Olvidémonos de los derechos humanos por una semana

Esta semana se celebran en Zaragoza unas jornadas, en principio, culturales sobre la tradición judía medieval en Aragón y la cultura israelí actual. Uno de los objetivos de esta actividad, en la que colaboran la Diputación Provincial de Zaragoza, la Universidad San Jorge y el Gobierno de Aragón entre otros, es promover el intercambio cultural y turístico (y en consecuencia, económico) entre nuestra provincia y el estado de Israel, un Estado que día tras día viola los derechos humanos del pueblo Palestino con el beneplácito de la comunidad internacional. Israel ha invadido una tierra que no era suya, apropiándose indebidamente …

Esta semana se celebran en Zaragoza unas jornadas, en principio, culturales sobre la tradición judía medieval en Aragón y la cultura israelí actual. Uno de los objetivos de esta actividad, en la que colaboran la Diputación Provincial de Zaragoza, la Universidad San Jorge y el Gobierno de Aragón entre otros, es promover el intercambio cultural y turístico (y en consecuencia, económico) entre nuestra provincia y el estado de Israel, un Estado que día tras día viola los derechos humanos del pueblo Palestino con el beneplácito de la comunidad internacional. Israel ha invadido una tierra que no era suya, apropiándose indebidamente de los campos, de las casas, de la vida y el futuro de millones de palestinos.

Cientos de casas son derribadas cada año para la creación de nuevos asentamientos de colonos judíos, han usurpado todos los recursos hídricos, se sirven de los checkpoints para controlar los desplazamientos diarios que los palestinos realizan por asuntos laborales o familiares en su propio territorio, permitiéndoles el paso cuando a los soldados les viene en gana. Siguen con la construcción del muro de la vergüenza, aquel que ha separado a familias enteras, que ha arrebatado los campos de olivos, fuente de vida de muchas familias y que continúa transformando barrios palestinos en aislados guetos superpoblados.

Escudándose en su propia seguridad, asesinan sin escrúpulos a niños, ancianos, cooperantes internacionales y a todo aquel que lucha por hacer justicia. La tortura y la intimidación están a la orden del día; las cárceles se encuentran saturadas de personas que no tuvieron un juicio justo; los barcos solidarios son atacados simplemente por llevar alimentos, medicinas o material escolar a la zona más superpoblada del planeta (Gaza).

Por no hablar de los turistas, muchos de ellos acosados con preguntas indiscretas a la entrada y salida del país, a menudo obligados a desnudarse en los controles del aeropuerto, donde te vacían las maletas por completo y te interrogan severamente si el contenido no es de su agrado, haciéndoles sentir como auténticos terroristas sin motivo alguno.

Israel es un estado genocida y por ello me parece indignante que se le dé cabida a cualquier proyecto en el que participe este engendro creado en 1948.

Julia Cortés Artigas | Para AraInfo

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