Patrimonio da luz verde a la apertura de la cripta donde se encuentra los hermanos aragoneses Lapeña

De esta forma, el Consejo de administración de Patrimonio da la razón a las 31 solicitudes de las familias que quieren recuperar los restos de sus familiares que como pasó con los hermanos aragoneses Lapeña, fueron trasladados a Cuelgamuros sin su consentimiento

fusilados
Purificación Lapeña, nieta y sobrina nieta de Manuel y Antonio Ramiro Lapeña que fueron enterrados en el Valle de los Caídos. Foto: MHUEL.

Cada vez está más cerca la salida de los hermanos Lapeña de Cuelgamuros (Valle de los Caídos). Este martes Patrimonio Nacional dio luz verde a los trabajos dentro de las criptas de la Basílica de la Santa Cruz, concretamente, la apertura de la Capilla del Santo Sepulcro y de la Capilla del Santísimo. Por último, se llevarán a cabo los trabajos de las capillas laterales de la nave del edificio.

De esta forma, el Consejo de administración de Patrimonio da la razón a las 31 solicitudes de las familias que quieren recuperar los restos de sus familiares que como pasó con los hermanos aragoneses Lapeña, fueron trasladados a Cuelgamuros sin su consentimiento.

Sin embargo, llegar hasta ellos no va a ser fácil y no está asegurada su viabilidad ya que después de abrir a estos espacios de la mano de un equipo experto forense que se encargará del asesoramiento técnico y legal del tratamiento de los columbarios, se solicitará al Consejo Médico Forense una inspección valorativa, que lleve a determinar las distintas consideraciones físicas, técnicas y jurídicas en cada lugar de la Basílica.

"De esta forma y teniendo en cuenta todas las medidas y actuaciones anteriores, se podrá determinar la viabilidad de la localización, identificación y la recuperación de los restos de las personas inhumadas, con respeto a los derechos de terceros", señalan desde Patrimonio. Es en este momento cuando se decidirá si es seguro sacar los restos para entregárselos a sus familiares.

El proyecto, hasta la fecha, estaba paralizado a la espera de un informe del Instituto Eduardo Torroja del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha asegurado que la estructura es estable y la seguridad del equipo que va a realizar esta operación está garantizada.

En Cuelgamuros hay enterradas unas 33.000 personas tanto del bando republicano como del sublevado y la mayoría fue trasladada sin el permiso de sus familias. Entre ellas se encuentran Manuel y Antonio Ramiro Lapeña, de Villarroya de la Sierra, que fueron fusilados en 1936 por el bando fascista.

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