Natalia Lafourcade y Michael Kiwanuka "hacen magia" en Pirineos Sur

El concierto de este sábado de la compositora mexicana Natalia Lafourcade ha sido una ceremonia musical e íntima que enamoró a los miles de fans que acudieron a su llamada, la artista compartió protagonismo con el brasileño Toquinho. Kiwanuka era una de las figuras más esperadas de la XXXII edición del festival y ha entregado un concierto bello y espectacular, con el que ha repasado muchas de sus canciones más emblemáticas en la noche del viernes. El artista de Gran Bretaña fue precedido del arrollador directo de La Perra Blanco.

Natalia Lafourcade en el escenario de Lanuza | Foto: Jaime Oriz

El anfiteatro de Lanuza se ha convertido por una noche en un refugio sentimental de Natalia Lafourcade en el que todo el público tenía cobijo. La artista mexicana ha ofrecido un concierto más próximo a una ceremonia musical, en el que la protagonista absoluta ha sido ella. Ni siquiera la lluvia, que ha introducido su concierto, le ha hecho sombra. Sola, a la guitarra, ha encandilado a miles de personas que se han dejado seducir con sus cantos a la vida, a la música y al amor. No menos especial ha resultado la actuación de Toquinho, que ha hecho un repaso a sus grandes temas firmados en los últimos 50 años.

Natalia Lafourcade, un claro referente internacional en la defensa de los derechos humanos y la música como instrumento de paz, ha recibido al final recital el Premio Pirineos Sur a la Diversidad Cultural 2025 a manos de Carlos Sampériz, diputado de cultura de la Diputación Provincial de Huesca, y la directora del festival, Amalia Ortiz.

La liturgia comenzó con el mismo tema que abre y da nombre a su último trabajo: “Cancionera”. Y acto seguido entonó algunas de las mejores composiciones de su anterior álbum: “De todas las flores”, “Pajarito colibrí”, “María la curandera”... Y así, en los primeros minutos, con su infalible temario, su deliciosa empatía y sus grandes dotes de oradora, logró una comunión perfecta con los presentes.

La llegada a Pirineos Sur coincide con el recién anuncio de su maternidad y, a pesar de mantenerse sentada en la casi hora y media que duró su recital, la artista se mostraba pletórica: vestida con un largo vestido azul y con la ornamentación justa y necesaria, repasó temas de carrera (“Mi tierra veracruzana”, “Tu sí sabes quererme”), con otros grandes clásicos (“La llorona”, “Cucurrucucú Paloma”).

Y casi sin que el público se diera cuenta, la celebración llegaba a su final. Fue una experiencia intensa pero cálida. Cerró con las magníficas “Derecho de nacimiento” y “La raíz”. Con la misma discreción y cariño se despidió de Lanuza. Todo quedó en familia.

Toquinho convertido en bálsamo

Tras la catarsis de sentimientos del recital de Lafourcade, el concierto de Toquinho también sirvió como un bálsamo para los espectadores. Su dominio en la bossa nova y la calidez de muchas de sus canciones, que han acompañado a varias generaciones, fue un final de jornada inmejorable.
En la actual gira va acompañado de la fantástica cantante Camilla Faustino y juntos hicieron un repaso a toda una carrera y a la bossa en general, rescatando algunos temas fundamentales para el género. Toquinho, sentado y a la guitarra, se ha mostrado sereno y seguro, casi como el faro que aún guía a las nuevas generaciones en la música brasileña. Le acompañaba tan solo sección rítmica: bajo y batería. De esos curtidos en cientos de conciertos. Sonaron “Samba de Orly”, “Samba pra Vinicius”, “Vocé abusou” y “Aquarela”, casi al final, como casi un abrazo para un público de Pirineos Sur que resistió a la lluvia para vivir una jornada muy especial.

Un momento de la actuación de Toquinho | Foto: Jaime Oriz

Michael Kiwanuk y La Perra Blanco

Huesca, 11 de julio de 2025. Michael Kiwanuka se ha estrenado esta noche en Lanuza y ha entregado el que será, casi seguro, uno de los recitales más hermosos y especiales de esta edición de Pirineos Sur. El artista, acompañado por una impecable banda, ha deslumbrado con muchas de las canciones que han convertido a "Love & Hate" (2016) y "Kiwanuka" (2019) en clásicos modernos. Y antes de este caudal de sentimientos, sobre el pantano han atronado La Perra Blanco, que ha firmado un eléctrico show en el que las guitarras y el rock de los 50 han sido los protagonistas.

"Love & Hate" resultó un disco revulsivo para la carrera de Kiwanuka y la escena funk y soul. Su excelsa producción y la delicadeza de su voz marcaron un punto y aparte en el género, por lo que no resulta extraño que buena parte de su repertorio se centrase en él. Pero para abrir el show apostó por la delicada pieza "Piano joint (This kind of love)", de su álbum homónimo. Las luces del escenario y de decenas de móviles se encendieron para recibir "One more night", con una puesta en escena sobria, efectiva y acogedora. Y algo de eso tenía su sonido: base rítmica de terciopelo, coro en formato trío con voces celestiales y la propia presencia del músico inglés, imponente pero cercana.

Michael Kiwanuka en su actuación del viernes | Foto: Lorenzo Charlez

Con "You ain't the problem" y "Rollin" ha sacado a relucir esa pasión por los sonidos de los 70; y con "Black man in a white world" se acerca muy acertadamente a sonidos de producción más moderna y una cadencia rítmica irresistible. Catártica. La primera parada a su último disco, "Small changes", llegó con "Floating parade", con la que demuestra que mantiene intacta su capacidad de crear canciones cargadas de belleza. "Home again" (solo con su guitarra y dos violines), "Rebel soul" y "One only" han resultado los momentos más íntimos e introspectivos del recital, apoyados con unos acertados juegos visuales.

Las muy esperadas "Cold little heart" y "Love & Hate" sonaron seguidas ya en el final del concierto, para regocijo del público, que las recibió con los brazos en alto. Kiwanuka se despidió. Sin grandes alardes, discreto y con elegancia. Como el soberbio concierto que ha regalado.

Alba Blanco es pura actitud rock and roll. Es algo que posee solo alguien que ha mamado de los grandes desde muy joven, como es su caso. Con tan solo dos álbumes, la gaditana se ha convertido en uno de los referentes indiscutibles del rockabilly actual y en un valor seguro sobre un escenario, como ha demostrado esta jornada en Pirineos Sur. La presencia de La Perra Blanco y su banda es arrolladora y han rubricado un concierto eléctrico y vigoroso, en el que las guitarras han sido las protagonistas.

Acompañada de batería, contrabajo y saxofonista (que también se ocupaba de los teclados) ha salido al escenario con clara intención de arrollar, de aprovechar su primera actuación en Pirineos Sur. Lo ha hecho con canciones tan estupendas como "What is wrong with you" o "It's fun but it's wrong"; y con una energía contagiosa, con la que no dudo en salir a deleitar con su guitarra y el saxo entre el público. De ahí ya el concierto fue imparable hasta cerrar con una lluvia de aplausos.

Este domingo: Ara Malikian

Y el primer largo fin de semana de Pirineos Sur finaliza mañana con Ara Malikian, que convertirá las estrellas del cielo que cubren el escenario natural en su propio pentagrama, listo para demostrar su dominio del violín y su pericia para mezclar música clásica, rock y jazz. Y la siempre inquieta Maika Makovski presentará su nuevo y aplaudido trabajo en formato acústico, “Búnker Rococo”. Veinte años de carrera y ocho discos, a cada cual mejor, le han posicionado como una de las voces más importantes de la escena rock del momento

 

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