Pacificación no es paz

Gaza se ha pacificado, pero no hay paz. De hecho, lo que se ha instaurado es más bien una victoria para los criminales sionistas. Un alto el fuego avalado por un fascista como Trump de la mano de un tirano como Erdogan y con los líderes europeos tapándose la nariz para no oler a muerto. Los tiranos tiran a pacificar como decía en un poema Mario Benedetti. También han dado un premio Nobel de la Paz a alguien que desea cualquier cosa menos la paz. De hecho, Corina Machado más que paz busca venganza, por mucho que se oponga a …

Gaza se ha pacificado, pero no hay paz. De hecho, lo que se ha instaurado es más bien una victoria para los criminales sionistas. Un alto el fuego avalado por un fascista como Trump de la mano de un tirano como Erdogan y con los líderes europeos tapándose la nariz para no oler a muerto.

Los tiranos tiran a pacificar como decía en un poema Mario Benedetti.

También han dado un premio Nobel de la Paz a alguien que desea cualquier cosa menos la paz. De hecho, Corina Machado más que paz busca venganza, por mucho que se oponga a un régimen no democrático. Y se trata de un personaje que está mucho más allá de la simple derecha, alineándose con lo más ultra y servil al imperio gringo.

Dos de los protagonistas de las frases anteriormente dichas se conectan. En concreto Corina Machado pidió la ayuda del ejército de Israel para que colaborara en el derrocamiento del régimen de Maduro. Es más, ha pedido abiertamente la intervención militar en su país. Una pacifista muy particular... que pide la guerra a gritos.

Todo ello de la mano de Estados Unidos, un país al frente del cual está otro esperpéntico candidato a tan desprestigiado premio.

Aunque conviene no olvidar que el Nobel de la Paz lo recibió, por ejemplo, Henry Kissinger el mismo año en que organizaba el golpe de estado de Pinochet en Chile.

Un reconocimiento a pacificadores, un término más que ambiguo. Porque una cosa es la paz y otra pacificar.

Pacificadores, por ejemplo, son los cascos azules que miraron para otro lado en genocidios como el de Ruanda. O una ONU que calla y condena, pero no más allá de lo simbólico.

Que en Gaza ya no lancen bombas los israelíes no quiere decir que haya paz, como tampoco la va a haber en Cisjordania, la otra parte del martirizado territorio palestino. No habían pasado ni dos días y el ejército israelí ya había matado a varias personas. Asesinatos impunes, ni que decir tiene.

La represión continua o el asesinato selectivo de periodistas, por poner dos ejemplos, tampoco es paz.

De hecho, ni desarme se va a producir, en todo caso de una parte de las milicias de Hamás. Pero los criminales sionistas seguirán con su potencia de fuego y su impunidad intacta.

Unos criminales que a lo mejor aplaudirán con gozo el paseo por la Academia del Nobel de cierta ultraderechista venezolana.

Todo se conecta y los genocidas van a hacer buenos negocios.

Las referencias culturales también encajan a veces y habrá que recordar ese final de la espléndida Las bicicletas son para el verano de Fernando Fernán-Gómez, que trataba de la Guerra Civil, en la que los asesinos del pueblo fueron recompensados y el carnicero mayor llevado bajo palio: No ha llegado la Paz, ha llegado la Victoria.


Acratorial semanal del programa El Acratador de Radio Topo, radio libre de Zaragoza.

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