Se ha cumplido una semana del ataque de EEUU e Israel contra Irán y esto no se ha resuelto en 4 días como vaticinaba Donald Trump. Más de una semana después la agresión inicial de EEUU e Israel no solo no ha acabado, ha escalado a un conflicto regional que parece poder alargarse. Con ataques aéreos podrán matar a Jameneí, pero seguramente su hijo u otro le sucederá y solo habrán creado un mártir, pero solo con ataques aéreos Estados Unidos no lograrán sus objetivos (armada iraní, programa de misiles balísticos, programa nuclear y los proxies) al menos en el corto plazo. Meter tropas terrestres y ocupar militarmente un país con un pueblo cohesionado frente a la injerencia estadounidense, con el doble de población y 4 veces el tamaño de Irak no parece tarea fácil y conllevaría muchos soldados muertos para EEUU lo que se traduce en una opinión pública negativa y crisis del movimiento MAGA con unas elecciones intermedias en noviembre de este año.
La guerra parece prolongarse en estas condiciones, retirarse reconociendo la derrota o poner botas en el terreno supondrían un mayor fracaso para Trump. Dos días antes del ataque, EEUU e Irán mantenían negociaciones en Omán donde Irán renunciaba al programa nuclear y tan solo exigía mantener una defensa preventiva, algo lógico visto los acontecimientos. EEUU empleó esa negociación como arma de guerra y distracción para acabar aplicando en Irán el método de Gaza bombardeando hospitales, farmacias y escuelas. 200 civiles iranís son asesinados al día mientras Irán limita su respuesta a enclaves militares estadounidenses en la región con una precisión de cirujano. Como dice Rafael Poch “Parece que los ojos de Irán en esta guerra son chinos. Seguramente no en la escala en que los ojos militares ucranianos son americanos, pero en alguna medida”.
China se sabe el final del trayecto de la escalada bélica de Trump, un hilo conductor une la guerra de Ucrania contra Rusia con el ataque a Irán, pasando por el genocidio palestino, el secuestro de Maduro y la asfixia a Cuba. Irán al igual que Rusia son aliados de China, miembros de los BRICS y de la Organización de Seguridad y Cooperación de Shangai. En esta ocasión confluye también con el interés del gran Israel donde Irán es el enemigo a batir. China coherente con sus principios de política internacional no intervendrá, en todo caso velará por sus intereses comerciales mediante la diplomacia.
El pueblo iraní, palestino, venezolano o cubano, quieran o no, se han convertido en la resistencia de primera línea a la barbarie de Trump y Netanyahu y están resistiendo con un gran coste humano, serán ellos los verdaderos protagonistas del fin del imperialismo unipolar de EEUU y en este caso también, del fin del proyecto sionista como vaticina el intelectual israelí Ilán Pappé. Contribuir en la medida de nuestras posibilidades a su resistencia es nuestra tarea.
En esta parte del mundo tras el ataque de EEUU e Israel a Irán el E3 (Alemania, Inglaterra y Francia) anunciaron "acciones defensivas necesarias y proporcionadas para destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones en su origen" una declaración de guerra en toda regla, donde Macron entonaba la marsellesa frente a un submarino nuclear queriendo emular la Union Sacrée de Raymond Poincaré presidente francés durante la I Guerra Mundial.
Trump desprecia a Europa, nos considera unos gorrones, nos impone aranceles, se quiere apropiar de Groenlandia y se desentiende de nuestra seguridad pero a Macron, Merz y Starmer les faltó tiempo para acudir en apoyo a Trump. Por otro lado Pedro Sánchez hizo su declaración del no a la guerra, construyendo en torno a él la “vía pacifista” dentro de la UE, pero en una semana de líder pacifista de la UE Sánchez ha encontrado tiempo de solidarizarse con la teocracia saudí por el ataque a una base militar estadounidense en su territorio, pero no para solidarizarse con las más casi 200 niñas asesinadas en Irán. Europa se mostraba una vez más aparentemente dividida y agotada como proyecto de integración.
Trump amenazó las relaciones comerciales con España, Europa se cohesionó en torno al mercado común que es ya de lo poco que cohesiona la UE y al día siguiente Sánchez anunciaba como punto intermedio el envío de la fragata Cristóbal Colón a Chipre. Ya no se trata de destruir la "capacidad militar de Irán en su origen" como planteaba el E3, se trata de "defender a nuestros aliados". No es guerra ofensiva, solo defensiva y es compatible con el no a la guerra como sentenció Sánchez. Los E3 matizaron su posición inicial hasta confluir en la idea de guerra defensiva de Sánchez, al día siguiente Meloni salió de su silencio expectante y anunció que Italia mandará otra fragata. Sánchez logra unir a las 3 familias europeas, saca a la UE de la UCI a costa de bloquear que España explore un camino propio a la altura de sus declaraciones. Frenar el belicismo del E3 es frenar la guerra, poco y no sabemos por cuanto tiempo, pero es positivo. Ya lo del pacifismo y el no a la guerra de Sánchez es relato interesado.
