Mujeres pedaleando: Do you support the cyclist Barbie?

Crónica de Giro y Tour femeninos. Gloria y honor para Demi Vollering y también para Annemiek Van Vleuten.

Leo crónicas, veo etapas, consulto perfiles y anotaciones varias. El hecho de elegir un título llamativo para este artículo me ha costado un mundo. Desistí de los clásicos y aburridos “crónica de Giro y Tour femeninos”, por huir de los tópicos, aunque esto no deja de ser una narración deportiva al uso. Al final tengo que escribir sobre ciclismo. Ya que tenemos en el foco mediático a la película “Barbie”, uno se plantea muchas cosas. Y la primera es que el patriarcado no va a renunciar a sus privilegios. Sin ir más lejos, la etapa reina del Tour femenino se emitió en diferido en la televisión pública, para que luciera el Ken de turno en la clásica donostiarra. Y hordas de hombres lo justificarán. Pero pasemos a escribir sobre mujeres pedaleando, Giro y Tour.

La 34 edición del Giro Donne se desarrolló entre el 30 de junio y el 9 de julio. Una carrera que comenzaría en la Toscana y finalizaría en Cerdeña, con nueve etapas en total, con las etapas de montaña concentradas en el tramo intermedio de la prueba. Un recorte importante respecto al año pasado -con un kilometraje significativamente inferior- y un aura de improvisación que no beneficia para nada en la causa del ciclismo femenino -el recorrido fue anunciado un mes antes del inicio de la carrera-. De los nueve equipos continentales invitados, siete tienen su sede en el Estado italiano. En total, 24 escuadras en liza.

Fue un Giro extraño. Para empezar, tuvo que cancelarse la jornada inicial, la crono de 4 km de Chanciano. La carrera ya estaba empezada (el mejor tiempo era para Letizia Paternoster), pero el tiempo se complicó (lluvia, granizo y carretera intransitable durante todo el recorrido). La organización decidió hacer borrón y cuenta nueva.

En el año de su retirada, Annemiek van Vleuten sigue cabalgando la historia y en este Giro empezó pronto con su tiranía absoluta. Tras la suspensión del prólogo, logró su primera victoria al día siguiente (Bagno a Ripoli-Marradi, 102 km), un recorrido corto y nervioso, con un tendido puerto de segunda en el tramo final. Suficiente para la campeona del mundo, que llegó con 45'' de ventaja sobre el resto de favoritas. El siguiente golpe de la holandesa se produjo en la 5ª etapa, la reina de este giro, con un recorrido entre Salassa y Ceres, de poco más de 100 km, ascendiendo puertos que romperían la carrera desde el principio. En el Passo del Luppo (casi 10 km al 8,6%), las más fuertes de la carrera ya se quedaron en solitario, con Van Vleuten intentando forzar aún más. Pero hubo cierto reagrupamiento, y en el último puerto atacó Antonia Niedermaier (Canyon). Se coronaba y bajada rápida hasta la meta. Van Vleuten y Longo Borghini arriesgaron en el descenso y la italiana sufrió una aparatosa caída, que la dejaba sin opciones para la general. Niedermaier aguantó bien la ventaja y consiguió una victoria de mucho prestigio, a sus 20 años va creciendo y se puede convertir en poco tiempo en una de las mejores escaladoras del pelotón.

Pero volvamos un poco hacia atrás, aparte de Annemiek hubo otras protagonistas. La 3ª etapa fue para la campeona europea Lorena Wiebes (SD Worx), en un potente sprint en la meta de Modena tras 118 km. Y al día siguiente, Elisa Longo culminó una escapada junto a la maglia rosa y Veronica Ewers (EF), en un terreno sinuoso entre Fidenza y Borgo Val di Taro (134 km), en la Emilia-Romagna.

Van Vleuten ganó los dos parciales siguientes. La 6ª etapa con inicio y final en Canelli, 102 km de media montaña por el Piamonte. Llegó destacada, con 20'' de diferencia sobre Wiebes y su compañera Lippert. En una jornada marcada por el abandono de Elisa Longo Borghini, tras su accidente del día anterior. Y la 7ª etapa, por la Liguria, con final en Alassio, en el Santuario della Guardia, tras un buen trabajo de Movistar, provocó otra triunfo en solitario de la maglia rosa. En una etapa que dejaría el podio final finiquitado, ya que Juliette Labous (DSM) y Gaia Realini (Lidl-Trek), desbancaron a Veronica Ewers (EF Education) de su posición de privilegio. Destacar a Gaia, ya 3ª en la general de La Vuelta, una escaladora que promete dar muchas emociones en las próximas temporadas.

