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Presentan un recurso de alzada por la no declaración como Bien de Interés Cultural de la iglesia de Lechago

Este recurso de carácter administrativo está apoyado por dos informes técnicos: uno de ellos realizado por José María Carreras sobre el valor artístico de la iglesia de Lechago; y otro elaborado por Emilio Benedicto sobre el valor histórico de la misma.
| 12 noviembre, 2019 19.11
Presentan un recurso de alzada por la no declaración como Bien de Interés Cultural de la iglesia de Lechago
Torre de la iglesia de Lechago

El pasado 11 de abril, la Asociación Cultural Amigos de Lechago se dirigió al Ayuntamiento de Calamocha solicitando la declaración BIC de la Iglesia Parroquial de Santo Domingo de Silos. Tras pedir un informe al Centro de Estudios del Jiloca, el Ayuntamiento de Calamocha elevó dicha solicitud al director General de Patrimonio. El 8 de octubre de 2019 se recibió en el ayuntamiento de la localidad una resolución de dicha Dirección denegando la solicitud amparados en una serie de argumentos técnicos aportados por la Arquitecta del Servicio Provincial de Educación, Cultura y Deporte de Teruel.

A raíz de este hecho, la Asociación Cultural Amigos de Lechago ha presentado un recurso de alzada por la no declaración como Bien de Interés Cultural de la iglesia de Lechago. Este recurso de carácter administrativo está apoyado por dos informes técnicos: uno de ellos realizado por José María Carreras -presidente del Centro de Estudios del Jiloca- sobre el valor artístico de la iglesia de Lechago; y otro elaborado por Emilio Benedicto sobre el valor histórico de la misma.

El primero de los documentos hace una valoración tanto del informe elaborado por el Centro de Estudios del Jiloca, como de las argumentaciones del Servicio Provincial de Teruel.

Valor histórico-constructivo

Según se deprende del primer documento, ninguno de los dos informes ha tenido en cuenta la difusión de las corrientes artísticas en la actual Comarca del Xiloca, un aspecto que otorga a la torre de Lechago, al formar parte de un conjunto. Así, tal y como se detalla en el primer informe, le correspondería un valor histórico-constructivo “Alto” por una serie de motivos.

En primer lugar, la torre mudéjar de Lechago fue contruida en el último tercio del siglo XVII (1682), varias décadas más tarde que el resto de las torres mudéjares de la Comarca del Xiloca declaradas BIC por el Departamento de Patrimonio (Báguena, San Martín, Navarrete, Olalla y Godos). «Estas seis torres, incluyendo la de Lechago, puedan considerarse resultado de una misma influencia artística que, a lo largo de los siglos XVI y XVII, posiblemente, desde la ciudad de Daroca, se extiende por el valle del Jiloca (entre Daroca y Luco de Jiloca) para remontar a continuación el valle del Pancrudo. La unidad estilística puede ser debida a las influencias de las órdenes predicantes de Daroca, al dominio de los conventos darocenses (con numerosas propiedades en el Jiloca Medio y el Pancrudo), o a la propia decisión de los órganos rectores de las iglesias de Daroca de las que dependía«, detalla el mencionado informe.

Explica además que las torres barrocas de influencia mudéjar que se encuentran en el valle del Xiloca, las de Burbáguena, Torrijo del Campo y Villafranca especialmente, «responden más a influencias del Obispado de Zaragoza. Por ello corresponden a una etapa más tardía, al siglo XVIII«.

Valores tipológicos y singularidad. Integridad y estado de conservación

Tanto el informe del Centro de Estudios del Jiloca como el elaborado por el Servicio Provincial coinciden en destacar el deterioro de la torre mudéjar, con la perdida de sus cuerpos superiores (incluyendo el chapitel original), unas estructuras de ladrillo muy erosionadas (tanto los ladrillos como el conglomerante), huecos cegados, mucha decoración perdida y el reloj desmontado. El Servicio Provincial le otorga un valor de “Medio-Bajo” en integridad y “Regular” en su estado de conservación.

Según se explica en el informe, a la hora de determinar su valor estilístico aparecen diferencias interpretativas. El Centro de Estudios destaca su gran valor artístico original, disminuido en parte por el derrumbe de su parte más alta, donde se situarían los elementos ornamentales, y el deterioro general: “Centrándonos en su riqueza artística, elementos arquitectónicos incorporados, ornamentación, molduras y proporciones de los órdenes utilizados, la torre de Lechago puede considerarse en sus orígenes muy similar a la torre mudéjar de Olalla, y de una calidad artística similar a las vecinas torres del valle del Jiloca. Ahora bien, la pérdida del tercer cuerpo de la torre y el chapitel en el año 1874, una deficiente restauración decimonónica por falta de financiación y el largo deterioro sufrido a lo largo de todo el siglo XX han rebajado su apreciación estética”. Se recuerda además, que «en contraposición, el Servicio Provincial se limita a valorar el estado actual de la torre, sin tener en consideración su evolución histórica. De este modo, valorando el cuerpo inferior de la torre, determina que “la torre de Lechago muestra una composición con mayor sencillez a todos los niveles (estructurales, tipológicos y decorativos)«.

Así, en opinión de Carreras, «coincidiendo en esto con el informe del Centro de Estudios del Jiloca, hay que valorar la torre de Lechago desde una perspectiva histórica. El deterioro sufrido y las obras realizadas en el siglo XIX, especialmente el recorte de los cuerpos superiores de la torre, han provocado una pérdida irremediable de su valor estético, pero ello no es óbice para que merezca una protección cultural similar a las otras torres con las que se encuentra hermanadas».

Para esta argumentación pone de ejemplo a la torre de Olalla, «que en los años 1940-50 se encontraba también en ruinas, con perdida de la mayor parte de su ornamentación y algunos elementos estructurales (chapitel, parte del cuerpo superior, etc). Su declaración BIC y la restauración realizada en 1982 sirvieron para recuperar parte de estos ornamentos y estructuras, para configurarla como una de las torres más hermosas del Jiloca».

Autenticidad

Al hablar de la Iglesia de Santo Domingo de Silos, el Servicio Provincial le otorga un valor “Medio-Bajo”, argumentando que el edificio ha sufrido numerosos daños y que las intervenciones realizadas, dadas las escasas disponibilidades económicas, han sido aisladas y circunstanciales, lo que ha provocado una modificación de muchos de los rasgos tipológicos y materialidad original.

«El Centro de Estudios, en el primer informe, apenas se centró en analizar los rasgos estilísticos originales del templo parroquial, salvo someras apreciaciones vinculadas a la torre«, afirma este informe. Tras la resolución denegando la declaración BIC de la Iglesia, el Centro de Estudios del Jiloca, a través de su presidente José María Carreras, doctorando en Historia del Arte y especialista en el arte barroco aragonés, ha hecho llegar a la Asociación Cultural Amigos de Lechago otro informe centrado en el interior del templo, que viene a resaltar los valores de autenticidad del edificio y de los objetos que alberga, discrepando por ello de la interpretación de la arquitecta del Servicio Provincial. Este informe se añade como anexo en el recurso de alzada, solicitando se modifiquen sus valores a “Medio-Alto”.

Considera finalmente que los criterios aplicados por el Servicio Provincial de de Educación, Cultura y Deporte de Teruel «deben ser revisados» y que la Iglesia parroquial de Santo Domingo de Silos y su torre mudéjar «pueden ser declarados Bien de Interés Cultural».

12 noviembre, 2019

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