Mismas violencias, distintos medios

25 noviembre, 2014. 10:00

machismo-mataHace una década se aprobó la primera ley contra la violencia de género en el Estado español. En estos diez años de avances y retrocesos, hemos ganado que el machismo sea reconocido como algo vergonzoso socialmente. No obstante, las actitudes machistas y las violencias contra las mujeres siguen estando presentes en el día a día y se adaptan a las nuevas formas de comunicación.

En los últimos años, asistimos a una mutación de la violencia de género a lo que podríamos denominar: Violencia 2.0. Un tipo de violencia que se sirve del anonimato, el hecho de estar “conectado” 24 horas y la rapidez con la que las nuevas tecnologías permiten extorsionar, amenazar o burlarse de sus víctimas con tan solo pulsar una tecla y sin que nadie haya podido ver al agresor. Esto no quiere decir que las tecnologías por sí mismas favorezcan este tipo de conductas, pero sí que la rapidez con la que evolucionan y el mal uso que se hace de ellas favorece que se reproduzcan en ellas los mismos delitos y problemas del offline, pero con la casi seguridad de que la lentitud de las formas de actuación tradicionales te va a dejar impune.

Como suele ocurrir en estos casos, las leyes y autoridades van un paso por detrás. Con recortes en materia de Igualdad de más del 20% en los últimos años, sin invertir un euro en campañas de sensibilización desde 2012, y con autoridades como el Ministerio del Interior que aconseja a las mujeres que se queden en su casa o estén siempre acompañadas para evitar la violación, no se puede esperar que los esfuerzos por combatir las nuevas formas de violencia fueran a ser una excepción. Según fuentes de la Unidad de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil (en la que se engloban los ciberdelitos de violencia de género), apenas cuentan con 20 profesionales para hacer frente todos los delitos que se dan en la Red, entre los que se incluyen las violencias contra las mujeres. Hasta este año no se han podido ver campañas de prevención de la violencia de género entre adolescentes en las que ponía el foco en el uso de aplicaciones como WhatsApp, como la que se promovió en la Comunidad de Madrid. Y a nivel estatal, únicamente han lanzado “Libres”, una App dirigida principalmente a mujeres que sufren o han sufrido violencia de género y a cualquier persona que detecte en su entorno una posible situación de maltrato.

Sin embargo, las redes sociales y la mensajería instantánea llevan siendo el medio de comunicación por excelencia entre jóvenes desde hace por lo menos cinco años. El 95% utiliza Internet para comunicarse a diario, por lo que ejercer la violencia (incluso sin que se sea plenamente consciente de ello) está a tan solo un clic: suplantar la identidad, robar datos o imágenes personales (fotografías, teléfono, email…) y anunciar a esa mujer como una prostituta en páginas de contactos, controlar los movimientos diarios de una persona a través de WhatsApp (qué hace, cuando se conecta, a qué hora lee los mensajes…) o enviar un archivo para controlar todo lo que ocurre en el ordenador de la ex pareja suplantando una dirección de email es tan fácil como rellenar cuatro campos en una web de República Checa.

A vueltas con el amor romántico

Según las últimas cifras anuales del Instituto Nacional de Estadística (INE), de las 27.122 mujeres que sufrieron malos tratos según las estadísticas en 2013, 499 tenían menos de 18 años, y nada más cumplir la mayoría de edad en la que pueden denunciar sin la presencia materno/paterna, la cifra de mujeres de 18 a 19 años víctimas de violencia de género sube a 856. Este repunte entre las más jóvenes también se refleja en los resultados de la investigación “La evolución de la adolescencia española sobre la igualdad y la prevención de la violencia de género” dirigida por María José Díaz-Aguado, presentados el pasado mes de septiembre, en los que se señala que la principal condición de riesgo para la violencia de género (tanto en adolescentes como en la juventud universitaria) es el machismo.

Mitos del amor romántico como “la media naranja”, “los celos por amor”, “el amor lo puede todo” o “quién bien te quiere te hará llorar”, entre otros, están detrás de muchas de las justificaciones de actitudes violentas dentro de la pareja. Fenómenos de masas como las sagas de vampiros o las Cincuenta sombras de Grey, series de televisión, las películas más taquilleras, las canciones más escuchadas en la radio o las revistas más vendidas entre el público joven femenino, potencian los tópicos sexistas, erotizan la sumisión y entrega de la mujer a la vez que se potencia la agresividad y dominio en el hombre. Nos venden la cultura del amor romántico y el sexismo de forma más o menos sutil, transformado en un producto diferente adaptado a los distintos públicos de mujeres.

Y las redes sociales, como expresión máxima de las nuevas tecnologías, tienen un papel que va más allá del contenido audiovisual o de otro tipo que puedan compartir en sus muros. A través de ellas se incrementan las posibilidades de hacer un mal uso y establecer mecanismos de control hacia la pareja, sufrir ciberacoso, el sexting o el grooming. Según el estudio dirigido por Díaz-Aguado, más del 20% de los y las adolescentes declararon que habían participado en conductas de ciberacoso, y se reconocían tres violencias (especialmente entre los chicos): Difundir fotos de su pareja, ejercer presión sexual, presumir de haber hecho una de las anteriores entre amigos. A pesar de la vergüenza social que hay a reconocerse como machista, el 16% de los chicos afirmaba que había controlado a su pareja de forma abusiva y el 29% de las chicas reconoció que había sufrido alguna vez un intenso control abusivo.

Erradicar la mentalidad machista, sustituir el erotismo hacia el dominio y la sumisión de la mujer por la igualdad y el respeto mutuo, conseguir un rechazo rotundo de la violencia en general (incluyendo la aceptación generalizada de pegar a alguien que te ha ofendido), prevenir nuevos problemas ayudando a tomar conciencia de los riesgos de las TIC, trabajar los estereotipos… son algunos de los retos a los que nos enfrentamos en los próximos años. El mundo se cambia a través de la acción individual de cada persona, si conseguimos cambiar nuestro entorno más cercano, estaremos influyendo en la transformación global de la cultura.

Marian Blanco Ruiz | Para AraInfo

Violencia machista, una lacra a erradicar. Este martes, 25 de noviembre, con motivo de la celebración del Día Mundial contra la violencia machista, se celebrarán concentraciones en Zaragoza (19.00 horas, plaza de España) organizada por la Coordinadora de Organizaciones Feministas, en Fraga (18.30, plaza España) organizada por Marzo Violeta, en Teruel (19.00 horas, plaza del Torico) y en Uesca (19.00 horas, plaza de Navarra). Unos actos englobados en la Semana de Lucha de las Marchas de la Dignidad.

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