Nuevo éxito nabatero en la Galliguera

La gran afluencia de público ha demostrado la consolidación de este referente turístico en A Plana d'Uesca dejando imágenes emocionantes en la salida, en el Puente de Morillo de Galligo, en la llegada en el puente Santolaria y en las playas y puentes de todo el recorrido

gállego
El descenso de nabatas en una imagen de archivo. Foto: John Wiles.

La edición de 2019 se recordará la gran cantidad de caudal que llevaba el río Gállego lo que ha requerido mucha habilidad y pericia por parte de los 16 nabateros y nabateras de Riglos, Ayerbe, Artieda, Sobrarbe, Biscarrués, Morillo y Echo en las nabatas de dos y tres trampos.

El emocionante descenso ha demostrado la consolidación de este referente turístico en la Comarca de A Plana d’Uesca, que ha contado de nuevo con mucho público tanto en la salida, como en el Puente de Morillo de Galligo como en la llegada en el puente Santolaria. En los pasos de los puentes y en la llegada los coches han llenado toda la carretera y las playas aledañas para ver pasar las nabatas.

La climatología pese a la amenaza de lluvia fue favorable, una mañana fría que no impidió la presencia de numeroso público que con su presencia y sus aplausos apoyaba el trabajo de los nabateros durante todo el recorrido en las duras condiciones que deparaba el Galligo.

Antes de la salida, el numeroso público pudo conocer la historia nabatera del río Galligo, documentada desde la edad media, acercándose al trabajo realizado con los berdugos, barreros, remeras, acopladeras y trampos.

La nabata de tres trampos fue la primera en tomar la salida, poco más tarde de las once de la mañana. Diez minutos después lo ha hacía la de dos trampos.

Ambas nabatas protagonizaban salidas muy rápidas, con una buena toma de corriente que ponía a prueba la habilidad y el equilibrio de los nabateros. Una pericia que volvían a demostrar en los dos pasos más complicados. El paso bajo del puente de Morillo se ha realizado con solvencia pese a la gran aceleración al concentrarse la corriente por un canal estrecho de agua que se forma entre la cimentación del puente. El segundo paso conocido como "la lavadora" complicado por el trazado del río con curvas y bloques de piedra caídos también era sorteado con destreza y rapidez.

Foto: John Wiles.

La espera en el puente de Hierro y la salida estuvieron amenizadas musicalmente por el grupo os Gaiters d´a Tierra Plana que ha entretenido la espera.

A la llegada a la playa los familiares y amistades abrazaban efusivamente a los nabateros y tanto vecinos de la zona como público pudo fotografiarse y felicitar en persona a los y las tripulantes por el buen descenso realizado.

Para finalizar, una comida de casi doscientas personas en Biscarrués ponía el broche de oro a estos intensos días de trabajo nabatero en la Galliguera.

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