Que el capitalismo es incompatible con la democracia y no permite la práctica real y radical de los Derechos Humanos se viene confirmando durante los últimos 50 o 60 años. Está claro, el beneficio de unos pocos requiere de altas dosis de desigualdad para que la ganancia sea mayor y el disfrute de sus privilegios más placentero. No es economía, es ideología. Ante esta situación la única herramienta que queda en manos de quienes sufrimos, o sufriremos, las políticas neoliberales del Poder financiero y sus capataces políticos es la movilización social unitaria. En torno a ese espíritu se conformaron las …