Las dos etapas sardas no tuvieron mucho aliciente en la lucha por la general. El poderío de Van Vleuten la aupaba a su tercer Giro. En la 8ª etapa (Nuoro-Sassari, 125 km) se imponía al sprint la húngara Blanka Vas (SD Worx) sobre Chloe Dygert y Liam Lippert. Mientras que en la jornada final (Sassari-Olbia, 126 km) la victoria al sprint fue para Chiara Consonni (UAE) sobre una Marianne Vos que se va de vacío en triunfos parciales -llevaba 5 ediciones seguidas ganando una etapa como mínimo-. Van Vleuten imperial, superando las 100 victorias como profesional y con sus objetivos intactos para conseguir otro triplete de grandes vueltas, como en 2022. Al finalizar este Giro, se retiraba la excampeona del mundo Marta Bastianelli. Una ciclista todoterreno, que decidió dejar el profesionalismo en la carrera de casa. Una generación que se va retirando.

La Grande Boucle femenina llegaba tras el gran éxito de su recuperación como vuelta por etapas en 2022. Las mejores corredoras del momento -Annemiek van Vleuten, Demi Vollering, Kasia Niewiadoma o Juliette Labous- como claras aspirantes. En La Vuelta de este año ya tuvimos un buen aperitivo del duelo entre las dos mejores vueltómanas del momento. Annemiek y Demi. Por 9” ganó la de Movistar, aunque en la etapa final de Lagos de Covadonga, sufrió y mucho ante Vollering. Van Vleuten ante la historia, reeditar por segundo año consecutivo la triple corona de las grandes vueltas por etapas. Casi nada. 8 etapas, que se han disputado desde el 23 al 30 de julio, justo al acabar la versión masculina. Un recorrido más exigente, que es lo que piden las ciclistas y muchas oportunidades para disfrutar de este bello deporte.

El estreno de este Tour Femmes tuvo a la localidad de Clermont-Ferrand como protagonista, en una etapa de 124 km, de perfil quebrado y cuya protagonista fue Lotte Kopecky (SD Worx). La extraordinaria rodadora belga atacó en el punto caliente de la carrera, a 10 km de la meta, en la Cote de Durtol (casi 2 km al 7%), y ya no la vieron más. Victoria y liderato, con unos 40 segundos de ventaja sobre un grupo reducido, de una veintena de ciclistas, encabezado por Lorena Wiebes (SD Worx) y Charlotte Kool (DSM).

La 2ª etapa también discurrió por las carreteras del Macizo Central, 148 km entre Clermont-Ferrand y Mauriac, por un terreno pestoso, y seis cotas puntuables. Una jornada nerviosa, con muchos intentos de escapada y que tuvo un contrapunto muy peligroso, en el tramo final, con la aparición de la lluvia. Asfalto sucio y varias caídas complicadas. En los últimos repechos se produjeron ataques de Niewiadoma, Labous, Reusser y Longo Borghini, pero al final hubo sprint de grupo reducido, con la sorpresa de la victoria de Liane Lippert (Movistar), ante la líder Kopecky y Silvia Persico (UAE). La campeona alemana destaca en montaña, así que aprovechó a la perfección una llegada que era cuesta arriba.

El martes 25 se disfrutó y mucho de la 3ª etapa, por el corazón de Occitania, ya de camino hacia los Pirineos. 147 km entre Collonges-la-Rouge y Montinhac, otra etapa sinuosa con final en tierra de maquis, de la resistencia. Montinhac es el municipio donde se encuentran las cuevas de Lascaux, consideradas la Capilla Sixtina del arte rupestre. La protagonista de esta jornada fue Julie de Wilde (Fenix), que se involucró en las fugas iniciales, las cuales no cuajaron por el control de la líder Kopecky. Pero la corredora flamenca insistió, otra vez, atacando en una de las cotas, a 80 km de meta y abrió hueco. Tuvo margen. Hasta dos minutos y medio. Pero los intereses de otros equipos acabaron con su sueño, en la misma línea de meta fue engullida por el gran grupo, con victoria para Lorena Wiebes (SD Worx) sobre la eterna Marianne Vos (Jumbo) y Kopecky. La historia de Julie la hemos visto mil veces en ciclismo. Con 20 años tiene un futuro prometedor, ya que mantener ese pulso con un pelotón del Tour no es poco.

