
La semana pasada tuvimos dos buenas noticias para las personas que se desplazan en bicicleta por Zaragoza. La primera fue el anuncio de que el ayuntamiento iba a autorizar la circulación ciclista por las calles de acceso restringido (las que permiten el paso de coches a garajes, carga y descarga, taxis ocupados…); no parecía razonable que se estuviese multando a ciclistas en calles por las que, por unos motivos u otros, circulan constantemente coches. Además, se trataba de una medida clave para permeabilizar para las bicicletas zonas como el Casco Histórico, que cuenta con numerosas calles de este tipo.
La segunda noticia se conoció en el pleno municipal: las infracciones por circular en bicicleta por aceras sin causar peligro al peatón se considerarán leves y por tanto serán sancionadas con 36 euros, en lugar de los 200 que venían imponiéndose habitualmente. Curiosamente, no ha hecho falta modificar ninguna normativa para llevar a cabo esta adecuación al sentido común, pues ya venía así recogido en la Ordenanza en vigor. Ha bastado con anular una Orden del alcalde, que en el pasado mes de septiembre, como sus concejales Pérez Anadón y Dueso y buena parte del staff técnico de sus departamentos, se puso a correr en todas direcciones tras la sentencia del TSJA que anulaba 10 artículos de la Ordenanza de Bicicletas. Estos políticos y técnicos, en lugar de estar a la altura y defender a las personas que usamos la bici, tuvieron miedo y se lanzaron en pocos días a prohibir la circulación por todo tipo de calles que no tuvieran calzada, incluso por los bulevares y otras zonas verdes; no movieron un dedo para tomar medidas en la calzada que protegiesen a la bicicleta, y ahora nos hemos enterado de que subieron arbitrariamente la cuantía de las multas, de 36 a 200 euros. La huelga de celo de la policía local terminó de enturbiar la situación, y durante bastantes semanas, las personas que circulamos en bici nos vimos envueltas en un agobiante clima de confusión y persecución.
La reacción ciclista no se hizo esperar. Cinco marchas ciclistas en 50 días (la mayor de ellas con casi 2000 personas en bici que colapsaron el centro de la ciudad) y una campaña sostenida en los medios de comunicación y las redes sociales, así como la creación de una asamblea de afectados por las multas, dieron como primer resultado el anuncio a finales de octubre de que el ayuntamiento retiraba las medidas más absurdas:
- Reconocía que las bicis pueden circular por parques, bulevares y pasarelas, y retiraba la señalización en contra que se había apresurado a colocar.
- Autorizaba a circular por las calles “semipeatonales” de acceso restringido
- Volvía a pintar los espacios de espera avanzada en Independencia, y mejor aún, instalaba semáforos intermitentes para bicis que favorecen su circulación por calzada.
- Anunciaba que el carril derecho de las avenidas que no tienen carril-bici sería considerado de preferencia ciclista y pacificado a 30 km/h (medida que aun no se ha puesto en marcha)
- Y prometía retirar todas las sanciones injustas o desmedidas impuestas por la policía local durante su huelga de celo.
Pese a estos avances, que venían a dejar la situación en un punto parecido a lo que sucedía antes de la sentencia del TSJA (excepto que se prohibía la circulación por aceras, algo con lo que estamos de acuerdo), el malestar ciclista ha seguido en aumento en los últimos meses, y de hecho los desplazamientos en bicicleta se han reducido alrededor de un 15% respecto al año pasado por estas fechas. ¿Por qué? Por un lado, por la tardanza en hacer efectiva la autorización de circular por calles semipeatonales en las que la policía ha seguido multando. Y por otro lado, la llamativa desproporción de la cuantía de las multas respecto al daño causado. No son pocas las personas que se han acercado a Pedalea a contar que utilizan la bicicleta porque no pueden permitirse otro medio de transporte. Para ellas, las multas de 200 euros son impagables, y resultaba todavía más escandaloso que fuesen en calles como Cinco de Marzo, Heroísmo o Palafox, por las que circulan coches permanentemente.
Por ello, nos felicitamos por haber conseguido prácticamente todos los objetivos de las movilizaciones que emprendimos allá por septiembre. Pero recordamos que cientos de personas han pagado multas insultantes por una decisión precipitada del alcalde y sus concejales Anadón y Dueso. Calculamos que no son menos de mil las personas multadas injusta o excesivamente, por lo que el ayuntamiento ha robado en estos meses más de 150.000 euros a las y los ciclistas de Zaragoza. Lo que le corresponde es devolverlo, y es lo que le vamos a pedir.
Tampoco podemos olvidar otra lección que, si no hemos aprendido ahora, sí hemos tenido la oportunidad de recordar: la movilización ciudadana es imprescindible para que la ciudad mejore. No basta con hablar, reunirse o participar. Hay que luchar. Sólo con la gente en la calle se consigue mejorar, con este gobierno presente y con cualquiera que pueda venir en el futuro, por mucho que pretenda gobernar a favor de la mayoría social. De hecho, en este último caso aún será más necesario.
Loren, miembro del Colectivo Pedalea | Para AraInfo




