganismo.

Otra desafortunada frase de amplia extensión es: "ni derechas ni izquierdas", una muestra de supina ignorancia de geografía política que desprecia el incuestionable valor de la brújula para poder orientar el mapa social que posibilita un recorrido acertado. Con este aforismo de vagancia mental, se da carpetazo al contrato social posterior a la II Guerra Mundial que, ignoran los equidistantes, fue la causa del Estado del Bienestar que ha permitido a Europa alcanzar un nivel de democracia que raya la excepción en este planeta y que los acólitos del totalitarismo parecen desdeñar. Una política del acuerdo y el consenso entre distintos cada vez más lejana de la realidad española.

Y para terminar con una tercera afirmación negacionista, ya fuera del ámbito estricto de la política pero de mayor repercusión social si cabe, se escucha con normalidad, presumiendo de equilibrio, mesura y modernidad, la frase: "ni machistas ni feministas". Una magistral muestra de reduccionismo mental y de desprecio a la historia y a la lingüística que empadrona al posesor de semejante simpleza en el vasto municipio de la equidistancia y la pobreza espiritual.

Son estos habitantes de la equidistancia la causa real del amodorramiento que reina en plazas y calles que optan por el individualismo como forma de participación en una sociedad en la que solo parecen llamadas a triunfar las expresiones de la tradición y la frivolidad. Tal vez por eso la Semana Santa se ha convertido en un proceso de turismo teologal que llena hoteles y cafeterías donde entristecidos capirotes lloran sobre su cerveza la pena porque su cofradía no pueda procesionar a causa de la lluvia.

Lo cierto es que plazas, calles y pantallas de todos los tamaños y colores se están llenando de disléxicos machistas de extrema derecha incapaces de distinguir la virtud del vicio a los que le parece bien que la memoria histórica de todo un estado naufrague en el mar de los términos difusos en donde las palabras acaban por adquirir el sentido contrario a su significado.

Y aunque sabemos que nada hay permanente, no deja de causar cierta alarma el intento de desarticulación de un sistema de valores éticos que pueda abocarnos al adelgazamiento de la sociedad civil tal como la hemos podido contemplar en otros momentos en el que el asociacionismo, la acción colectiva y los valores del común han sido motor de una convivencia que desde la órbita de la equidistancia corre peligro de convertirse en sumisión.


Artículo publicado originalmente en la ribagorzana

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