Carl von Clausewitz, militar prusiano y uno de los teóricos más influyentes de la ciencia militar moderna en su obra cumbre Vom Kriege (De la Guerra) ya determinó observando las guerras napoleónicas que la guerra defensiva y ofensiva son solo dos tipos de operaciones distintas, pero formas de combate interrelacionadas dialécticamente que definen la esencia del conflicto. Dicho en román paladino mandar una fragata de guerra a un escenario de guerra es lo que es, para que unos hagan labores ofensivas otros deben hacer las defensivas, o como diría Carl von Clausewitz es ser parte "de la esencia del conflicto".
Nos dicen que es para defender a nuestros aliados de la UE. Pero se ha atacado bases militares en la isla de Chipre que son de Reino Unido que no es UE, y para más inri el propio Reino Unido declaró que no fue Irán quién atacó. Como siempre la justificación concreta para entrar en una guerra tiene altas dosis de sospecha de que pueda ser un ataque de falsa bandera, la historia bélica de EEUU está plagada de ejemplos como el incidente del Golfo de Tonkin en 1964 que justificó intensificar la guerra de Vietnam o como el hundimiento del Maine justificó el inicio de la guerra hispano-estadounidense de 1898. En una guerra la verdad es la primera víctima y el incidente de Chipre parece tan burdo como las falsas declaraciones de Margarita Robles que la derecha quiere hacernos creer durante su reunión con el nuevo embajador de EEUU.
Pero aunque tomáramos por cierta la justificación del gobierno que es para defender a nuestros aliados deberíamos replantearnos quienes son nuestros aliados. No mandamos fragatas a proteger las escuelas iranís donde han sido asesinadas casi 200 niñas, ni a proteger los cascos azules de la ONU que este sábado fueron atacados en Líbano por Israel y donde hay contingente español entre esos cascos azules. Tampoco las mandamos para proteger al pueblo palestino mientras practican un genocidio contra ellos y cuando la mandamos con la flotilla a Gaza nos dimos media vuelta y dejamos que secuestrarán a nuestros ciudadanos porque contra Israel ni labores defensivas, ni ofensivas, solo postureo y compra venta de armas.
Donde si mandamos una fragata de guerra a banderas desplegadas es a proteger una base militar del Reino Unido en otro país porque su declaración de guerra a Irán lo situó como objetivo. Protegemos más el belicismo de RU que la solidaridad de nuestros compatriotas con Gaza. Las bases británicas en Chipre son un reducto del colonialismo británico que el presidente chipriota Demetris Christofias de AKEL, partido referente nuestro en Chipre, calificó durante su gobierno como "mancha de sangre colonial" e intentó retirarlas sin éxito. Este sábado el pueblo chipriota se manifestaba contra esa mancha de sangre colonial, ni quiere atacar a Irán ni ser atacado por este, pedía una vez más el desmantelamiento de las bases de RU en su país como nosotros pedimos las de Rota y Morón.
Si Irán atacó las bases del Reino Unido en Chipre y no fue un ataque de falsa bandera, tampoco sería injustificable pues en los primeros días Inglaterra declaró de facto la guerra a Irán, la Inglaterra del Starmer socialdemócrata de la misma familia que Sánchez, del Partido Laborista que es miembro observador en esa Internacional Socialista que Sánchez preside. Otra vez una guerra, otra vez la Internacional Socialista. Desde que Inglaterra se aviene a la posición de Sánchez ya no ha sido atacada, el envío de la fragata a cambio de que Inglaterra se limite a la guerra defensiva, las declaraciones escaladas de Sánchez y Starmer hacen pensar que Sánchez es también hábil negociador.
Pero nada asegura según como escale el conflicto que la Inglaterra de Starmer no cambie de posición, el RU tras el brexit no se acerca a la UE, se acerca a Francia y Alemania. Un E3 que siempre fueron potencias imperialistas, socios VIP de un bloque dominado por EEUU y por ello su pulsión belicista es muy potente. De hecho el ministro de defensa británico John Healey anunció este fin de semana el envió de dos portaaviones y Trump contestó "El Reino Unido, una vez aliado y quizá el mayor de todos ellos, está pensando enviar dos portaaviones a Oriente Medio. Está bien primer ministro Starmer, pero no los necesitamos ya. Lo recordaremos. No necesitamos a gente que se une a las guerras después de que ya hayamos ganado".
El bloque imperialista occidental se desgaja, Trump arremete contra cualquiera que no cumpla sus deseos a rajatabla, esas declaraciones Trump las concluye refiriéndose a Starmer "No es Winston Churchill, por así decirlo. Debería darnos cosas, sin dudar ni preguntar. Me sorprendí con él, me ha decepcionado" Dudar y preguntar ante los deseos de Trump es motivo de represalia, que no se lo flipe tanto Sánchez y el Gobierno de coalición con sus beefs con Trump, es con todos igual hasta con RU “una vez aliado y quizá el mayor de todos”. En este caos todo es posible, los chipriotas lo saben y por eso piden que no haya bases militares de RU en su territorio, no que vayan a defenderlas con más fragatas.
