El territorio que hoy habitamos es, en todos sus aspectos, un producto de todo aquello que ocurrió en el pasado y, por ello, no está de más darle la palabra a aquellos que lo vivieron en sus carnes. Ellas fueron realmente las protagonistas de muchos de los cambios que han permitido, en el caso de L’Almozara, que podamos caminar por un barrio libre de contaminación química y conectado con el resto de la ciudad, entre otras cosas.
Pese a lo subjetivo de la misma, la memoria continúa siendo uno de los pilares de la disciplina histórica, sobre todo si nos referimos a la ‘historia desde abajo’ que ponía en valor el historiador británico E.P. Thompson. Frente al discurso oficial, a las actas judiciales, planes de urbanismo, etc., nuestro objetivo es rescatar y poner en valor el testimonio de los agentes históricos que vivieron el final de la dictadura franquista y la transición hacia la democracia. Estos no son más que nuestros padres, abuelas, tíos..., en definitiva, nuestros vecinos y vecinas que vivieron un periodo conflictivo y que tuvieron que sufrir, levantarse, organizarse y luchar por vivir de manera digna en un periodo de ‘Transición pacífica’.
El final de la dictadura y el duro camino hacia la democracia fue un periodo especialmente conflictivo, algo de lo que no se libró el barrio zaragozano de L’Almozara. El barrio comenzó a desarrollar su estructura urbanística actual entre los años 70 y 80 del pasado siglo, con el cierre y traslado de las Industrias Químicas de Zaragoza (IQZ), la restauración del Palacio de la Aljafería o la ampliación de las conexiones del barrio con el resto de la ciudad. Sin embargo, muchas veces se pasa por alto el papel que jugó el movimiento vecinal y el asociacionismo en la toma de estas decisiones. Fue, como tantos otras veces en la historia, la presión ‘desde abajo’ la que forzó y provocó estas concesiones.
El movimiento vecinal eran simplemente personas, vecinos del barrio de La Química (nombre que recibía el barrio popularmente durante estos años precisamente por la presencia de la planta de IQZ) con unas ideas firmes acerca de lo que podían tolerar y lo que no, y que se organizaron para protestar con una misma voz frente a políticos ausentes y empresarios sin escrúpulos.
Aquí nace la motivación de este proyecto, el rescatar la memoria de quienes protagonizaron estos movimientos. Una generación que abrió el camino, que abrazó unas esperanzas democráticas que enseguida se percibieron como insuficientes y que decidió que quería más. Su testimonio es fundamental y no podemos permitirnos el lujo de dejarlo caer en el olvido. Su testimonio debe ser un ejemplo para todas y todos nosotros, para ser capaces de valorar el entorno en el que vivimos y para entender cuál debe ser nuestro rol, qué postura tomar frente a las injusticias y cómo organizarnos.
Así pues, nuestro planteamiento consiste en tratar de llegar hasta estas personas y colaborar con ellas. Ofrecemos un espacio para entrevistarnos con ellas, para que nos cuenten todo aquello que vivieron, que marcó sus vidas y la de sus vecinos: desde el día a día en el barrio, hasta la organización en asociaciones de vecinos, pasando por todas las manifestaciones, la represión sufrida, la oposición dentro de la misma sociedad (ultraderecha todavía muy presente), etc.
El objetivo es recoger todos los testimonios posibles y elaborar un incipiente archivo con ellos, en los que se guarden permanentemente las voces de los protagonistas, casi siempre silenciadas en el discurso oficial. Esta idea es la misma que la del proyecto del que nace la obra Zaragoza rebelde. Movimientos sociales y antagonismos. 1975-2000 (2009), en la que varios autores dan testimonios de este periodo desde la perspectiva social (y muchas veces en primera persona) en todos los barrios de la ciudad de Zaragoza. Nosotros pretendemos sumar a este tipo de iniciativas, darle todavía más presencia a la memoria vecinal y hacer un poco más grande el baúl de los recuerdos de los zaragozanos, los verdaderos protagonistas de su historia.
Dicho esto, el archivo no pretende quedarse ahí, sino que este es solo el primer paso. A partir de aquí, la labor fundamental es la de la divulgación y transmisión de todas las lecciones del pasado. Sobre todo, interesa transmitir estos mensajes entre generaciones, para que la juventud de ahora asumamos nuestro papel y aceptemos la responsabilidad que tenemos.
Toda la historia se hace con un propósito y el nuestro es tender puentes entre generaciones, relacionar el pasado inmediato con el presente y recordar años pretéritos en un mundo que vive en una aceleración constante. Pararse a pensar y echar un vistazo hacia atrás es quizás lo que le hace falta a esta sociedad. De nada sirven el desarrollo tecnológico, científico y urbanístico si se olvida el lado humano, el social, el que repercute de verdad en la vida de los vecinos.
Para colaborar con el proyecto hemos habilitado el correo: nuestramemoria.historia@gmail.com al que podéis enviarnos mensajes para ofreceros a colaborar, preguntar dudas o cualquier otro tipo de consulta. Respecto a las entrevistas, ofrecemos flexibilidad, podemos acordar diferentes lugares para realizarla, siempre teniendo en cuenta las necesidades y preferencias de los entrevistados.
¡Este proyecto no depende de nadie más que de nosotros, de la gente, de ti, que viviste todo aquello y ahora tienes la oportunidad de contarlo! ¡Participa!


