Muchas declaraciones de intenciones y pocos avances en las negociaciones de la Cumbre del Clima

A pesar de los grandes discursos, las negociaciones oficiales apenas han avanzado en sus conclusiones y no se vislumbra un camino claro en temas fundamentales como financiación o el artículo 6, sobre mecanismos de intercambios de derechos de emisiones entre estados. Las organizaciones también denuncian los obstáculos para acceder y monitorizar las negociaciones.

Primer día de la COP26 de Glasgow. Foto: Ecologistas en Acción.

La COP26 se celebra del 31 de octubre al 12 de noviembre en Glasgow, en una Cumbre en la que se juntan los y las representantes políticos de muchos estados. Durante estos primeros días se han escuchado en Glasgow numerosos discursos y palabras de importantes de líderes políticos que reflejan con contundencia la situación de extrema gravedad climática en la que nos encontramos. Sin embargo, las organizaciones ecologistas críticas ahí presentes señalan que nuevamente esos discursos no se reflejan ni en los compromisos de los estados ni en el devenir de las negociaciones.

Estos días también se han escuchado grandes declaraciones sobre la importancia de la participación de la sociedad civil, los pueblos indígenas o la plataforma de género en las discusiones climáticas, en especial sobre el proceso de revisión de los objetivos previstos para 2023.

Sin embargo, la delegación de Ecologistas en Acción ahí presenta está viviendo otra Cumbre paralela: enormes colas a la entrada e importantes restricciones a la hora de incorporar personas que vayan a observar las negociaciones oficiales, lo que dificultan la inclusión de estas voces.

A diferencia de lo que sucedía en otras cumbres, denuncian que apenas se han repartido asientos al conjunto de la sociedad civil. "Tanto es así que resulta imposible garantizar una presencia adecuada en las negociaciones climáticas, lo que supone una falta de transparencia y de participación por parte de la Presidencia británica", acusan desde Ecologistas en Acción.

Todos las personas observadoras han manifestado su enorme descontento con esta situación que hace que muchas de las discusiones y encuentros tengan que celebrarse de forma telemática, algo que no había sido anunciado con antelación a la COP26. Muy al contrario, previamente se garantizaba la participación presencial de la sociedad civil.

“Estas promesas han llevado a muchas organizaciones a hacer un importante esfuerzo humano y económico para llegar a Glasgow, en una ciudad donde los precios del alojamiento son inasumibles para muchas delegaciones y muy especialmente aquellas del Sur global”, evidencian desde la organización ecologista.

Financiación, deforestación y artículo 6

El martes terminaron las declaraciones de los presidentes y presidentas de los estados. Tras su marcha, comienzan las negociaciones. La financiación es en estos momentos el punto más tenso en los debates, ya que las garantías de esos fondos podrían ayudar al desbloqueo de otros temas pendientes. Sin embargo, en lugar de avanzar en ese sentido, los líderes mundiales "se mantienen en dar declaraciones de intenciones que carecen de ruta y de metas concretas para cumplir los objetivos".

Muchos estados han hecho declaraciones conjuntas en los últimos días sobre temas como el metano o la deforestación, discusiones habituales en las negociaciones, donde los distintos mecanismos desarrollados para ello apenas han tenido efecto. La pérdida de bosques, por ejemplo, ha estado siempre dentro de las negociaciones y tiene un mecanismo propio conocido como REDD+. Aunque lleva varios años poniéndose en práctica, según Ecologistas en Acción, sus resultados han sido “más que cuestionables”, ya que la deforestación sigue siendo un problema creciente a nivel mundial. Además, "REDD+ provoca la privatización y mercantilización de la naturaleza, así como la colonización de tierras indígenas", denuncia la entidad.

El  REDD+ está fuertemente vinculado a la recepción de fondos económicos, donde Brasil es uno de los mayores receptores. Según la organización ecologista,  “la deforestación debería de haberse frenado ya, esperar a 2030 será demasiado tarde. La rápida aceptación de esta declaración de líderes tan cuestionables como Bolsonaro, muestra que este mecanismo será usado para obtener fondos internacionales sin que existan garantías para detener la deforestación de espacios tan fundamentales como el Amazonas”.

En otros temas, las negociaciones oficiales apenas parecen avanzar. El ejemplo más claro son los textos sobre el artículo 6 que define los mecanismos de intercambios de derechos de emisiones entre estados. En algunas de las opciones a debatir sobre el artículo 6 se incluyen referencias explícitas a los Derechos Humanos y los Derechos de los Pueblos Indígenas, que también podrían ser eliminados finalmente de los temas de negociación. Para Ecologistas en Acción, “la inclusión de las menciones a la protección de los derechos de todas las personas y del planeta es fundamental y las Naciones Unidas no deberían olvidar que esa protección es la razón de su existencia y su primera obligación, por lo que esas salvaguardas deberían estar en todos y cada uno de sus acuerdos”.

La organización ecologista concluye que en lugar de centrar tantos esfuerzos en la creación de mecanismos que permitan "a los estados y empresas incumplidoras lavar su imagen, se debería plantear instrumentos internacionales reales capaces de forzar a cumplir con las indicaciones científicas". De esta forma, además, se dejará de “apostar por someter a los mercados decisiones de vital importancia que deberían ser democráticas y responder a la necesidad de planificar un camino de transformación de un sistema depredador por un sistema que ponga la lucha contra la emergencia climática en el centro de las políticas”.


Todo sobre la Cumbre del Clima de Glasgow (COP26), en AraInfo.

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