No hay que olvidar

Acabo de hablar con un amigo sobre el momento que nos toca vivir, me comentaba que la adaptación a la manera de comunicarnos y relacionarnos hace surgir los diferentes yos de las personas, me enumera unos cuantos: el compasivo, el ansioso, el alegre, el frustrado, el furioso, el irascible, el calmado, el controlador, el combativo, el cariñoso... Decía que gente habla de sus reuniones telemáticas, de las "otras" reuniones que hace a escondidas para preparar golpes de efecto en esas primeras citas, creyéndose lobos sagaces intentando sorprender y convertir a los otros implicados en convidados de piedra o en transparentes, …

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Acabo de hablar con un amigo sobre el momento que nos toca vivir, me comentaba que la adaptación a la manera de comunicarnos y relacionarnos hace surgir los diferentes yos de las personas, me enumera unos cuantos: el compasivo, el ansioso, el alegre, el frustrado, el furioso, el irascible, el calmado, el controlador, el combativo, el cariñoso...

Decía que gente habla de sus reuniones telemáticas, de las "otras" reuniones que hace a escondidas para preparar golpes de efecto en esas primeras citas, creyéndose lobos sagaces intentando sorprender y convertir a los otros implicados en convidados de piedra o en transparentes, esas reuniones en que intentan hacer creer a todo el mundo igual, mercantilizando las responsabilidades buscando la máxima eficacia de la plusvalía, desde una pantalla se organiza la economía de la gente (tiempo, dedicación, efectividad, dinero...) Pero parece ser que no se dan cuenta, el estrés de la siguiente reunión, salen de una reunión y pasan a otra, el devenir horario mecaniza sus respuestas y propuestas, el mundo de las reuniones, los mandos de la plusvalía de los efectivos humanos, casi, si no fuera por el confinamiento, han entrado en el mundo perfecto para sus proyectos, nadie se da cuenta me repite, pero prácticamente están saltándose dos siglos marcha atrás.

Por otro lado ve que las relaciones sociales ya no lo son, las llamadas muchas veces se producen por aburrimiento para ocupar la soledad, la familia ha pasado de ser lo próximo a ser lo vigilado, "cuidado donde vas", "con quien estas", no vayas a "contagiar" a los más mayores no los molestes déjalos tranquilos "solos", además se ha normalizado en todos los aspectos sociales "el toque de queda", hasta las manifestaciones tienen hora de acabar por imperativo paternogubernamental, solo puede quejarse de tal a tal otra como si molestaras con la música alta a los vecinos, no voy al médico ni que me aten tengo literalmente miedo.

Me comenta mi amigo que sus yos y sus egos muchas veces se reúnen, en vez de hacerlo telemáticamente como mandan los cánones actuales colectivos, se reúnen por la noche, en asamblea, allí se gritan discuten se reafirman, se controlan unos a otros los egos y los yos, siempre hay una parte que intenta evitar el sufrimiento que construye, pero a la vez hay otra que intenta lo que otros tildarían perpetrar cambios sustanciales en su entorno, mientras otra confiesa que encocorar provoca el discernir...

MI querido amigo tiene un diagnóstico social de personita problemática e insidiosa, tal vez porque sus verdades molestan, no entran dentro del debate actual...no interesan siquiera, la "verdad" anda por otros derroteros, tal vez, le comento, tu soberbia choca con la soberbia o la codicia de otros, tal vez no son tiempos de estas cosas que están prohibidas...por ciertos círculos y movimientos sociales. Me gustaría decir que la conversación ha finalizado cuando él se ha marchado, después de un apretón de manos o un abrazo o de un beso y más tranquilo caminando hacia la calle donde le indique el yo que le surja que desee en ese momento, pero no! Nos hemos despedido "colgando" o interrumpido la llamada, vaya, escribo estas palabras para intentar que no caiga en el olvido, a lo "mejor" tal vez tan solo me ha llamado porque estaba tedioso.

Es complicado actualmente encontrar concordancias y que fácil es que ocurran interferencias que nos conduzcan a esos involuntarios y cotidianos olvidos estimulados por la "fatiga" del aburrimiento de estos días.

Como dice Tino otro amigo: "las concordancias hay que ensayarlas, con voluntad y trabajo, con tiempo. Hay que pretenderlas, desearlas y merecerlas."

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