Perdedoras múltiples y solidaridad intergeneracional

El brutal ataque al sistema de pensiones se ensaña con los sectores más desfavorecidos, tal y como sucede con el conjunto de recortes en nombre de la crisis. La peor parte recae sobre las mujeres de las clases populares que, en este momento, según el informe de la Comisión Europea, reciben un 34% menos de pensión que los hombres. La desigualdad en el mercado laboral, con más jornadas a tiempo parcial, menos años de cotización y salarios más bajos, supone un punto de partida nefasto para el cálculo de la pensión, que precipita a la miseria a jóvenes y mujeres …

mujer_pensionistaEl brutal ataque al sistema de pensiones se ensaña con los sectores más desfavorecidos, tal y como sucede con el conjunto de recortes en nombre de la crisis. La peor parte recae sobre las mujeres de las clases populares que, en este momento, según el informe de la Comisión Europea, reciben un 34% menos de pensión que los hombres. La desigualdad en el mercado laboral, con más jornadas a tiempo parcial, menos años de cotización y salarios más bajos, supone un punto de partida nefasto para el cálculo de la pensión, que precipita a la miseria a jóvenes y mujeres precarias. El desmantelamiento de los servicios públicos, la Reforma Laboral, la suspensión de la Ley de Dependencia y la ideología conservadora que encierra a las mujeres en la maternidad están profundizando las desigualdades y la violencia, pronosticando un futuro como mujeres mayores más oscuro.

Si a esto sumamos el llamado Factor de Equidad Intergeneracional que se aplicará al cálculo de las pensiones, con el que en la práctica se penaliza a las personas mayores por el hecho de no morir antes (ya que se reduce la pensión en función del aumento de la esperanza de vida, seis años más para las mujeres) nos encontramos con un escenario de terror. Mientras inventan conceptos como la “equidad entre generaciones”, quienes ponen en práctica la solidaridad intergeneracional día a día son las abuelas cuidadoras, las pensionistas que mantienen familias completas y aquellas personas que hoy luchan por las que serán nuestras pensiones. O no lo serán, dependerá de si se consigue revertir la situación.

Que los derechos sociales se deriven exclusivamente de la participación en el mercado laboral (el llamado trabajo productivo) aboca a la pobreza a aquellas que por la división sexual del trabajo y el desmantelamiento del estado de bienestar se ven ancladas en el trabajo reproductivo y de cuidados. Esto a su vez acaba justificando para el sistema la precariedad en el propio mercado de trabajo productivo.

Regina Martínez, militante de En lluita | Publicado por En Lucha | Para AraInfo

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