Pero la fragata de guerra española sigue navegando el mediterráneo para hacer que Chipre sea un poco más territorio de guerra, el mejor ejemplo del oxímoron del pacifismo de guerra defensiva. Las bases británicas de Akrotiri y Dhekelia en Chipre que hoy vamos a defender son un recuerdo de que las naciones europeas fuimos el Trump del pasado y yendo a defenderlas evidenciamos que el colonialismo sigue siendo la base que rige nuestra política Internacional y que el conflicto con Trump es solo sobre táctica y reparto.
A la posición de guerra defensiva de Sánchez se añade el aumento del gasto militar que alimenta la industria del complejo militar estadounidense. Desde el año 2022 al 2024 España ha aumentado, desde los 199 mill. a los 2.900 mill. el gasto en compra de armamento a los EEUU. Un tercio de las compras del Ministerio de Defensa español son a los EEUU según su memoria de 2024, donde solo la partida para la adquisición de misiles Patriot supuso la mitad de la contratación de Defensa ese año. Así lo hacen el resto de socios mundiales de Trump que no forman parte de la UE, ni de la OTAN pero si del cerco a China como Arabia Saudí, Japón, Israel, Australia, Qatar o Taiwán que figuran como los máximos compradores de armas a EEUU en el informe anual de la DSCA (Defense Security Cooperation Agency).
El mantenimiento de bases militares y la compra de armamento son decisiones concretas que nos hacen colaborar con la escalada belicista de Trump. El cese de contratos de compraventa de armas con Israel fue una petición lógica ante el genocidio del pueblo palestino que el Gobierno de España se vio obligado a atender aunque fuese con gateras como "el interés nacional". Hoy Trump y Netanyahu son a los ojos del mundo un tándem que han provocado una guerra regional en oriente medio con el modus operandi de Gaza, porque son los mismos responsables del genocidio de Gaza, y han bombardeando escuelas asesinando casi 200 niñas en un solo ataque, pasar de las musas al teatro en el no a la guerra implica no alimentar la industria de guerra estadounidense igual que se planteó con la israelí.
Colaborar con la guerra no es solo mandar soldados o tirar bombas, es hacer guerra defensiva para que otros puedan hacer la ofensiva, es mantener el complejo militar de quienes la hacen comprándoles armas, manteniéndoles bases militares en tu país o pertenecido a sus estructuras militares como la OTAN de la que Rutte dijo recientemente "es una plataforma para que Estados Unidos proyecte su poder".
En el pueblo español no solo existe un sentimiento pacifista y contrario a la injerencia de EEUU, también va a comenzar a sufrir el coste de la guerra de una manera más evidente cuando llene el depósito de gasolina o compre en el supermercado. Todo ello se sumará al coste de la vivienda y al 25% de personas que en España están en riesgo de pobreza. Con el escudo social tumbado por la derecha, ni la subida del SMI o el sueldo a la función pública cubrirá el coste de la vida. La guerra va a durar más de lo que esperaba Trump, veremos en que queda el anuncio del presidente iraní de fin de las hostilidades con países árabes de la región, pero de momento con el estrecho de Ormuz cerrado y las infraestructuras energéticas de la región como objetivo militar, el coste de la vida seguirá subiendo. Paz y pan siempre fueron las reivindicaciones del movimiento obrero en su lucha contra la guerra desde las jornadas de julio de 1917 en Rusia que resumió las aspiraciones bolcheviques en aquel "Paz, Pan y Tierra". Más de 100 años después “Paz, pan y vivienda” sería la adaptación de aquel lema a nuestra realidad concreta para la tarea que tenemos por delante de relanzar el movimiento por la paz aunándolo al coste de la vida.
El no a la guerra de Sánchez no viene acompañado de todas las decisiones necesarias desde el gobierno, pero abre la oportunidad de relanzar el movimiento por la paz que si las conquiste desde la calle. Con Palestina fue posible, el enorme movimiento de solidaridad con palestina hizo actuar al gobierno de España con decisiones aunque fueran insuficientes. Nuestra tarea es construir un movimiento por la paz con postura de soberanía de clase frente a una derecha de patriotismo de hojalata, de oligarcas y terratenientes que son agentes extranjeros que tratan de arrastrar a España a la escalada bélica de Trump y Netanyahu y también, frente a un PSOE que plantea el malmenorismo de la guerra defensiva como Union Sacrée de la izquierda española y europea. Paz, pan y vivienda, sus guerras y sus beneficios frente a una mayoría social que paga las consecuencias en España con el coste de la vida, y en Irán y EEUU muriendo. “Send Barrow”, la campaña iniciada en EEUU para mandar al hijo de Donald Trump al ataque de Irán nos recuerda que en las guerras es la mayoría social quien paga las consecuencias, ni va al frente ni sufrirá la carestía de la vida el hijo de Donald Trump.
Solidaridad de clase frente al chovinismo de Macron cantando la marsellesa en submarino nuclear, frente a la guerra defensiva hipócrita que se solidariza y manda fragatas de manera selectiva según su interés imperial y sobre todo, solidaridad de clase frente a los pueblos que sufren la guerra como método de dominación imperialista.

