Por la libre elección de jornada en las escuelas de Aragón

Gonzalo Ruiz Lorente, coordinador del Grupo 'Sí a la jornada continua en las escuelas de Aragón' (Teruel)

Desde que allá por el 2010 surgiera el grupo de Facebook Si a la jornada continua en las escuelas de Aragón, muchos docentes, pero sobre todo madres y padres han entrado a formar parte de este colectivo. Cada vez son más las familias que piensan que los responsables de la educación de sus hijos son ellos y valoran, con gran acierto, pasar el mayor tiempo posible con ellos. De no ser así, sería impensable que en estos momentos el grupo esté formado por más de 5000 personas, o que en diciembre de 2014 fuéramos capaces de conseguir más de 13.000 firmas en soporte papel, más de 6000 en change.org a favor de la libre elección de jornada escolar, o que en septiembre de 2015 la Administración Educativa nos tuviese en cuenta y se comprometiera a elaborar normativa que permitiese la modificación de los horarios en los centros.

Desde nuestro grupo nunca hemos defendido que la jornada continua sea lo mejor para nuestros alumnos e hijos. Informes los encontramos de todo tipo. Seguramente los dos modelos de jornada, partida y continua, tienen ventajas e inconvenientes, pero lo que sí tenemos claro es que la jornada continua favorece la conciliación familiar. Muchas madres, sobre todo las madres, han pedido reducciones de jornada o han adaptado los horarios en sus trabajos para poder pasar el mayor tiempo posible con sus hijos. La jornada continua favorece este proceso, y por otra parte, aquellas familias que no puedan adaptarse a los nuevos horarios, encuentran, ya en estos momentos, soluciones para que sus hijos sean atendidos en los centros escolares fuera del horario escolar. Las APAs y los centros han sabido amoldar los horarios escolares a los ritmos de trabajo. Hace 20 años era impensable que los centros estuviesen abiertos a las 7:30 de la mañana. En estos momentos la mayor parte de colegios completos ofrecen este servicio. Incluso se han llegado a montar servicios para esos días que no hay clases, pero que no es fiesta oficial, ofertando soluciones a aquellas familias que no puedan contar con otra ayuda familiar.

Otra de las ventajas que va a traer la jornada continua en muchas escuelas es el adelanto del horario de las actividades extraescolares permitiendo a los niños tener más tiempo para ser precisamente, niños.

Los detractores de la jornada continua anuncian no sé cuántos cataclismos con su implantación. Se van a reducir servicios de comedor o ven posible la desaparición de las actividades extraescolares. ¿Acaso los precios del comedor actual no están convirtiendo al alumnado de 5º y 6º de Primaria en niños llave?

El servicio de comedor, con jornada continua o partida, saldría reforzado si la política de ayudas públicas fuera más generosa. Los umbrales de concesión de becas, en la actualidad, solo se conceden a aquellas familias que son pobres de solemnidad. Por otra parte, el mantenimiento de las líneas frías en los colegios, hace que este servicio sea muy poco atractivo para el alumnado, mejorando el número de usuarios en aquellos centros que conservan y realizan los menús en sus propias cocinas, aumentando así la calidad de la comida que se oferta.

En cuanto a la realización de actividades extraescolares es posible que el nuevo horario posibilite buscar otras alternativas a las familias, pero en estos momentos, muchas familias no se las pueden permitir pues exigen un gasto económico difícil de encajar en sus economías. Es aquí donde la Administración Educativa debería hacer un esfuerzo, poniendo más medios económicos, y no quitando recursos de profesorado, restando autonomía a los colegios para organizar la atención del alumnado con problemas de aprendizaje. Por ejemplo, practicar un deporte exige a los padres y madres un gasto anual que va desde los 100 a los 150 euros. Ningún alumno por razones económicas debería ser excluido de la práctica de un deporte, con jornada continua o con jornada partida.

Por último señalar, que las dos horas o dos horas y media que separan el periodo actual interclases, sea la solución a todos los problemas de la educación aragonesa, y que su supresión sea el principio de todos los males, no deja de ser un argumento muy pobre. La disminución de las ratios, devolver a los centros los recursos humanos quitados por la anterior Administración Educativa, disminuir el número de profesorado interino cifrado en estos momentos en el 30 por ciento favoreciendo la creación de equipos docentes estables sobre todo en el medio rural, aumentar las becas de comedor, volver a retomar el uso de las cocinas que había en los centros para elaborar los menús, buscar fórmulas de financiación para que ningún alumno quede excluido de la práctica deportiva por razones económicas o de lugar de residencia, entre otras acciones, nos llevaría a la mejora de nuestro sistema educativo, con jornada continua y con jornada partida.

No pedimos café para todos. Pedimos que cada comunidad educativa pueda elegir el tipo de jornada que mejor se adapte a su realidad, de ahí que siempre hayamos abogado por la Libre elección de Jornada Escolar y en ésas estamos.

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