Movimientos

Política de defensa en el 30 aniversario de una desobediencia

Este sábado La Pantera Rossa fue escenario del acto 'Una defensa desmilitarizadora ¿Es posible vivir sin ejércitos?', organizado por el Colectivo Antimilitarista Mambrú, grupo local en Zaragoza de Alternativa Antimilitarista.MOC, que sirvió para recordar que este 28 de diciembre se cumplían 30 años desde que, en 1984, se publicó en el Boletín Oficial del Estado la Ley de Objeción de Conciencia.
| 30 diciembre, 2014 11.12
El acto se celebró en La Pantera Rossa. Foto: Mambrú

El acto se celebró en La Pantera Rossa. Foto: Mambrú

Este sábado La Pantera Rossa fue escenario del acto ‘Una defensa desmilitarizadora ¿Es posible vivir sin ejércitos?‘, organizado por el Colectivo Antimilitarista Mambrú, grupo local en Zaragoza de Alternativa Antimilitarista.MOC, que sirvió para recordar que este 28 de diciembre se cumplían 30 años desde que, en 1984, se publicó en el Boletín Oficial del Estado la Ley de Objeción de Conciencia que supuso «uno de los hitos fundamentales en el desarrollo de una de las mayores campañas de desobediencia civil de la historia» del Estado español.

Mambrú critica que en esta presentación, con la comparecencia de algunos partidos políticos como IU, CHA, Equo, Puyalón de Cuchas y Podemos, «pudimos constatar que, escudándose en posicionamientos inconcretos en la mayoría de los casos, los principales partidos que podrían propiciar un cambio político a través las urnas parecen actualmente estár más preocupados por las reivindicaciones corporativas de quienes les pueden proporcionar una importante bolsa de votos en el ámbito castrense, que fabrica el propio sobredimensionamiento artifical del ejercito (reconocido tanto por los propios militares a nivel individual, como constatable por las planificaciones que publican las instancias gubernamentales), que por propuestas para la paz benficiosas para la sociedad en su conjunto y para sus necesidades mas básicas dentro de lo que la propia ONU denomina seguridad humana».

Mambrú también constató que, al ser algunos de ellos «asesorados principalmente por militares, no se favorece el acceso de sus integrantes en unos casos, y también el de sus parlamentarios y parlamentarias en otros, a informaciones de primera mano de grupos de investigación para la paz y, por tanto, no se impulsan ni se priorizan decisiones o tomas de postura a favor de auténticas políticas de paz y transarme (esto es, de los pasos sucesivos que las sociedades tienen que dar en paralelo -y no unos antes y otros después- con el fin doble de desmilitarizarse a la vez que se va construyendo, en paralelo, una defensa alternativa) y se difunden mediáticamente incluso, en algún caso, posiciones que son muy contrarias a éstas, e impulsoras de un militarismo que realiza una negativa función de perniciosa pedagogía social, muy lesiva para la paz».

A juicio del colectivo antimilitarista, esta es una situación que «esperamos que cambie con urgencia» y «se concrete en los futuros programas de estos partidos y en un nuevo proceso constituyente» para que «nuestra sociedad pueda aspirar a contar con el mayor número de certezas y apoyos en el trabajo por la paz (como el que llevó a cabo con éxito la insumisión tras iniciarlo hace ahora hace 30 años) que le ayuden a alcanzar un futuro distinto y mejor que el que le tenía escrito para ella un régimen, el del 78, que ahora, finalmente, agoniza».

«El candado del militarismo debe ser no sólo abierto, si no también desmontado para que nadie pueda volver a encadenarnos con él», subrayan desde Mambrú para afirmar que «no sería sensato olvidar qué es lo que había detrás de la pacifíca dignidad y la coherencia noviolenta de muchos insumisos contra el inmovilismo armado de los partidos de la casta, que les supuso penas de cárcel». «Ahora aquella conciencia, llena de sentido común, que se volvió desobediente el mismo día de la promulgación de la Ley y echó raices en nuestra sociedad, quiere progresar con nuevos avances en la desmilitarización social por medio de propuesta concretas», concluyen.

Directiva de Defensa alternativa

Por estos movitos el acto, que puede visionarse en este enlace, consisitió en la exposición de una Directiva de Defensa alternativa elaborada y presentada por el colectivo de Madrid Utopía Contagiosa.

Los dos objetivos centrales de esta Directiva son:

  1. Democratizar la toma de decisiones en materia de defensa y hacerla transparente. Entre los aspectos en los que la democratización es más necesaria se debe definir y concretar, generando un nuevo consenso social democrático:
  2. • qué queremos defender,
    • el papel de la sociedad como sujeto de la defensa,
    • qué metodologías queremos usar.
  3. Analizar si la actual defensa militar y violenta realmente defiende lo que la sociedad española quiere defender.

Entre las propuestas económicas destacan:

  • Una completa auditoria del gasto militar total del Estado, una auditoria global de la deuda militar, la negativa al pago de la deuda militar provocada por los PEAS (Programas Especiales de Armamento) y la exigencia de responsabilidades a los que la generaron.
  • Un gradual proceso de reducción del presupuesto de defensa y, a la vez, su transferencia a las verdaderas necesidades sociales que garantice, en el período de cuatro años, por un lado, una reducción total de un 40% del gasto militar, y por otro lado, la creación de empleo sostenible en sanidad, educación y medio ambiente.

En el aspecto internacional:

  • Abandono de la OTAN y de los cuerpos y alianzas internacionales de defensa. Denuncia del tratado de amistad con Estados Unidos por el que se establecen las bases militares americanas en España y el abandono de los planes del Escudo Antimisiles. Abandono de la política de exteriores agresiva y belicista. Para ello el Estado español no participará ni apoyará nuevas misiones internacionales de carácter bélico o militarizadas.
  • Promoción de políticas de cooperación internacional tendentes a conseguir los Objetivos del Milenio y a desarrollar conjuntamente con los países de nuestro entorno un programa común de Seguridad Humana para prevenir conflictos y abordar los ya existentes mediante políticas de carácter pacífico y noviolento.

En la política de personal:

  • Congelación de todas las convocatorias de contrataciones de soldados y guardias civiles. Supresión de la reserva militar.
  • Desmilitarización de la guardia civil, reduciéndola al tamaño necesario para las nuevas funciones de un cuerpo civil de seguridad.
  • Desmilitarización y desaparición de la Unidad Militar de Emergencias, con transferencia de sus recursos a las acciones de emergencias civiles de ámbito nacional o autonómico que sean más adecuadas.
  • Reducción progresiva de mandos militares y de efectivos en un 40% con carácter general para conseguir una tasa de 10 efectivos por cada mando.
30 diciembre, 2014

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