La 4ª etapa dejó otra bala, de las buenas, para que llegara una corredora escapada. 177 km entre Cahors y Rodez, unas de las jornadas más largas de kilometraje en este 2023. Terreno pestoso, de sube y baja, con cotas que no puntúan y mucho espectáculo. Yara Kastelijn (Fenix) aguantó bien el ritmo alto y la guerra de las favoritas, para lograr con más de un minuto de margen, su primera victoria en el WWT. La líder Kopecky se filtró con varios ataques, buscando protagonismo y en la cota final, incluso Vollering arrancó para probar al resto de ciclistas. El desgaste de la media montaña.

Muy poca tregua hubo en esta carrera. La 5ª etapa entre Onet-le-Château y Albi también ofrecía oportunidades para que hubiera cierto descontrol y el pelotón así lo quiso, consintiendo la fuga de 12 ciclistas, en un recorrido de 126 km por terreno quebrado, hacia la ciudad de las arcillas. Resistió Ricarda Bauernfeind (Canyon), que saltó del gran grupo a 35 km de meta para anotarse la victoria. Demi Vollering sería sancionada con 20” por hacer un trascoche tras un problema mecánico y el director de su equipo fue expulsado del Tour. Un castigo ejemplar para el SD Worx, adelantando coches sin respetar el orden para incorporar a su corredora. Multas y sanciones, todo un clásico de las competiciones ciclistas.

En espera del Tourmalet, la 6ª etapa (Albi-Blagnac, 122 km) era apta para velocistas o tal vez una llegada al sprint. El pulso de las tres fugadas (Sandra Alonso, Agnieszka Skalniak-Sòjka y Emma Norsgaard) sostuvo el sueño que se llevó al final, la potente rodadora danesa de Movistar. Norsgaard fue la única que no fue engullida en el sprint final, que tuvo a Kool y Kopecky como las más rápidas.

El desenlace del Tour llegaría en un intenso fin de semana. Para empezar con la etapa reina, entre Lannemezan y el Tourmalet, unos 90 km, con la subida previa al Aspin y los 17 km de subida más codiciados por el planeta ciclista. A más de 2.000 m de altura, y una pendiente que nunca baja del 7%. Pasaron muchas cosas, en un día que probablemente pase a la historia del ciclismo femenino. El ataque de Vollering, definitivo, machacón, en la zona más dura, con la niebla que no deja visualizar distancias. El KO de Van Vleuten, sin piernas, su trono humillado, tratando de minimizar pérdidas. La impresionante subida de Kopecky, excelsa, en un terreno que no es el suyo. Los ataques de Juliette Labous, tratando de romper el grupo de las elegidas. La ambición de Niewiadoma, lanzándose en el descenso del Aspin, aprovechando las dudas de Annemiek y Demi. Y el público, agitando banderas y pancartas, animando a las corredoras. Sí, pasará a la historia. Ganó la etapa y sentencio la general, Demi Vollering, con dos minutos y medio sobre Van Vleuten. La de Movistar hizo su apuesta de lejos, como le gusta, en el Aspin. Pero no pudo soltar, ni a Demi ni a Niewiadoma. Luego llegó la polémica entre holandesas. Pero la apuesta de SD Worx era colectiva: colocar a dos corredoras en el podio final. La etapa dejó estragos, en forma de abandonos (Vos, Balsamo o Longo). Y una mención especial para la vasca Ane Santesteban, metiéndose en el top ten.

La crono final en Pau confirmó lo visto el día anterior. Con un apabullante dominio del equipo SD Worx sobre los 22 km de lucha contra el reloj, llanos y con algún repecho para añadir picante al último esfuerzo de este Tour. Victoria para Marlen Reusser, una de las favoritas para la prueba contrarreloj del Mundial de Glasgow. A 10” quedaba Vollering y el triplete lo completaba la inconmensurable Kopecky, que además desbancaba del podio a Van Vleuten, y se afianzaba en la 2ª posición en detrimento de la polaca Niewiadoma.

Terminamos como empezamos. Gloria y honor para Demi Vollering y también para Annemiek Van Vleuten. Algunos se preguntaban en redes si el ciclismo es una especialidad en la que para el espectador no hay grandes diferencias entre su versión masculina y femenina. Si no montas en bici, es difícil calibrar velocidades, porcentajes y sensaciones. Aún con todo, sexo y género. Simone de Beauvoir. Judith Butler. Y el mansplaining de excusas sobre la supremacía de lo masculino. Y esto nada tiene que ver con un deporte de fondo, de sufrimiento, de caídas, de ritmos. Ahí está la igualdad y no en los datos. Cierro artículo con dos recomendaciones, sosegadas y en la línea de lo que defiendo: los perfiles Les ciclistes y elsterrato. ¡Disfrutad agosto!

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