Culturas  zLISTA Culturas

Parásitos, el ascensor social averiado

No puede enmarcarse en ningún género concreto: ¿Thriller, costumbrista, picaresca, lucha de clases, suspense, supervivencia, acción, comedia, ficción, drama? De la risa al sudor frío, del placer al horror, no hay sensación que no provoque, hasta el final. La historia hace eco en nuestro cerebro durante horas.
| 12 febrero, 2020 07.02
Parásitos, el ascensor social averiado
Una escena de 'Parásitos'.

Es ineludible hablar hoy de Parásitos, la gran e imprevista (hace unos meses) triunfadora de los Oscar. Ya iba cosechando éxitos, como en Cannes, lo que es bastante difícil para una película que no había nacido en la cuna del éxito. Pero ayer, arrolló su personalidad.

Y es que la mejor calificación de Parásitos es su personalidad. No puede enmarcarse en ningún género concreto: ¿Thriller, costumbrista, picaresca, lucha de clases, suspense, supervivencia, acción, comedia, ficción, drama? De la risa al sudor frío, del placer al horror, no hay sensación que no provoque, hasta el final. La historia hace eco en nuestro cerebro durante horas.

La trama se va desarrollando a cada escena de modo imprevisible. Te atrapa hasta el final el suspense, la ansiedad y la incredulidad. ¿Puede el ser humano comportarse así? Indudablemente, lo sabemos. ¿Es el capitalismo, y la sociedad que modela, el causante de este comportamiento? La globalización económica también ha globalizado las costumbres y los sentimientos, ¿para bien? Parece que no.

El cine surcoreano camina con pasos decididos. 20 años de buen trabajo y apoyo gubernamental han conseguido olvidar la censura precedente. Su predominio sobre el cine norteamericano es claro en el país y se extiende por Asia, Oriente Medio, Latinoamérica y Europa. Su director, Bong Joon-ho, debutó en el año 2000. Ha dirigido siete películas. Con Parásitos ha sido el primer surcoreano en ganar la Palma de Oro en el Festival de Cannes y la primera película de habla no inglesa que gana el Oscar a la mejor Película.

‘Parásitos’ de Bong Joon-ho.

La familia de Gi Taek, de cuatro miembros, no tiene ingresos. Sobreviven gracias, en parte, a la picaresca. Viven en una banjiha (antiguos búnkeres de la Guerra Fría), un inmundo sótano a través de cuyas ventanas favorecen que la fumigación de la calle entre en la casa para desinsectarla.

El azar lleva a Gi Woo, el hijo mayor, a impartir clases a una casa adinerada. Gracias a ello o a la piedra de erudito (Gonsgshi), amuleto de la riqueza, la familia prospera muy rápido, el sueño americano. Suben la colina, suben escaleras, las familias ricas viven arriba. Pero, ¿puede un pobre ascender en la escala social?

Olvidan muy pronto su pasado, se revelan inescrupulosos e insolidarios, como la nueva clase social a la que pertenecen. Se desatan las envidias y la irracionalidad. Los humanos se convierten en fantasmas como lo hicieron los «topos» tras la Guerra Española. Pero el «olor del sótano», es el olor que no abandona al pobre.

Rodada en 2018 durante 77 días y estrenada en octubre de 2019, aún sigue en cartelera, un hito en los actuales tiempos. 132 minutos que se aceleran al final para aumentar el nivel de ansiedad y horror o para no hacer más largo el largometraje. No le dejará indiferente.

12 febrero, 2020

Autor/Autora


Instagram
Twitter
Facebook

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR