Otros cuatro monumentos aragoneses en riesgo de desaparición

El Mas de Sant Miquel d'Espinalvà y la Ermita de la Madalena en Vall de Roures, así como la Ermita de Sant Martín en A Fueva y el Pueblo Viello de Belchite entran en la Lista Roja de Hispania Nostra

08 septiembre, 2025. 13:56
Mas de Sant Miquel d'Espinalvà, Vall de Roures -Matarranya- | Foto: Hispania Nostra

La Lista Roja de Hispania Nostra recoge aquellos elementos del patrimonio cultural que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores, con el objetivo de darlos a conocer y lograr su consolidación o restauración.

Tristemente, otros cuatro monumentos aragoneses, el Mas de Sant Miquel d'Espinalvà y la Ermita de la Madalena en Vall de Roures, así como la Ermita de Sant Martín en A Fueva y el Pueblo Viello de Belchite han entrado a formar parte de esta ignominiosa lista.

Mas de Sant Miquel d'Espinalvà

Mas de Sant Miquel d'Espinalvà, Vall de Roures -Matarranya- | Foto: Hispania Nostra

Situada en la Sierra de Espinalbar, nombre derivado de: espino albar, arbusto abundante que florece en mayo, época en la que era tradicional que gente de la población de Vall de Roures fuese en romería hasta la ermita de Sant Miquel, mientras todo el pueblo adornaba sus balcones con caracoles.

La ermita es de origen medieval, atestiguada ya en el siglo XIV, reparada en el siglo XVI y nuevamente en el siglo XVII tras un incendio. Fue lugar de refugio y centro de mando carlista en el siglo XIX y habitada por varias decenas de personas de distintas familias hasta mediados del siglo XX. En la posguerra tras el golpe de estado de Franco contra la democracia, sería utilizado como refugio por los maquis en su lucha contra el fascismo y por el bien común

Ermita de la Madalena

Ermita de la Madalena, Vall de Roures -Matarranya- | Foto: Hispania Nostra

Situada en los altos de la Moleta, la construcción data posiblemente del siglo XVI, momento de apogeo de la devoción de Santa Magdalena que, según la historia mítica, se le apareció a un hombre muy pobre que vivía en ese lugar para socorrerle. Está localizada cerca de la casa del santero. En el siglo XVI, por tradición, el ayuntamiento nombraba a dos personas que debían administrar la ermita, los limosneros. Las misas en su interior se mantuvieron hasta el siglo XIX. Tras las guerras carlistas dejó de habitar el ermitaño, si bien las visitas de la población a la ermita no cesaron. En el siglo XX, como pasó con el Mas de Sant Miquel d'Espinalvà, también sería utilizado como refugio por la guerrilla antifascista, los maquis, en su lucha por los derechos humanos.

Ermita de Sant Martín

Ermita de Sant Martín -A Fueva- | Foto: Hispania Nostra

Martín Abarca de Bolea y Castro, aragonés culto y mecenas, fue escritor, humanista y poeta. Según testimonio de una sentencia dada por don Pedro Giménez, juez eclesiástico de Balbastro, se declara a Don Martín de Bolea y Castro, señor y barón de Sietamo, y de La Clamosa como patrón de la Rectoría de Clamosa. En 1595 patrocinó las pinturas de la iglesia de Puy de Cinca, fechadas en la bóveda: “Mossen Joan Donper Rector” y “Martin de Bolea y Castro Patron”. Falleció en Sietamo el 13 febrero 1616 y posiblemente, esta ermita fue dedicada a este, por su hijo, Martín Abarca de Bolea y Fernández de Heredia como reconocimiento.

Frente a la misma se erigió la Cruz de Sant Martín, crucero BIC actualmente.
Se sabe que tras el Concordato de 1 de abril de 1851 entre Pío IX y la reina Isabel II, se decoraron las iglesias y ermitas del pueblo. Cada 11 de noviembre la cofradía de difuntos celebraba su fiesta de Sant Martín en la ermita y los mayordomos debían organizar una comida ese día y también repartían el ”pan de la caridad” el día de difuntos.

Pueblo Viello de Belchite

Pueblo Viello de Belchite -Campo de Belchite- | Foto: Hispania Nostra

En el término municipal de Belchite hay numerosos yacimientos que evidencian una ocupación antigua. Durante la expansión romana, tuvo importancia militar en campañas hacia el Ebro. Entre el 714 y 1116, fue habitada por ‘aragoneses’ de religión musulmana, quienes dejaron su huella en el urbanismo y técnicas constructivas. En 1116 fue conquistada por el rey cristiano aragonés Alfonso I el Batallador y entregada a Don Galindo Sánchez, quien fundó una cofradía con funciones defensivas.

En el siglo XV pasó al señorío del duque de Híjar y en 1489 se creó el condado de Belchite. Desde entonces, su escudo muestra una B dorada coronada sobre fondo rojo, aún visible en las ruinas. En el siglo XVI se construyó la iglesia de San Martín de Tours, con reformas en el XVIII. El actual santuario del Pueyo, de estilo barroco, fue levantado entre los siglos XVII y XVIII. En 1721 se cedió al arzobispo de Zaragoza para fundar un seminario. En 1781 se inauguró un convento de Dominicas, que también sirvió como escuela para niños pobres. En el siglo XIX, Belchite vivió guerras y reconstrucciones. En 1809 fue escenario de una batalla entre aragoneses y franceses. En 1838 fue tomada por los carlistas, y en 1866 se restauró el seminario menor. La revolución de 1868 causó graves daños. El convento de San Agustín, ya abandonado desde la desamortización, fue incendiado. En 1882 se construyeron la capilla de San Antón y el hospital para personas sin recursos.

Durante el golpe de estado franquista y la posterior Guerra Civil (1936-1939), Belchite volvió a ser campo de batalla. Aunque la violencia ha sido ampliamente documentada, el valor patrimonial actual del Pueblo Viello deriva de esta etapa devastadora. Tras la guerra fascista contra la democracia comenzó su progresivo abandono, culminado en la década de 1960. En 2002 fue declarado Sitio Histórico y Bien de Interés Cultural (BIC), en reconocimiento a su valor arquitectónico y simbólico como testimonio del horror y dolor provocado por la violencia de las guerras y el fascismo.

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