Ningún ministro católico evitará que viva como la mujer libre, madura y con derechos que soy

“No, que no te lo permite la justicia,…, ni te di yo parte en ello”, Antígona. No, señores del PP y la Conferencia Episcopal, mi coeficiente intelectual no es menor al suyo. No, señor Gallardón y acólitos que le rodean, mi formación intelectual, emocional, vital, no es inferior a la de ustedes. No necesito que velen por mi, ni se sientan en la obligación de completar mi falta o ausencia de criterio propio. Sí, claro les extraña, les molesta. Supongo que les sorprende, y es que claro, me olvide mencionarlo, se da la peculiar circunstancia de que soy mujer. Como …

El acto comenzará a las 20.00 horas.

aborto derecho no delito chorche tricasNo, que no te lo permite la justicia,…, ni te di yo parte en ello”, Antígona.

No, señores del PP y la Conferencia Episcopal, mi coeficiente intelectual no es menor al suyo. No, señor Gallardón y acólitos que le rodean, mi formación intelectual, emocional, vital, no es inferior a la de ustedes. No necesito que velen por mi, ni se sientan en la obligación de completar mi falta o ausencia de criterio propio. Sí, claro les extraña, les molesta. Supongo que les sorprende, y es que claro, me olvide mencionarlo, se da la peculiar circunstancia de que soy mujer.

Como mujer llevo siglos luchando, navego contracorriente, no hace mucho pude votar, no hace mucho mi marido dejó de autorizar cada firma contractual que yo estampaba en un documento, estampar su rúbrica en cada cuenta corriente en la que los sagrados bancos dejaron figurar mi femenino nombre. Solo hace treinta años pude elegir como el resto de las mujeres europeas en plazos legalmente establecidos si interrumpía o no mi embarazo, si traía a un ser con graves deformidades a este mundo o no. Solo hace treinta años el Estado al que todos los días pago y sostengo con mis impuestos respetaba mi libertad de concebir en una ley acorde a otras existentes en la “Europa ejemplar, modelo de mercado”.

En 1985 con la ley de “supuestos” las mujeres quisimos ver el comienzo de un cambio, se quedó escasa pero eran tiempos de comienzos, insatisfechas nos quedamos esperando a que nuestro manido “Estado de derecho” madurará a un ritmo que no era el que habíamos elegido nosotras. En el 2010, nace la denominada “ley de plazos” y curiosamente, este “país sin dios” ve bajar las estadísticas de abortos. Y es que nuevamente se olvida el legislador que la leyes son fotos fijas sobre papel y la sociedad respira el oxígeno que le dejan. Es tiempo de crisis y las cuestiones demográficas, pero también las circunstancias económicas y sociales del estado, juegan un papel clave en la evolución de las interrupciones voluntarias del embarazo (en 2009 descendieron y en 2011 aumentaron algo más del 4%).

Más que los modelos legales, según las expertas, se explica el descenso de 2012 a través de varios factores: la disminución de la población extranjera -un grupo en el que se registra un número de abortos superior a su peso demográfico-, la financiación pública de métodos anticonceptivos de última generación, la píldora del día siguiente, así como la paulatina normalización de esta prestación sanitaria. ¿Qué pensaban ustedes, que como enajenadas todas las mujeres íbamos a abortar desaforadamente? ¿Es que creían que locas de furor nos íbamos a lanzar a las clínicas para hacer uso de un derecho que nadie mejor que las mujeres sabemos reflexionar?  No señores no,  una mujer no aborta por gusto ni caprichosamente, pero que equivocados están desde sus corbatas. Les he dicho que su criterio no puede sustituir el mío.

Por supuesto ahora no habrá estadísticas. Quien va a contar los vuelos al resto de Europa que como desde el siglo pasado  la clase burguesa en silencio y desde el poder económico realizará para que desde la seguridad sanitaria y condiciones médicas de las que se nos priva hagan uso del derecho del que se nos hurta a nosotras,  a las mujeres de clase media, más baja que media gracias a su política económica. Y no, no importará porque volveremos a ver como mueren mujeres desangradas, en cuartos soeces y clandestinos, o como adquieren enfermedades irreversibles por las condiciones de higiene de los abortos ilegales pero eso tampoco saldrá en las estadísticas. Volveremos a escondernos para actuar al margen de la ley para poner en riesgo nuestra existencia y tirar por la borda nuestra dignidad.

¿Y pueden señores decirme por qué? Ustedes poseedores de la verdad que purifica y nos lleva al reino de los cielos, ¿nos dejarán mientras sufrir en la podredumbre de los sótanos?  No, no necesito sus cielos futuros, ni sus comuniones, necesito ser mujer, ser mujer libre, madura y con derechos. Los que mis abuelas, mi madre y yo misma nos hemos ganado a pulso, ellas sirviendo, aprendiendo a leer, o dejándonos los ojos e interminables horas de estudio y trabajo para que nuestras hijas en un túnel diabólico del tiempo, nazcan en el siglo XIX.

Isabel N. Giménez Uliaque, abogada aragonesa | Para AraInfo

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