Los cambios implementados suponen un retroceso en derechos y un proceso burocrático lleno de obstáculos que reducen exponencialmente las posibilidades reales para la reincorporación a la vida fuera de la cárcel


Los cambios implementados suponen un retroceso en derechos y un proceso burocrático lleno de obstáculos que reducen exponencialmente las posibilidades reales para la reincorporación a la vida fuera de la cárcel

Una de las últimas publicaciones del CSC Luis Buñuel decía en el titular: “Os necesitamos”. Y, aunque es cierto, no lo es menos que nosotras -todas- también lo necesitamos. A lo largo de estos días se han expuesto multitud de razones por las que es vital defender y apoyar no sólo el espacio físico como tal, sino lo que representa en sentido amplio.

Pasar una temporada preso o presa tiene también consecuencias físicas, además de las psicológicas: entumecimiento muscular, pérdida de visión, olfato y oído a largo plazo. Todo ello se agrava de forma muy especial para las casi mil personas presas que cumplen condena en régimen de aislamiento penitenciario.

El día 27 de octubre hemos tenido conocimiento de que al menos en la cárcel de Zuera, aún teniendo cita previa para visitar por locutorios (a través de cristales) a tu familiar/amigx, no se considera un desplazamiento justificado, lo que podría acarrear una sanción como consecuencia de los controles policiales de movilidad por todo Aragón derivados de los confinamientos perimetrales.

La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias publicó hace unos días las indicaciones para alcanzar la “nueva normalidad”. Las que conocemos la realidad del interior de las cárceles sabemos que estas medidas, tan aparentes sobre el papel, son inasumibles en la práctica.

El aislamiento forzoso dentro de las celdas ya ha dado lugar a las primeras protestas, motines y huelgas de hambre en las cárceles. En Zuera se ha habilitado un módulo entero, el número 11, para albergar a personas afectadas por el virus, las demás se encuentran aisladas en sus celdas.

La mediatización de los crímenes más terribles siempre es un caldo de cultivo para implementar políticas en materia penal pero el efecto disuasorio de a mayores penas, menor número de delitos es un mito

Este sábado 17 de noviembre de 2018, lxs funcionarixs de prisiones han convocado una huelga que durará por lo menos cuatro días. Las personas presas en la macrocárcel de Zuera no han podido bajar a desayunar. Han estado encerradxs en sus celdas durante horas, sin posibilidad de acudir a comunicar en los locutorios con sus familiares y allegadxs. Gran parte de ellxs vienen desde muy lejos (costeándose el viaje y organizándolo, quizá, desde hace semanas), para apenas 40 minutos de visita. Otrxs, esperando ver a su hijo que acaba de entrar en prisión por primera vez hace solo unos días …

El Estado español es el país de la Unión Europea con mayor tasa de mujeres en prisión. Aunque el número de presas supone únicamente el 7,42% del total de la población reclusa, esto es un porcentaje mayor en dos puntos que la media europea.