El anuncio de millonarias inversiones, millares de puestos de trabajo y una imagen de Aragón, emporio de progreso y riqueza, es un clásico en la política comunicativa de nuestro país. Un ejemplo más de como una pequeña certeza es simiente de relato sesgado. Un falso relato, cuestionable desde la ética y desde el mero conocimiento de la realidad, puede convertirse en incuestionable éxito social y político. El Rubiatron o Gran Escala fueron ejemplos ya olvidados. Ahora es el turno de Microsoft que al parecer invertirá 2.900 millones en un nuevo centro de datos en Zaragoza. Todo ello sin que el …






