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‘Merezco una calle’ un proyecto para feminizar el callejero jaqués

Los y las alumnas del IES Domingo Miral de Chaca/Jaca han seleccionado, en un costoso proceso de investigación, a seis mujeres y un colectivo para solucionar el alto grado de olvido que tiene el callejero de su ciudad con las mujeres
| 2 abril, 2019 07.04
‘Merezco una calle’ un proyecto para feminizar el callejero jaqués

El Aula de Desarrollo de Capacidades del Instituto de Educación Secundaria Domingo Miral de Chaca/Jaca ha generado un estudio que lanza la posibilidad de feminizar sustancialmente el callejero de la ciudad altoaragonesa incluyendo siete mujeres jaquesas de relevancia.

Fueron las tres profesoras al cargo de esta aula las que pusieron sobre la mesa el problema de un callejero urbano en el que solo unas pocas calles llevaban el nombre de alguna mujer mientras que la mayoría llevaban nombres de hombres, muchos de ellos apenas conocidos por la población. Por lo que decidieron incluir dentro del programa el proyecto “Merezco una calle”, haciendo visibles a mujeres o colectivos de mujeres relevantes en la historia jaquesa y proponiéndolos al ayuntamiento.

Sin embargo, la historia, la habitualmente escrita por los hombres obvia en la mayor parte de los casos a las mujeres, por lo que el proceso de investigación fue costoso para las alumnas y los alumnos, puesto que en Internet no aparecía nada en una primera búsqueda.

“Decidimos preguntar a mujeres relevantes de la ciudad para que nos dieran pistas de mujeres importantes del siglo XX y empezamos a tirar del hilo”, nos cuenta Laura Pellicer, una de las profesoras encargadas del proyecto. Y así, cuando surgía un nombre, se buscaba a familiares o amigas que nos pudieran aportar información sobre las protagonistas. Un proceso que junto a la bibliografía encontrada en internet les ha llevado a encontrar a seis mujeres y un colectivo a las que consideran meritorias de entrar en el callejero:

Las ‘Golondrinas’ son el único colectivo en esta lista. Eran mujeres mayoritariamente aragonesas que emigraban a Francia en la época otoñal y volvían al Estado español en primavera, después de haber trabajado turnos diarios de hasta dieciséis horas haciendo alpargatas en la fábrica de Mauleón. Eran llamadas así porque imitaban el ciclo migratorio de las aves estivales. Aunque no todas estas mujeres fueron jaquesas, es cierto que más de un millar de ellas procedían de la Chacetania o las Altas Cinco Villas.

Pilar Ponzán nació en la ciudad de Uesca en 1910. En 1936, se trasladó a Chaca para ejercer como maestra. Allí le sorprendería el golpe de Estado fascista. Pudo huir a Uesca en un convoy, pero la detuvieron y la volvieron a mandar hacia Chaca. Las causas de su detención fueron: asistir poco a misa, votar y leer prensa de izquierdas. Tras un año encarcelada le anunciaron que sería fusilada, pero cuando iba en el coche que le conduciría a la muerte, el conductor paró el vehículo y le anunció que era libre. Sería tras la caída del frente de Aragón cuando Pilar cruzara la frontera por Le Pethrus. Ya en Francia organizaría, junto a su hermano, una red de guías y correos que ayudó a cerca de 3.000 personas. El denominado Grupo Ponzán, que llegaría a trabajar para diferentes servicios secretos europeos. Tras ser delatada fue prisionera en el campo de Gurs, desde donde encabezaría una fuga con otras seis internas.

Las campanas eran uno de los medios de comunicación más importantes en Chaca hace no muchos años, y la Campanera tenía la importante tarea de dirigir a aquellas campanas. Concha del Cacho-Pérez fue la encargada de tañer las campanas de la catedral jaquesa durante décadas accionando con sus manos y pies un complicado sistema de cuerdas y poleas con las que las campanas obedecían y tocaban precisas los toques necesarios.

Amparo Pacheco nació el 9 de febrero de 1921 en Fuentetoba, Soria y si por algo es reseñable su vida es por el elevado nivel de independencia al que llegó. Terminó el bachillerato elemental con 14 años. Siendo muy joven se trasladó a Zaragoza, donde comenzaría con un trabajo en los almacenes SEPU. Allí conocería a su marido, un militar con quien se casó a los 20 años y tuvo si primera hija con 22. Finalmente terminaría destinado en Chaca. Fue en el parto de su segunda hija cuando el comadrón que le asistió le motivó para hacerse comadrona. Amparo no dudó en coger a sus hijas y marcharse a Zaragoza, abandonando a su marido, para cursar los tres años de carrera. A su vuelta a Chaca, Amparo pasó a ser Doña Amparo, y asistió más de 2.000 nacimientos en la ciudad altoaragonesa.

Lola Pardo García, la espía de Canfranc, junto a su hermana Pilar, pasó archivos secretos militares ocultos en su faja cada día 15 de mes desde 1940 a 1942. Estos documentos contenían información sobre los movimientos militares alemanes en el sur de Europa. La oferta de trabajar como espías aliadas en la II Guerra mundial a Lola y su hermana pequeña fue realizada por Albert Le Lay el que en aquel momento era el jefe de la aduana francesa. Lola colaboró en el paso de la primera radio usada por la Resistencia francesa, e hizo de enlace del correo entre los aliados y la resistencia. Además de salvaguardar la vida de muchos judíos, que huían del régimen nazi impuesto en Francia. La espía rompió su silencio el 27 de abril del 2002 en la Estación de Canfranc, en la presentación de un libro que hablaba del paso de oro nazi por la frontera aragonesa. «Donde usted pone el punto y final, yo puedo contarle la continuación de la historia porque colaboré con mis hermanas con monsieur Le Lay en llevar secretos de los aliados», comentó Lola.

Mª Josefa Yzuel Giménez, nació en Chaca en el año 1940 y actualmente vive en Barcelona. Estudió en la Universidad de Zaragoza donde se licenció Ciencias Físicas en 1962 y se doctoró en 1966. Desde 1983 es parte del personal académico de la UAB (Universidad Autónoma de Barcelona),y actualmente trabaja allí como “Profesora Emérita” y es Presidenta de la SPIE (The International Society for Optical Engineerings). Obtuvo el Premio Igualdad 2107 de la Universidad de Alicante, por su gran compromiso por la igualdad de género y su gran trayectoria académica. Además es doctora Honoris Causa por la Universidad de Granada. Recientemente se ha nombrado uno de los edificios del Parque tecnológico Walqa con su nombre, en reconocimiento a esta inmensa labor como investigadora y docente.

Estas son las mujeres a las que los y las alumnas del IES Domingo Miral les dedicarían una calle de su ciudad. Estos son los nombres que ya están encima de la mesa del consistorio jaqués a la espera de que en un Pleno se decida a feminizar su callejero.

2 abril, 2019

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