Ni 'lambanes' ni 'conselleres'. Aragón no es Cataluña ni arma arrojadiza contra nadie

Ya estamos hartos de ser pieza de disputa entre Cataluña y España, dejadnos ya tranquilos

Hace unos días, el Conseller de Justícia de la Generalitat, Germà Gordó, hizo unas inapropiadas declaraciones en las que incluía dentro del marco nacional catalán a los territorios de habla catalana del Aragón oriental, ofreciendo a su población la nacionalidad en el futuro Estado catalán independiente. Seguidamente, el Presidente de Aragón, Javier Lambán, respondió con una carta en la que mostraba el malestar de los aragoneses ante este hecho, que consideramos "una falta de respeto" y añadía que en Aragón "nos sentimos exclusivamente españoles y aragoneses".

Como si no tuviéramos suficiente con el problema del anticatalanismo en Aragón, parece que algunos cargos de la Generalitat están interesados en echar más leña al fuego para que el enfado con nuestra comunidad vecina siga creciendo. No, señor Gordó, Aragón no es Cataluña, ni ninguna comarca de nuestro país forma parte de los Países Catalanes. Y esto se lo puede decir el que se sienta en el Pignatelli o se lo puede decir cualquier aragonés, hable la lengua que hable.

Es cierto que desde Madrid siempre que se puede se agita el avispero del odio contra Cataluña, en ocasiones de manera tan absurda que resulta ridículo con tal de atacar a un pueblo hermano como el catalán. También es cierto que muchos políticos, medios y ciudadanos aragoneses se prestan a esos aspavientos centralistas, de un modo que no hace sino perjudicar a nuestra propia tierra. Pero es que en cuanto a agitar avisperos desde Barcelona no se quedan cortos.

En el Aragón oriental no hay ningún problema identitario, tal y como muchos parecen pretender en Barcelona y en Madrid. La gente sabe perfectamente que su identidad es la aragonesa e independientemente de la cuestión lingüística, los intentos por incluir una parte de Aragón dentro del proyecto nacional catalán no hace sino crear molestias y enojos que serían fácilmente evitables. La gente de Aragón es aragonesa, fin del asunto. Y si nuestros amigos catalanes no quieren dar argumentos ni gasolina a los que desde España siempre están dispuestos a encender un incendio, dejen de molestar o simplemente cambien de estrategia.

Y es que en Aragón y, sobre todo, en lo que rodea a los ámbitos económicos y de poder de Zaragoza, hay mucho listo interesado en correr cortinas de humo. Entre el ridículo españolismo de un PP que suelta el bulo del "quieren imponernos el catalán" y el oportunismo de un PSOE que ve negocio a la primera de cambio, la cuestión territorial parece más importante de lo que realmente es. Lambán sabe que con esto puede ser el tan ansiado "presidente de todos los aragoneses" porque es muy sencillo reprochar la ineptitud del conceller Gordó, siendo que todo el mundo va a estar de acuerdo en eso.

Pero hay un problema, Lambán no es tan inocente como quiere aparentar. Su adscripción política y sus lealtades están más con su partido y su estrategia estatal que con los verdaderos intereses del pueblo aragonés. En nombre de nuestra tierra dice defender nuestra dignidad ante lo que es –y aquí no le falta razón– una falta de respeto y una ofensa a todos y todas las aragonesas. Pero la verdad es que está más interesado en atacar y desgastar políticamente al gobierno de Mas que en defender nuestra integridad. Esa es la estrategia central del PSOE que nuestro presidente sigue a pies juntillas y solo usa Aragón coyunturalmente para eso.

Ya está bien de indignidad, señor Lambán, deje de usar la integridad de nuestra tierra para sus intereses políticos particulares. Deje de servirse de las excusa que le dan los catalanes para ganar puntos en Ferraz. En Aragón necesitamos políticos dignos que se interesen por nuestras necesidades reales y no políticos que desvían la atención de lo importante y que usan nuestro nombre y representación como arma arrojadiza de Madrid contra Barcelona. Los y las aragonesas no podemos resignarnos a ser eso.

Por eso, ni 'lambanes' ni 'conselleres'. A esta tierra se la respeta, por un lado y por el otro. Ya estamos hartos de ser pieza de disputa entre Cataluña y España, dejadnos ya tranquilos. Y si alguien en el Pignatelli o en la Aljafería está preocupado porque Cataluña quiera anexionarse una parte de Aragón (cosa que nunca va a ocurrir), ya sabe lo que tiene hacer: preocuparse por el territorio, mejorar servicios e infraestructuras en las comarcas orientales. Si tanto se preocuparan los del PP, los del PAR o los del PSOE (los mismo me da que me da lo mismo) por la integridad de Aragón, más harían para evitar que los y las aragonesas tuvieran que cruzar la frontera para conseguir cualquier servicio básico. Dedíquese a lo importante, señor Lambán, y tendrá credibilidad. Mientras tanto solo palabrería.

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