Amigos de la Tierra Aragón (AdTA) alegó en su día contra el proyecto inicial de perforación de la sima y por no someterse a evaluación ambiental a pesar de ser un espacio Red Natura “sugiriendo una serie de medidas de conservación de la sima y, por supuesto, cualquier tipo de infraestructura dada la vulnerabilidad ecológica y geológica del enclave, pero INAGA ha desoído las propuestas y da el visto bueno al proyecto con un mero informe, con lo que INAGA continúa en su línea de arbitrariedades y escasa credibilidad”. La asociación manifiesta que desconoce “el actual proyecto modificado” a pesar de que se personó en el expediente como parte interesada.
El entorno de la sima ya está sometido a una intensa presión humana que provoca su degradación y, con la infraestructura que se pretende, aún se facilitaría más el acceso de personas y vehículos. “De hecho la idea inicial de los promotores era multiplicar muy mucho el número de visitantes”, señalan desde AdTA. Por otra parte, indican que “los actuales gestores del espacio ya han desnaturalizado el entorno llenándolo de cables, hierros y paneles. A pesar de las reiteradas noticias de cómo en Aragón la masificación turística en pozas, playas fluviales y árboles singulares, incluso espacios protegidos, destruye los propios elementos de atracción y su entorno, y se habla de restringir accesos, aquí se sigue pensando en masificar la sima de San Pedro”.
La asociación recuerda que recientemente se ha aprobado la ley de restauración de la naturaleza y en la comarca “existen innumerables vertederos, canteras y taludes mineros a restaurar donde invertir el dinero en vez de degradar y destruir un enclave natural único e irrepetible”.
La sima está declarado Lugar de Interés Geológico, integrada en el Parque Cultural del río Martín y enclavada en Red Natura 2000 por ser una zona de especial conservación (ZEC) por albergar hábitats de interés comunitario y ser zona de especial protección para las aves (ZEPA). Ampara importantes colonias de murciélagos y aves rupícolas, los cuales verían comprometida su vida con las obras de construcción y luego con la presencia permanente de la infraestructura más el impacto del personal visitante. Al ser un enclave puntual y reducido cualquier impacto en un elemento repercute en el conjunto. Las especies que lo habitan carecen de alternativa en caso de molestias y alteración del medio físico y para Amigos de la Tierra “esto no se ha considerado por el INAGA”.

Resaltan que la sima “es un enclave geológicamente inestable por su naturaleza, sometido a desprendimientos y consideran un despropósito que se siga con el proyecto cuando el informe geológico dice que ‘el talud presenta (...) mecanismos de rotura estructural (planar, cuñas, vuelco) que comprometen su estabilidad a medio y largo plazo, por lo que se ha recomendado establecer una distancia de resguardo de la cimentación al borde del talud de al menos 5 metros’, tal y como han reflejado los medios de comunicación”.
Finalmente, Amigos de la Tierra Aragón anuncia que está estudiando “cómo enfocar la campaña de defensa de la sima para que se reconsidere y abandone la idea de arruinar la sima de San Pedro y se invierta el millón de euros en restaurar la naturaleza y crear una buena escuela de profesionales especialistas en restauración del territorio”.

