Música y resistencia se fusionan en el festival Nos Toca

22 septiembre, 2012. 08:00

Por fin llegó. Tras meses de encuentros, acuerdos, pruebas y sobre todo muchas horas de trabajo desinteresado, arrancó el festival anticapitalista Nos Toca, que recuperaba el anfiteatro del Parque Delicias como espacio para la fiesta reivindicativa. Una vez más este escenario público hormigonado se vestía con pancartas y daba cobijo a otra velada alegre y combativa, tal vez demasiado bañada en alcohol.

Objetivo cumplido. Grupos más o menos sonados, como Gen, The Dust Bowl o el Dj Finado, compartieron cartel con los de mayor renombre, Violadores del Verso y R de Rumba, en un combinado más que apetitoso. Las gradas, como era previsible vistos los reclamos musicales y políticos, llenaron su aforo con jóvenes que, litrona en mano, movían el cuello y agitaban el alma hasta la extenuación. La música lo había vuelto a conseguir, había vuelto a crear ese punto de encuentro y complicidad tan necesario para volver a sentirnos fuertes.

Pero el Nos Toca, que ha echado a andar en Zaragoza aunque espera saltar próximamente las fronteras aragonesas, fue mucho más que un mero concierto. Las diversas paradetas de los colectivos, las pancartas o una pantalla llena de mensajes que cubría la retaguardia del escenario nos recordaba que aquí se está tejiendo una importante batalla. La batalla de la dignidad y de los derechos sociales. Así nos lo recordaron también algunas profesoras de la Marea Verde o los diversos comunicados leídos desde el escenario.

Y es que la dichosa crisis, que muchos catalogamos como estafa premeditada, está sirviendo de excusa perfecta para despojarnos de derechos que costó mucho conseguir. El pueblo, ahogado económicamente y ninguneado políticamente, parece haberse quedado dormido durante demasiado tiempo. Tiempo en el que hemos llegado a olvidar las herramientas con las que nuestros antepasados se enfrentaron a sus patrones, las armas con las que señalaron a sus enemigos y cómo tejieron redes de apoyo que les hicieron creer que podían cambiar el ritmo de la historia. Y es que no, chavalada, las ocho horas o el derecho a la educación o la sanidad universal, que ahora vemos desaparecer impasiblemente, costaron sudor y lágrimas, aunque también risas y amores.

A pesar de todo, los años de acomodamiento parecen estar terminando. El despertar nos sitúa en medio de un gran conflicto social en el que nos vemos obligados a actuar. Parte de la escena musical aragonesa ya ha dado el primer paso al frente, cogiendo los guantes y se dispone a plantar cara. Así nos lo hicieron ver en el festival Nos Toca los grupos participantes, las más de 120 bandas que han firmado el manifestó anticapitalista y los muchos que, en su práctica diaria, demuestran su compromiso. Esperemos que este no sea más que el primer capítulo de una historia de luchas por las cosas que de verdad nos tocan.

[Puedes ver más fotos en el blog de Primo Romero]

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