Otro paso más hacia la guerra imperialista global

Desde hace años es evidente la estrategia militar del imperialismo occidental para cambiar la realidad geopolítica internacional y recuperar la hegemonía mundial. Esta estrategia que se va desarrollando por etapas y que tiene como último objetivo, tal como decíamos, reconstruir su hegemonía política-económica, tiene actualmente su escenario más caliente en Oriente Próximo, la zona geográfica de transición entre la parte oriental del Mediterráneo (África) y Asia Menor. Esta región, mayoritariamente musulmana, pero con diversos sistemas políticos, que marcan diferencias en cuanto a su funcionamiento interno pero especialmente a sus relaciones internacionales: Subordinación total al imperialismo Anglo-americano, o voluntad de mantener …

Operarios preparan un bombardero B2 estadounidense. Foto: Sgt Mary-Dale Amison / AFP (Naiz)
Operarios preparan un bombardero B2 estadounidense. Foto: Sgt Mary-Dale Amison / AFP (Naiz)
Operarios preparan un bombardero B2 estadounidense. Foto: Sgt Mary-Dale Amison / AFP (Naiz)

Desde hace años es evidente la estrategia militar del imperialismo occidental para cambiar la realidad geopolítica internacional y recuperar la hegemonía mundial. Esta estrategia que se va desarrollando por etapas y que tiene como último objetivo, tal como decíamos, reconstruir su hegemonía política-económica, tiene actualmente su escenario más caliente en Oriente Próximo, la zona geográfica de transición entre la parte oriental del Mediterráneo (África) y Asia Menor.

Esta región, mayoritariamente musulmana, pero con diversos sistemas políticos, que marcan diferencias en cuanto a su funcionamiento interno pero especialmente a sus relaciones internacionales: Subordinación total al imperialismo Anglo-americano, o voluntad de mantener un estatus de soberanía e independencia en el marco internacional. En líneas generales, esa división política se corresponde con la pertenencia a una de las dos principales ramas del Islam, chíitas, mayoritarios en los estados más independientes o sunitas, mayoritarios en los estados más integrados en el Sistema imperialista de dominación global.

El Imperio quiere liquidar cualquier atisbo de soberanía nacional en Oriente Próximo y Asia Menor.

La invasión de Irak, la invasión de Libia y el impulso al levantamiento contra el Régimen Sirio, en el que según las informaciones conocidas, el conflicto se está saldando, hasta ahora, a favor del Estado Sirio encabezado por Bashar al-Asad, son algunos ejemplos de esa política guerrerista.

Partiendo precisamente de que el bando apoyado por los estados occidentales, está perdiendo la guerra, que ellos mismos provocaron en Siria, es donde encontramos la explicación a las reales motivaciones que condicionan el porqué de la inminente intervención militar yanki-británica, con el apoyo de Francia, Australia, Jordania, Arabia Saudí, Qatar....

Las razones humanitarias para la intervención son una pura falacia, como lo fueron en Irak, Libia, o mucho antes en Yugoeslavia. La única razón real para la intervención es la de la intentar cambiar el curso de la guerra mediante la destrucción de la estructura de defensa del Estado Sirio.

Se ha publicado que los objetivos sobre los que actuarán los bombarderos de los ejércitos yanqui-británicos o los navíos de la flota conjunta de esos dos Estados, que ya están en el Mediterráneo oriental, son los prefijados por las fuerzas rebeldes y los comandos de inteligencia vinculados a la OTAN, que están operando sobre el terreno, desde hace más de un año.

Ése es el auténtico objetivo. Dicen que será un ataque corto de dos o tres días, pero es evidente que si con esa intervención no consiguen el objetivo de cambiar el curso de la guerra en Siria, habrá nuevas intervenciones cada vez más intensas y extensas.

No hay ninguna prueba documentada, hasta ahora, de que el Régimen Sirio haya utilizado armas químicas contra su población, por el contrario todo apunta a que fueron las “tropas rebeldes” las que hicieron uso de esas armas prohibidas por el Derecho Internacional, pero en cualquier caso hay una comisión de la ONU inspeccionando sobre el terreno. ¿Por qué no se espera a qué se emita el informe de esa comisión? Simplemente porque no tienen tiempo, los avances del ejército sirio sobre los mercenarios apoyados por occidente parece que se había intensificado en las últimas semanas. Necesitan ya una intervención militar suficientemente brutal para que se rompa la actual evolución del conflicto.

El imperialismo occidental necesita la guerra como una vía a través de la cual empujar la salida de la crisis económica salvaje por la que atraviesa y necesitan también a través de la guerra remodelar el escenario internacional para recuperar y consolidar su hegemonía. Ayer fue Irak y Libia, hoy es Siria, mañana será Irán; y si todo sale según sus planes, después irá China y Latino América.

Ellos no tienen ninguna sensibilidad humanitaria, son el crimen organizado a nivel mundial. Ellos son quienes planifican y provocan las guerras porque es el medio en el que mejor se mueven y el que les da más beneficios. También es el frente – el militar- en el que mantienen aún una clara hegemonía, o al menos eso es lo que se creen. En los próximos días y semanas lo comprobaremos.

La intervención militar en Siria se producirá claramente al margen y en contra del Derecho Internacional y tendrá otro beneficiario colateral, Al Qaeda, un juguete peligroso vinculado cuando las circunstancias lo exigen al imperialismo occidental.

La lucha por la paz y contra la guerra es una necesidad para el movimiento popular.

La lucha por la paz y contra la guerra es la única apuesta humanitaria real.

Nosotros y nosotras desde luego estamos por ella.

Luis Ocampo (Iz.Ca.) | Publicado en Pueblo Comunero | Para AraInfo

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