Ni casta ni caspa, la España Vaciada dice “Basta”

Hace bien pocos años tan sólo una letra podría diferenciar una forma de entender la sociedad, bastaba decir “casTa” y entendíamos que quien lo decía se refería a otra parte de la sociedad que supondría ser la élite económica, financiera, social y política por otra parte, bastaba decir “casPa” y hablaríamos en sentido contrario. Quiero pensar, mejor dicho; necesito pensar que ambas expresiones han pasado a mejor vida y me quedo con lo que la España Vaciada dice ahora, bien alto y claro: BASTA, de maniatados discursos de palabras manidas e inanes, repletos de amenazas y provocaciones mutuas. Se dijo …

razonalismo

Hace bien pocos años tan sólo una letra podría diferenciar una forma de entender la sociedad, bastaba decir “casTa” y entendíamos que quien lo decía se refería a otra parte de la sociedad que supondría ser la élite económica, financiera, social y política por otra parte, bastaba decir “casPa” y hablaríamos en sentido contrario.

Quiero pensar, mejor dicho; necesito pensar que ambas expresiones han pasado a mejor vida y me quedo con lo que la España Vaciada dice ahora, bien alto y claro: BASTA, de maniatados discursos de palabras manidas e inanes, repletos de amenazas y provocaciones mutuas.

Se dijo BASTA en la multitudinaria manifestación de marzo de 2019, la puesta de largo de este movimiento que representa a esta vasta parte de España. Se dijo BASTA tañendo campanas que, al parecer, desatascaron los oídos tapados durante tantos años de los leones del Congreso. Esto se repitió tanto en la reunión de Priego como en el mismo Congreso, con la presentación por parte de la coordinadora de España Vaciada de un centenar de ideas y propuestas de acción conjunta.

Empieza a escucharse el clamor de una España olvidada durante décadas y despojada de derechos fundamentales en Sanidad, Educación, Infraestructuras y, sobre todo, en oportunidades e igualdad de condiciones para poder competir con una sociedad urbana que fagocita al país. Se oye porque hay una representación, un diputado y dos senadores de Teruel Existe que hacen oír esta necesidad que no puede ni debe parar.

Se habla desde la transversalidad y el respeto, sin infantiles aspavientos. Buscando que intereses y necesidades comunes deben ser integradas en una interacción conjunta que aúne esfuerzos y soluciones comunes a un territorio inmenso de esta vieja piel de toro, que integre representantes en los órganos de gobierno y ensamble sensibilidades básicas de determinadas provincias que comúnmente sufren estas desavenencias.

Se dice ahora BASTA al absurdo derroche de talento oculto en esta España Vaciada que asume su momento vital de optar a una representación en las estructuras de poder, local, autonómico y nacional. Basta de depender de elementos periféricos que tratan de seguir ganando sus pingües beneficios históricos en cuanto a transferencias, fiscalidad, infraestructuras, inversiones… Se dice Basta a la diferencial de aplicaciones presupuestarias habidas y futuras que sigan, o puedan seguir incrementando la brecha de estructuras, la brecha de oportunidades.

Se dice BASTA y se exige que los fondos procedentes de Europa (“Next generation” les llaman) sean una verdadera lluvia de dinero, en el entorno de 140.000 millones de euros hasta 2026. De éstos, la mitad, 70.000 millones, serán aplicados desde ahora a 2023, según el Plan de Recuperación, Transparencia y Resiliencia presentado por el Gobierno. Este aporte debe implementarse y cristalizar en otra lluvia similar de igualdad de oportunidades con criterio de Equidad , que es el concepto constitucional que tenemos que asumir y respetar al respecto. Dentro de este concepto, en mi opinión, se debería asumir el ajuste del concepto de “Población ajustada ó unidad necesaria” dada la diferente ponderación de sus componentes. Esto admite otro debate dado que entroncamos con los Fondos de Convergencia y Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales. Conceptos recogidos por nuestra Carta Magna.

Es primordial que el dinero europeo se aplique donde sea óptimo hacerlo, entre otras, en la financiación, modernización y externalización de las pequeñas y medianas empresas, verdadero motor económico en nuestro país, determinante para crear los 800.000 puestos de trabajo y crecer a una media del 2% sobre PIB que son dos de los objetivos pretendidos y perseguidos por el Gobierno.

No nos confundamos, no es exactamente lo mismo “igualdad” que “equidad”.

Se exige un aporte de inversiones en el ya aprobado Corredor Cantábrico-Mediterráneo que una norte con este sin la sempiterna dependencia de la capital del reino. Se clama por una infraestructura de autopistas que mejoren y vertebren el transporte y la seguridad vial en esta parte del España.

Creo que el mayor reclamo es por establecimiento de una organización, una implementación sanitaria de calidad semejante al resto del Estado, con la presencia de especialidades médicas básicas para la ciudadanía, con capacidad hospitalaria digna y eficaz. En la ciudad de Teruel, al igual que en otras similares hay, hoy en día, una carencia en servicios sanitarios que en otras ciudades medias darían escalofríos, ni qué decir tiene en la gran ciudad.

A destacar el objetivo prioritario y básico denominado 100/30/30 esto es: acceso a 100 megabites que permitan una razonable oportunidad de teletrabajo y comunicación digital, estar a 30 minutos de acceso a servicios sanitarios, educativos, de atención a la dependencia o seguridad ciudadana y estar a 30 Km de una vía de alta capacidad.

Otro déficit espectacular, y no menos importante consiste en la carencia de oportunidades profesionales para una juventud que incluso se forma en las propias ciudades pequeñas y que al final de este periodo académico, tienen que irse fuera de su entorno a trabajar en aquello que tanto esfuerzo tanto formativo como económico ha costado. El universitario/a ha hecho su máster postgrado incluso en el extranjero, los estudiantes de formación profesional lo mismo… pero las oportunidades de futuro no están en sus ciudades o pueblos, deben afrontar el mismo dilema que las generaciones anteriores: eclosionar profesionalmente fuera de sus comarcas natales, sin capacidad, o con poca probabilidad de retorno a su tierra. Esto dificulta en modo sumo el arraigo de la población, verdadera clave para mejorar el secular problema de la despoblación. Históricamente se hace el esfuerzo socio económico de inversión, ya sea pública o privada, en la formación de generaciones que, al final, no revierte enteramente en la creación de riqueza de esta parte del país.

Que hoy día siga pasando esto creo que es bochornoso, obsceno diría yo. Pero será imperdonable que no sepamos, queramos o entendamos que debemos remitir esta eterna tendencia, maldita tendencia.

Estamos en el momento de poder hacerlo, desde dentro de los poderes de gobierno, con la ayuda económica que, por esta vez, y sólo por esta vez, la Unión Europea nos concede.

Animo a que la inteligencia común se imponga a miopes intereses y/o ruines dimensiones partidistas y nos permita pensar y compartir una mentalidad estadista a largo plazo y no un torpe criterio cortoplacista. Juntos y sin reblar, podremos.

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