Pirineos Sur ha cerrado su XXXIII edición después de doce jornadas en las que el escenario flotante de Lanuza volvió a convertirse en punto de encuentro entre músicas, lenguas, territorios y generaciones. Más de 42.000 personas pasaron por el festival entre el 9 y el 26 de julio, con cuatro noches de entradas agotadas y un récord de asistencia infantil que refuerza el carácter intergeneracional de la cita.
La última semana resumió buena parte de esa identidad. La canción de autor y las músicas de raíz abrieron el jueves la recta final; Jorge Drexler, Lorena Álvarez y la vigencia revolucionaria de “Omega” protagonizaron el viernes; Chambao, Lia Kali y Jimena Amarillo reunieron tres generaciones de creadoras el sábado; y La Fúmiga y ETS convirtieron el domingo la despedida en una celebración colectiva.
Las raíces abren la última semana

El tercer fin de semana de Pirineos Sur comenzó con el tercer lleno absoluto de la edición para recibir a Valeria Castro y Carlos Ares, acompañados por la aragonesa Ester Vallejo.
Vallejo abrió la jornada llevando al escenario los sonidos tradicionales de Aragón desde una mirada contemporánea. Canciones como “A la fresca” o “La niña del charro” mostraron el trabajo de una de las voces emergentes del folk aragonés.
Valeria Castro convirtió la delicadeza en el eje de un concierto marcado por la emoción y una interpretación llena de matices. La artista canaria recorrió canciones como “Guerrera”, “La raíz”, “Dentro” o “Cuídate”, transitando entre el folk, el pop y la canción de autor.
Carlos Ares cerró la velada con un directo sostenido por una banda en la que también participa la guitarrista zaragozana Begut. El músico galego alternó pasajes íntimos con la respuesta entusiasta del público en canciones como “Peregrino”, “La boda del lobo” y “Días de perros”.
“Omega” vuelve a Lanuza tres décadas después

La jornada del viernes reunió tres formas distintas de dialogar con la canción, la poesía y la tradición. Lorena Álvarez abrió la noche con su particular combinación de folk, experimentación y raíces populares.
Después, Jorge Drexler regresó a Pirineos Sur para presentar “Taracá” junto a algunas de las composiciones más reconocidas de su trayectoria. “Universos paralelos”, “Movimiento”, “Todo se transforma”, “Telefonía” y “Al otro lado del río” formaron parte de un concierto en el que el artista uruguayo volvió a situar la palabra y la música en el centro de una puesta en escena sobria.
El cierre recuperó una de las obras fundamentales de la música estatal contemporánea. Lagartija Nick y Kiki Morente devolvieron a Lanuza “Omega”, el disco que Enrique Morente y la banda granadina publicaron en 1996 y que el festival ya había recibido en directo un año después.
“Pequeño vals vienés”, “Vuelta de paseo”, “Ciudad sin sueño” y “Manhattan” regresaron casi tres décadas después a través de la voz de Kiki Morente, la batería de Éric Jiménez y las guitarras de Antonio Arias. Sin convertir el homenaje en una imitación, el concierto reivindicó la vigencia de una obra que transformó la relación entre el flamenco, el rock y la poesía de Federico García Lorca y Leonard Cohen.
Tres generaciones de creadoras y un cuarto lleno

El sábado llegó el cuarto cartel de entradas agotadas de Pirineos Sur con Chambao, Lia Kali y Jimena Amarillo, tres propuestas diferentes unidas por la mezcla de géneros y la personalidad propia.
Jimena Amarillo inauguró la jornada con canciones como “Cafeliko”, “Cuando ya no me quieras” o “Flow deskiciada”, dentro de una propuesta en la que conviven pop, electrónica y sonidos construidos desde la intimidad.
Chambao celebró sus 25 años de trayectoria con un recorrido por las canciones que convirtieron al proyecto encabezado por La Mari en una referencia de la fusión entre flamenco y músicas contemporáneas. “Pokito a poko”, “Ahí estás tú”, “Papeles mojados” y “Dime” volvieron a sonar acompañadas por mensajes de convivencia, libertad y respeto.
Lia Kali cerró la noche con un concierto intenso en el que combinó reggae, soul, rap y raíces flamencas. La artista barcelonesa interpretó canciones como “Contra todo pronóstico”, “Volvernos a amar”, “Renacer” y “La patrona”, alternando momentos introspectivos con otros de gran energía.

Una despedida en euskera y catalá
La última jornada convirtió Lanuza en una fiesta colectiva protagonizada por ETS y La Fúmiga, ante cerca de 4.000 personas.
ETS abrió el cierre con una combinación de metales, electrónica y ritmos populares. La banda de Euskal Herria enlazó canciones como “Aukera Berriak”, “Zurekin Batera” y “Zure Orbaina”, esta última junto a Artur Martínez, cantante de La Fúmiga.
La formación del País Valencià tomó después el escenario dentro de su gira de despedida, “L’últim abraç”. Con su mezcla de ska y rock, La Fúmiga encadenó “Mediterrània”, “Havia de passar”, “Ja no fa mal” y “Espremedors”, poniendo el último estallido festivo a tres semanas de conciertos.
Cuatro llenos y récord de público familiar

La edición de 2026 de Pirineos Sur concluye con más de 42.000 asistentes en doce jornadas, una cifra próxima a las 47.000 personas reunidas en 2025, cuando el festival contó con un día más de programación.
Las más de 2.300 entradas vendidas para menores constituyen el mayor registro de público infantil alcanzado hasta ahora. Según los datos difundidos por el festival, el 61% de las personas asistentes fueron mujeres y el grupo de edad más numeroso, con un 45%, se situó entre los 25 y los 34 años.
El público procedió de 66 nacionalidades y de los cinco continentes. A nivel estatal, Madrid encabezó por primera vez la venta de entradas, con un 21%, por delante de Aragón, con un 15%, y Catalunya, con un 10%. También creció la presencia internacional, especialmente desde Francia, Alemania y distintos países latinoamericanos.
En total, pasaron por el escenario más de 29 artistas y once DJ, con una programación que combinó canción de autor, rock, pop, indie, salsa, electrónica y músicas de raíz. Durante estas semanas se escucharon, además del castellano, lenguas como el euskera, el catalá y el aragonés.




