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Previa de La Vuelta 2019: Perico y 1989 y análisis de urgencia

El recorrido de esta 74 edición tiene tres bloques claramente diferenciados, en una combinación de perfiles con el sello de los últimos años: dejar la competición abierta hasta el último día.
| 23 agosto, 2019 17.08
Previa de La Vuelta 2019: Perico y 1989 y análisis de urgencia
Pedro Delgado defendiendo su liderato en 1989. Foto: @atumbaabierta

Treinta años de la segunda victoria de Pedro Delgado en La Vuelta. 1989. El año anterior se había impuesto Sean Kelly, clasicómano excelso, pero apenas tengo recuerdos. Eran otros tiempos, se disputaba a finales de abril y principios de mayo. Esta edición salió de A Coruña, y el recorrido tenía los iconos montañosos de la época (Cerler, Valdezcaray, Lagos, Sistema Central). Perico venía de ganar el Tour el año anterior, era el favorito y lo confirmó. Pero no lo tuvo fácil el corredor de Reynolds. Una serie de escaladores colombianos amenazaron constantemente al segoviano. Omar Hernández, Óscar de Jesús Vargas, Martín Farfán -descalificado por dopaje cuando era líder de la carrera-, y por supuesto, Fabio Parra, 2º en la general final, y protagonista de un ataque en la penúltima etapa que casi deja k.o. a Perico.

El corredor castellano cimentó su victoria en la solidez, arañando segundos y también con unas excelentes prestaciones en la crono de 47 km de Medina del Campo. Pocas opciones tuvieron ciclistas como Lejarreta, Cabestany y Echave. Tres largas décadas de aquella Vuelta, entonces jugaba a las chapas, en casa o en la calle, con circuitos imposibles, y ahí aparecían todos estos protagonistas. Y sus equipos, plataformas de corredores modestos, el Alfa Lum, Puertas Mavisa, Manzanas Postobón, Sicasal, Histor Sigma… También fue la Vuelta del túnel de Cotefablo y la grave caída del alemán Reimund Dietzen, por culpa de la mala iluminación; tuvo que retirarse del profesionalismo. Siempre aprendemos a base de desgracias.

La Vuelta de 2019 está muy abierta, la lista de aspirantes se hace extensa, sobre todo si no hay un dominador de referencia. Simon Yates no defenderá su victoria. ¿Podrá Miguel Ángel López superar su mala suerte en carreras de tres semanas?, ¿viene Roglic con intención de conquistar el maillot rojo?, ¿en qué estado de forma llegan Fuglsang, Urán o David de la Cruz?, ¿tendrá Quintana una despedida a lo grande de Movistar?, ¿o habrá una irrupción joven con Sergio Higuita o Tadej Pogacar?, ¿tienen opciones Aru o Kelderman? Se comenta en redes, que la participación es la más floja de los últimos años, que no hay clase media, que la abuela se ha hecho vegana. Como siempre, los esforzados de la ruta pondrán la emoción y el espectáculo. Tres semanas dan para mucho.

El recorrido de esta 74 edición tiene tres bloques claramente diferenciados, en una combinación de perfiles con el sello de los últimos años: dejar la competición abierta hasta el último día. El primer bloque, con la salida en la zona de Torrevieja, se centra en el Levante, con una crono por equipos de 13 kilómetros, y una llegada en alto inédita en el quinto día de competición (Observatorio de Javalambre); por supuesto, una etapa con final en el muro de Mas de la Costa. Este bloque culmina con la jornada tradicional en Andorra, de 96 km, y un encadenado de puertos en el que puede pasar de todo. La crono de Pau (36 km) hará una selección entre los favoritos.

La Vuelta

Público, fotos y expectación en el inicio de La Vuelta. Foto: @Sarah Meyssonnier

Un segundo bloque, por el norte, de Zuberoa a Asturies, con la jornada de Los Machucos (y sus rampas imposibles al 25%) y dos etapas decisivas para el desarrollo de la general (los finales en alto de El Acebo y La Cubilla). Tras el descanso en Burgos, el tercer bloque, por Castilla y el Sistema Central, que darán para las últimas intentonas, con dos etapas de montaña, la de Becerril de la Sierra (Navacerrada, doble paso por Morcuera y Cotos) y la clásica por los páramos abulenses. Todo muy equilibrado, pero se echa en falta jornadas de gran fondo y puertos que requieran de más de una hora de ascensión.

Tres de los cuatro ciclistas aragoneses en el circuito profesional serán en la salida de Torrevieja. Euskadi Murias llevará a Fernando Barceló, quien podrá mostrar su progresión en la montaña tras su victoria el año pasado en una etapa del Tour de l’Avenir. En el mismo equipo, Sergio Samitier también debutará en una gran vuelta, viene de hacer 12º en la Vuelta a Burgos. Jorge Arcas, en las filas del Movistar, tratará de acabar su primera grande con 27 años, tras su dolorosa retirada en 2017. Seguro que hace un buen trabajo para Quintana, Valverde o Soler, cuando la carretera lo requiera.

Ya hemos comentado la novedad de la subida al Observatorio de Javalambre, el Pico del Buitre, en la Ibérica Sur, a casi 2.000 metros de altura, Aragón será pedaleado en la etapa siguiente, con salida en Mora de Rubielos y las subidas a Nogueruelas y Linares, antes de pasar al Maestrazgo valenciano. No hay paso por el valle del Ebro ni por el Moncayo, ni siquiera por el Pirineo, habrá que hacer caso a Chabier Miguel, que viene reivindicando una espectacular subida entre Ribagorça y Sobrarbe, el puerto de Saún, con dos vertientes, largas y con desnivel. A día de hoy, es una pista de tierra todo el tramo final. La ausencia de carreteras locales en buenas condiciones dice mucho de esa historia de amable colonialidad que ha tenido Aragón; ahora ya no hay necesidad de asfaltar y comunicar pueblos, y eso también tiene su reflejo en el ciclismo. Olvido y déficit de infraestructuras, otra forma de abordar el análisis de los propios recorridos en bicicleta.

23 agosto, 2019

Autor/Autora

@Danilerin


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